INICIA hoy nuestro corresponsal en Andalucía, José Bejarano, en las páginas de la sección de Sociedad una historia que les recomiendo que no se pierdan: ¿qué esconde la muerte de un inmigrante en un cayuco? Detrás del drama que solemos ver por televisión, escuchar en la radio o leer en los periódicos, Bejarano nos aproxima un relato sencillamente excepcional y un trabajo periodístico de primer nivel. El retorno a su tribu de un inmigrante, residente desde hace años en Bilbao, que ha buscado el cadáver de su hermano pequeño por las morgues de España sabiendo como único dato que había salido de Guinea-Bissau en una piragua. La Vanguardia ha acompañado a Umaro Cande, que así se llama el protagonista, en sus pesquisas por Portugal y Canarias y también en su regreso a casa, sin el cuerpo de su hermano, pero cargado de regalos, entre ellos un inservible televisor de grandes dimensiones para una aldea sin ningún tipo de electricidad que pueda hacerlo funcionar. En estos meses de invierno en que la temperatura de las aguas del océano cae varios grados y parece como si el problema de los cayucos hubiera desaparecido, la historia de los Cande nos devuelve a la realidad del pasado reciente y del futuro inmediato. A la tragedia que pisotea conciencias y que es uno de los temas más importantes de debate en Europa.
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