LOS DÍAS VENCIDOS

La vuelta de la tortilla

En México la gente se ha manifestado una vez más. A veces es la queja ante los resultados electorales. A veces es la negativa a dialogar con los asesinos. Pero a veces la gente se manifiesta por cuestiones más esenciales. Uno de los personajes de la Commedia del'Arte, el pícaro Arlecchino, dice en una de sus intervenciones: "La barriga, mi señor, atiende a razones que la razón no llega a comprender". Eso es lo que ha sucedido estos días en México. Ni escrutinio ni proceso de paz. Unos cuantos mexicanos se han manifestado porque ha subido el precio del maíz. Y el maíz es el ingrediente básico de la tortilla. Nada que ver con los huevos. La tortilla es, para entendernos, lo que en catalán recibe el nombre genérico de "afartapobres". La tortilla americana es un alimento de clase. Se trata, en última instancia, de una variante del pan, como lo es la pasta china o italiana, la pizza, el pan con tomate, las migas manchegas o las tallarinas de Córdoba o de Jaén. A los mexicanos les han subido el precio del maíz y la tortilla deja de ser un alimento básico para convertirse en un lujo. No sabemos si el mercado es sabio, pero vale la pena ir al mercado para saber el origen del malestar.

El maíz se vende más caro en México porque lo importan de EEUU. Y en EEUU el maíz ha subido cuando alguien ha pensado que se puede hacer combustible biológico a partir del maíz sin tener que depender de un combustible precario y en manos de los enemigos como son los hidrocarburos. El hecho de alimentar el carburador de un coche ha provocado que sea más difícil alimentar a las capas populares mexicanas y centroamericanas. Nada nuevo bajo el sol. En Barcelona, Mataró y Vic se produjo en 1789 uno de los Rebomboris del Pa. Era precisamente el año de la Revolución Francesa y en Catalunya el pan había doblado su precio. A un lado de los Pirineos se proclamaban los derechos del hombre. Al otro lado, la gente desafiaba al primer Conde del Asalto para pedir una rebaja en algo tan básico como el pan. Nunca Arlecchino, el lúcido payaso de la Commedia del'Arte, había sido tan profético. De nada sirve la razón cuando el precio de lo más básico nos lleva a la sinrazón de la protesta inútil.

El mercado idiota

Mientras esto sucede en México basta pasear por los mercados de por aquí. La mejor noticia de los últimos meses ha sido el supuesto frenazo de los precios de la vivienda no pasarán del 10% anual, mientras los salarios se incrementarán a duras penas el 3%. Maravilloso. Vamos al tomate: un kilo de tomates comunes puede costar alrededor de 2 o de 3 euros. Los tomates de moda, esos sabrosos tomates Raf, de piel dura y verdosa y sabor intenso se vendían por Navidad a 9.50 euros. El sábado los vendían a 15 euros. Le dije al vendedor que no estaba dispuesto a contribuir a la inflación del tomate. Me ofreció cerezas chilenas. Se las quitaban de las manos a primeros de febrero. El tiempo de las cerezas ya no tiene ni precio ni tiempo. El mercado tal vez ya no es tan sabio como dicen. Todos hemos enloquecido.

Ilusionismo

El mago Gang me sigue engañando con sus juegos. Le digo que le quiero más cuanto mejor me engaña. Sabemos que todo es mentira, pero nos hace felices jugar a la sorpresa. La mentira de la magia --y la del amor-- es la verdad de la confianza mutua.