Jim Webb es un demócrata norteamericano, de la última hornada de candidatos elegidos en las urnas y que estrena escaño en el Capitolio. Un político muy singular. Su victoriosa campaña para senador en el estado de Virginia no tuvo vuelta de hoja. Bush le invitó a la Casa Blanca junto a los demás nuevos senadores. Tenía interés en conocerle, pues el leitmotiv de su argumentario fue el de reclamar el regreso de las tropas de Iraq. Sin negar los problemas que comporta una retirada progresiva.
Sabe bien el flamante senador de lo que habla. Es un veterano de la guerra de Vietnam cargado de medallas y no se le escapan los sufrimientos por los que pasan los hogares de los combatientes. Aún era un chaval cuando pasó por una triste experiencia. Su padre, piloto militar, participaba de día o de noche en los vuelos del puente aéreo de Berlín, en ayuda a los ciudadanos de las zonas occidentales, sitiadas por el bloqueo soviético. También es consciente de las tragedias a las que suele estar sometida la población autóctona en territorios abiertos a escenarios de ejércitos en guerra. Su propia esposa es vietnamita y ahora en Norteamérica activista de una ONG que también reclama la vuelta de su hijo, que lleva tres años de marine en el golfo Pérsico.
Total, que el flamante senador no acudió a la cita en el salón Oval. No es hombre con pelos en la lengua y lo que tenía que decirle al presidente sobre el fracaso en Iraq ya lo había pregonado en voz alta. Además, por escrito en alguna de sus novelas. De profesión abogado, resulta que el escribir se le da muy bien. Ha dado varias vueltas al mundo de periodista bien informado y algunas de sus obras han sido laureadas.
Una auténtica perla en la que sus padrinos del Partido Demócrata han visto una réplica providencial para contraponer al prestigioso senador republicano, candidato a la presidencia, héroe de Vietnam y partidario del envío de tropas de refuerzo.
Jim Webb fue el senador propuesto para dar la debida réplica al discurso del estado de la nación que debía pronunciar Bush ante ambas cámaras. Previamente, Webb no pudo evitar cruzarse en los pasillos del Capitolio con el presidente. Éste le alargó la mano al tiempo que le preguntaba por su hijo, el marine. "How is your boy?". Webb contestó con su frase favorita: "Quiero que vuelva aquí con las demás tropas". "Conteste a mi pregunta -le espetó Bush-, le pregunto que cómo está su chico". Y Webb no se cortó: "Éste es un asunto entre mi hijo y yo".
En su discurso de réplica no ocultó las dificultades de una retirada. Con apoyo diplomático y político. Y dejarse de nuevos gastos e inversiones en armamentos y otros despilfarros. Un dinero que hace falta para subvenir a las necesidades de reconstrucción y ayuda a Nueva Orleans y a otros menesteres sociales, pues un 45% de la población estadounidense carece de cobertura sanitaria.
Que yo sepa, Jim Webb no figura entre los posibles candidatos a la presidencia. Pero de lo que no cabe duda es de que esta nueva voz volverá a resonar en el ámbito del Capitolio.

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