MEDIO AMBIENTE
La nueva política comunitaria en materia de energía no supone una potenciación de la opción nuclear, como algunos observadores habían pronosticado. El documento aprobado por la Comisión Europea el pasado 10 de enero concluye que corresponde a cada Estado miembro decidir si utiliza o no la electricidad nuclear.
El programa indicativo nuclear que acompaña la nueva política energética de la UE reconoce la contribución de las nucleares a la reducción de los gases de efecto invernadero (causantes del cambio climático), pero no alienta su utilización. Se limita a recomendar que cuando el nivel de la energía nuclear en la UE se reduzca, esa merma de electricidad sea compensada con la introducción de otras fuentes que emitan poco dióxido de carbono (para no agravar el calentamiento).
La UE no puede apostar por una revitalización de la opción nuclear porque en el seno de sus países miembros coexisten visiones muy diferentes. Finlandia y Francia han decidido construir nuevos reactores nucleares. Otras naciones, como Holanda, Polonia, Suecia, Gran Bretaña o Bulgaria han reabierto el debate sobre su política en esta materia. Esto podría desembocar en un aumento de la potencia de las centrales existentes, o conducir a otro debate sobre su sustitución o la planificación de nuevos centrales. Y, finalmente, "Alemania, España y Bélgica continúan de momento sus políticas de abandono progresivo de la fuente nuclear". En el caso de España, se señala que "la política actual de gobierno es la reducción progresiva de su participación en la producción electronuclear, sin comprometer la seguridad del aprovisionamiento eléctrico".
El documento se limita a constatar asépticamente que "muchas centrales deberán cerrar en el curso de los próximos 20 años" (su vida útil suele ser 40 años) y que, por lo tanto, "habrá que construir nuevas centrales y/ o prolongar la duración de la explotación de los reactores en servicio si los estados miembros deciden mantener la parte actual de la energía nuclear en el abanico energético global", se dice. La Comisión, además, debe ser "coherente respecto a la obligaciones internacionales, sobre todo en lo que concierne a la no proliferación de materiales y tecnologías nucleares".
La energía nuclear, para permanecer como opción, debe superar la aceptación pública, continuar cultivando la cultura de la seguridad y resolver los problemas de gestión de residuos, el desmantelamiento de las plantas una vez cerradas y la protección radiológica.
La energía nuclear es vista como una opción económicamente viable para la producción de electricidad. No es vulnerable a la escasez o los precios del uranio. Sin embargo, "es difícil prever sus costes" a largo plazo en comparación con otras fuentes de energía debido a la variabilidad de los precios del petróleo y el gas (combustible de base para las térmicas) y de las tarifas de electricidad. Además, no se ha construido ninguna nueva central ni en la UE ni en Estados Unidos desde hace más de diez años, y "no se dispone de ningún resultado probado para las centrales de nuevas generación". De otro lado, las nuevas centrales nucleares requieren largos períodos de gestación y unos 10 años para construirse desde que se planifica.
También se recuerda que la seguridad nuclear fue un asunto central en las últimas ampliaciones de la UE. Cuatro reactores nucleares (Ignalina 1 y 2 en Lituania y Bohunice 1 y 2 en Eslovaquia), de la primera generación soviética, están en fase de cierre, cumpliendo las etapas predeterminadas en el tratado de adhesión del 2004.
La UE valora sobre todo el problema de la gestión de residuos radiactivos de larga actividad (uranio usado como combustible). En Europa se han desarrollado diversas estrategias para su gestión, "pero ningún país ha aplicado aún la solución definitiva propuesta".
Al hacerse público el informe de la UE, el presidente del Foro de la Industria Nuclear Española, Eduardo González Gómez, destacó que "las centrales nucleares garantizan el suministro eléctrico al funcionar las 24 horas los 365 días al año y produce una electricidad de base que contribuye al buen funcionamiento del sistema eléctrico".
Expertos como Josep Puig, ingeniero industrial y profesor universitario, opinó que "la UE no abre las puertas a la energía nuclear; además, esta fuente no resuelve los problemas del transporte y es ineficiente: fisionamos un núcleo del átomo para hacer hervir agua, cuando los humanos lo sabemos hacer mejor desde hace años".
La UE (27 miembros) tiene 152 reactores nucleares en explotación en 15 estados miembros, mientras que en todo el mundo hay 443 en 31 naciones. La electricidad nuclear es el 14% del consumo energético de la UE y el 30% de la electricidad.

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