Ha sido un golpe de mano magistral. Fantástico. Entiéndase por golpe de mano algo de lo que dice el diccionario: "Acción rápida e imprevista que altera una situación". Ha sido una lección de cómo se detiene una resolución judicial, se varía sobre la marcha, se sustituye por otra, y se cambia a todo un tribunal de justicia: todo un auténtico juego de malabarismo legal que, sin embargo, recibe el aplauso social. Y lo recibe porque la persona objeto de la decisión ha sido proclamada el enemigo público número uno. Es un criminal abominable al que nadie, salvo sus partidarios, quiere ver en la calle.
¿Por qué califico así lo ocurrido en la Audiencia Nacional con el etarra De Juana Chaos? Por la simple sucesión de los hechos. Estamos ante un episodio desarrollado en cuatro actos. Acto primero: fuentes jurídicas sostienen que lo lógico sería que la decisión sobre su libertad atenuada fuese adoptada por los jueces que le han condenado previamente: Fermín Echarri, Flor Sánchez y Ricardo Rodríguez. Pero alguien los apartó. La casualidad dice que a ese alguien no le convenían, porque son contrarios a la excarcelación del terrorista.
Acto segundo. Para sustituirlos fueron designados otros tres: Ángel Hurtado, Manuela Fernández de Prado y Carmen González Pastor. La casualidad quiso esta vez que los tres pensaran de forma opuesta a los sustituidos: eran partidarios de la excarcelación, y así lo demostraron en el voto particular que redactaron y firmaron.
Acto tercero. Esos tres magistrados, constituidos en tribunal de justicia, deliberan sobre la petición de libertad provisional o prisión atenuada de Iñaki de Juana. Acuerdan aceptar los argumentos de la Fiscalía y deciden redactar el auto correspondiente. Fuentes de la Audiencia aseguran que llegó a estar redactado, pero no es seguro.
Acto cuarto. Se suceden llamadas y mensajes SMS entre magistrados de lo penal. Consigna: se va a cometer una barbaridad. ¿Cómo se puede evitar? Decidamos en el pleno de la sala. Todos los indicios apuntan a una operación de cambio de piloto cuando el avión está a punto de aterrizar. ¿Se actuó así por razones políticas? No lo parece. No se han visto claros los bloques ideológicos que se ven en otras circunstancias. De los magistrados que han votado, cuatro son conservadores, de la APM; otros cuatro, de Jueces para la Democracia; seis no asociados, y dos de la agrupación Francisco de Vitoria. La mayoría final ha dependido de los menos comprometidos políticamente.
La única verdad después del auto es que la operación de cambio de tribunal ha sido decisiva. Con los votos de los tres magistrados iniciales, De Juana estaría hoy en casa. Con los votos del pleno de la sala, sigue preso. Blanco o negro. No hay matices. Una variación de tribunal ha tenido una consecuencia penal opuesta. ¿Cómo no asistir ahora a un debate político tan apasionado? Y en medio, la Fiscalía. Dado que optó por la medida de piedad, aparece formalmente desautorizada. Como consecuencia, el Gobierno, zarandeado.
¿Y ETA? "Lo malo -confesaba ayer una autoridad de justicia- es que encuentren en esto la disculpa en que basar sus crímenes, y quizá la están buscando". Quizá. Ya lo anunciaban en su último comunicado.
El Estatut Parece un milagro, vistos los antecedentes. Los recursos ante el Constitucional tardan años en resolverse. Sin embargo, en el PP tienen esta esperanza: su recurso contra el Estatut tendrá sentencia este año, y quizá antes del verano. Añaden otro anuncio: serán aceptados los argumentos del PP. Con esta previsión: si el magistrado Pérez-Tremps no es recusado, habrá empate. Tendrá que decidir la presidenta con su voto de calidad.
La estética Llama la atención la reciente estética de la cartelería del mundo etarra. De fotocopias cutres han pasado a la cuatricromía. Las pancartas son imaginativas y hasta de lujo. La camiseta que lució Laucirica en la Audiencia Nacional el miércoles con la palabra Independentzia era de diseño. Comentario en el País Vasco: tienen dinero; tienen más dinero que nunca; funciona la industria de la extorsión.
La diana A María San Gil, valerosa presidenta del PP vasco, le pintaron una diana en su casa. Hacía años que no era objeto de una amenaza de muerte tan directa. Cuando bajó a la calle, una vecina la estaba limpiando. María le dijo que no se molestara, y la vecina le respondió: "Tus hijos no pueden ver esto". Es la otra cara de los demócratas en Euskadi. No es que se sientan amenazados. Es que el miedo se traspasa a los hijos. Y nadie ve el final.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados