Hace ya muchos años, el denominado Cubo de Rubik gozó de gran popularidad. Muchos recordarán la notable dificultad que suponía el lograr la ansiada solución: conseguir un único color en cada una de las seis caras del cubo. La dificultad de la solución radicaba en la existencia de billones de combinaciones posibles, haciendo que su consecución se encontrase al alcance de muy pocos.
En algo similar al Cubo de Rubik parece haberse convertido el sector energético español, después de asistir atónitos a sucesivos movimientos. A la opa presentada por Gas Natural sobre Endesa en septiembre del 2005 le siguió la respuesta de la alemana E. ON y la aparición en escena de Acciona. Paralelamente, otra constructora, ACS, que hacía meses que había adquirido una importante participación en Unión Fenosa, continúa incrementando su peso en el accionariado y anuncia la intención de adquirir un peso relevante en Iberdrola. Posteriormente, la inmobiliaria Sacyr compra nada menos que un 20% de Repsol, convirtiéndose así en el primer accionista, por encima de La Caixa. Y en medio de todo, Iberdrola adquiere Scottish Power, para escapar, entre otras, de la presión de ACS.
Después de todo este embrollo, a estas alturas las 6 caras de nuestro cubo energético se antojan algo más claras. Empezando por la cara de Endesa, parece que será E. ON quien finalmente se haga con el control de nuestra primera eléctrica, tras el anuncio de Gas Natural de desistir en la adquisición.
Tan sólo Acciona podría frustrar las pretensiones de la alemana si lograse el apoyo de Caja Madrid, pero difícilmente la caja madrileña encontrará argumentos estrictamente económicos para justificar no acudir a la opa de E. ON.
La cara de Iberdrola parece también bastante despejada tras la adquisición de Scottish Power. Independientemente de los argumentos económicos, que sin duda existen, esta adquisición le ha permitido escapar de los lazos de ACS, pues el incremento de valor hace que se convierta en un bocado imposible para la constructora.
La cara de Unión Fenosa se muestra menos clara toda vez que ya parece imposible un acercamiento a Iberdrola. La probable intención de ACS de fusionar ambas eléctricas es hoy una tarea imposible, debiendo buscar así otras vías de desarrollo. Sin duda su futuro se entremezclará con otros participantes del sector.
La cara de Repsol y la de Gas Natural parecen confundirse. Todo hace pensar que la fusión de ambas podría encontrarse próxima por diferentes motivos: como mecanismo de defensa ante otras posibles opas hostiles, por la proximidad y entendimiento de ambos equipos directivos, etc. Queda por determinar el papel que jugará Sacyr, primer accionista de Repsol, pero sin duda aceptará cualquier planteamiento que no contravenga sus intereses económicos.
Finalmente, la sexta cara la he dejado para aquellos grandes actores de todos estos movimientos corporativos (principalmente las empresas constructoras) a los que, a pesar de mi insistencia, no he logrado asignar un final bien definido. Parece evidente que conforme se vayan clarificando posiciones, la presión en los precios de las compañías del sector energético disminuya. Si así fuese, ello podría causar problemas a estos grandes actores, sobre todo teniendo en cuenta la relevancia de las participaciones adquiridas en relación a su dimensión.
He de decir, sinceramente, que nunca logré resolver el Cubo de Rubik, aunque, a decir verdad, tampoco nunca le presté demasiada atención. Espero, sin embargo, tener más suerte con el proceloso cubo energético.
Alberto Moro Suárez. Consejero Delegado de Solventis. Doctor en Economía (UB). Profesor de Mercado de Valores (UB). Presidente del Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF) en Catalunya.

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