EL RUNRÚN
El señor Joan Saura, compañero de la antisistema señora Imma Mayol, y además conseller de Relacions Institucionals, ha tenido la amabilidad de presentar un estudio donde el mismo supuesto rigor científico que se aplicaba para mostrar al público a los enemigos de la patria utilizando las medidas antropomórficas del cerebro, aquí se emplea para establecer el retrato robot del abstencionista mediante las encuestas sociológicas. ¿Y a que no saben ustedes quién se abstuvo, por ejemplo, en las últimas elecciones autonómicas? Pues el charnego, pero no el buen charnego como el señor Montilla, que llega a presidente de la Generalitat de puro bueno, sino el charnego de verdad, el de carne y hueso. Según los números presentados por el señor Saura, los abstencionistas en un 76,8% viven en la provincia de Barcelona; un 73,4% ha nacido en Catalunya, pero en más de la mitad de los casos, el 55,5 %, el padre o la madre no son de aquí, y tan sólo un 31,9% de ellos habla en catalán en casa, y ganan menos de 2.000 euros al mes.
Pero en la bisección pormenorizada del mal catalán hay otras anécdotas significativas, como por ejemplo que casi la mitad se declaren creyentes no practicantes y que casi un 70% de ellos no tenga mutua de salud. El dictamen del señor Saura fue crecido, pues en su opinión la abstención es un problema "estructural", "socialmente transversal", por lo cual propuso un "gran pacto por la democracia" para acercar la política a la gente. Porque un 33% de los abstencionistas está descontento con los políticos y la política, y un 17% no se identifica con los partidos políticos.
Yo creo que el señor Saura podría hacer un acto de reflexión, y también los compañeros y compañeras de Iniciativa, siempre tan dados a apuntarse a las nobles cusas, y pensar qué opinión puede merecerles a los ciudadanos, a esos ciudadanos de 2.000 euros al mes, saber que su señora compañera cobra 100.000 euros al año más la cifra que debe de cobrar él por hacer cosas como las que hace. No hace falta que encargue el señor Saura ni más estudios sociológicos ni más gaitas, no tenga la menor duda de que la abstención aumentará sin parar. ¿O acaso se piensa el señor Saura que el personal somos mismamente tontos del todo?
Tiene gracia, además, que el señor Saura vaya haciendo fichas para extender certificados de buena conducta democrática cuando ha demostrado una gran eficacia en la lucha contra la abstención. Por ejemplo, el señor Saura fue el máximo responsable de la campaña institucional de la Generalitat de Catalunya sobre el Estatut aprobado en referéndum. Fue un éxito total. Costó 2.178.589 euros y entre las acciones llevadas a cabo se incluían payasos, un Bus de l´Estatutyel Auca de l´Estatut, gilipolleces que nos costaron casi medio millón de euros. La participación fue un éxito memorable, no alcanzó el 50% - lo que lo invalidaría en cualquier parte civilizada del mundo mundial-, se quedó en el 49,42%. La culpa, claro está, no fue del señor Saura, ni de los políticos ni de la empanada mental que nos dieron: la culpa fue mía y sólo mía porque vivo en la provincia de Barcelona, mi madre nació fuera de Catalunya, hablo en castellano y no tengo mutua de salud.

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