La ausencia de fondos de cohesión para el eje entre La Espina y Ponferrada obligará al Estado a hacerse cargo de esa costosa vÃa
DOS sorpresas, una local y otra regional, dentro de una misma semana: el centro de I+D de Thyssen no se ubicará en el polideportivo de la Laboral y el Gobierno no ha reservado ni un euro del fondo de cohesión para construir la vÃa entre La Espina y Ponferrada. Centrémonos en esta segunda cuestión.
El nuevo eje entre La Espina y Ponferrada obtuvo el espaldarazo oficial tras una reunión, en el Palacio de La Moncloa, entre el presidente Zapatero y el presidente del Principado celebrada hace ahora un año. Una noticia que justifica por sà misma cualquier cumbre presidencial, porque venÃa a resolver con un mismo cheque (500 millones de euros) dos problemas: Asturias era compensada por el reparto de recursos europeos para el periodo 2007-2013, celebrado dos meses antes en Bruselas, y el Suroccidente asturiano, el territorio más olvidado de nuestra comunidad autónoma, tendrÃa de esta forma la tÃpica autovÃa, medicina con la que resolvemos en Asturias todos los problemas de marginación, desempleo o caÃda demográfica. Zapatero comprometÃa el destino de 500 millones del fondo de cohesión recibido por España para unir dos esquinas olvidadas del mapa, lo que significaba un gesto casi trasgresor, si tenemos en cuenta que España recibió del reparto de las Perspectivas Financieras 2007-2013 la menguada cantidad de 3.250 millones de euros para el capÃtulo del fondo de cohesión.
En su momento, expusimos desde estas lÃneas una interpretación relativista del eje La Espina-Ponferrada pese al entusiasmo oficial. Aunque la clase polÃtica asturiana tiene una costumbre inveterada de elevar a categorÃa de estratégica cualquier infraestructura de transporte, un análisis del nuevo eje impide darle tanta importancia. El trafico entre la zona de Tineo y Cangas de Nancea, por un lado, y El Bierzo, por el otro, no justifica una costosa vÃa que podrÃa elevarse por encima de los 700 millones de euros y causará un inevitable daño medioambiental. Aunque la carretera venga envuelta en un ambicioso discurso de ganar la comunicación con Oporto, en realidad lo único urgente es llegar a la fachada atlántica gallega, para lo que ya está la autovÃa del Cantábrico. Aún queda la objeción principal: lo que necesita el Suroccidente asturiano no es tanto pensar en Oporto cuanto acceder lo más rápidamente posible a la zona central asturiana, punto de destino de la mayorÃa de sus tráficos. La solución de las alas regionales es integrarlas por autovÃa en la zona central. Dicho todo esto, si Europa nos da dinero, no vamos a renunciar a una carretera que comunica con otras comunidades autónomas, atraerá algo de turismo y dará bastante trabajo construirla. Además, está el elemento inasible de las ilusiones: Macondo ya tiene su bandera.
La forma de financiación ofrecida por Zapatero (500 millones del fondo de cohesión) nos deberÃa de haber llenado de escepticismo, porque el fondo de cohesión tiene carácter estatal, no regional, y se dedica a financiar proyectos de interés nacional, como la ampliación del Puerto de El Musel o la construcción de la variante ferroviaria de Pajares. La Espina-Ponferrada juega en otra categorÃa. La justificación para favorecernos también era sumamente dudosa, ya que se trataba de compensar a Asturias de las pérdida de fondos por culpa del llamado 'efecto estadÃstico', pero resulta que ese efecto matemático (elevación de renta comparativa por la entrada de los socios del Este) afecta a los fondos regionales, conocidos como fondos estructurales, pero nada tiene que ver con el fondo de cohesión, asà que todo resultaba sumamente forzado, pero era la palabra del presidente del Gobierno de España.
Un año más tarde, nos acabamos de enterar de que la Dirección General de Fondos Comunitarios del Ministerio de EconomÃa no ha reservado ni un euro del fondo de cohesión para la vÃa de La Espina a Ponferrada, dejando en papel mojado las antiguas certezas. El Ministerio de EconomÃa dedica todo el dinero a trenes de alta velocidad y proyectos portuarios, asà como a determinadas lÃneas de ferrocarriles de mercancÃas. Las propuestas son de carácter nacional, como exige Bruselas para ser financiadas por el fondo de cohesión, pero es que, además, los trenes de alta velocidad y los equipamientos portuarios son las grandes prioridades del Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte, que prevé todas las grandes actuaciones en materia de comunicaciones hasta el año 2020 y ha sido elaborado por el Ministerio de Fomento. En conclusión, el listado de Pedro Solbes es coherente desde la doble perspectiva comunitaria y española. Llegados a este punto me atrevo a hacer un juicio arriesgado: Zapatero no pretendió engañarnos, simplemente tiene un conocimiento periférico de los condicionantes de Bruselas y de la lógica de funcionamiento de la UE. Sin duda, el presidente se siente más cómodo discutiendo sobre cuestiones de otra naturaleza.
Tres opciones
Los papeles de Solbes han puesto en una postura muy incómoda al presidente Areces, que ha dado la cara diciendo que la vÃa entre La Espina y Ponferrada se hará en cualquier caso, bien sea financiada con el fondo de cohesión, con fondos estructurales o con los presupuestos ordinarios. Veamos las tres posibilidades.
El fondo de cohesión se puede dar por descartado, por decisión ministerial y por lógica comunitaria. ¿Cómo se desvÃan para el Suroccidente asturiano 500 millones de euros de un programa nacional que sólo cuenta con 3.250 millones de cobertura si en el periodo anterior (años 2000-06) España tenÃa asignados 18.000 millones de euros y Asturias sólo recibió 442 millones? En cuanto a los fondos estructurales, la situación es igualmente complicada. Asturias tiene asignados 591 millones de euros, pero no son de libre destino, porque una tercera parte de los mismos tienen que financiar proyectos de investigación y desarrollo. Conclusión: La Espina-Ponferrada no se construirá con dinero de los europeos sino de los españoles, por la vÃa de los Presupuestos Generales del Estado. Y ahora llega la pregunta del millón: ¿En cuántos años necesita el Estado repartir 83.000 millones de las antiguas pesetas para rescatar el Suroccidente asturiano?

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