LA LUCHA ANTITERRORISTA: El protagonista del conflicto
José Ignacio de Juana Chaos tiene el dudoso honor de ser el segundo etarra con más asesinatos a sus espaldas en toda la historia de la organización terrorista. Los 25 muertos por los que fue condenado sólo los supera Henri Parot con una treintena de asesinatos acreditados. Y tanto muerto da muchos galones, incluso a un individuo tan individualista y errático como De Juana.
El antiguo miembro del comando Madrid tiene fama entre sus compañeros de prisión de tener muy mal carácter, de ser conflictivo y de tener problemas, incluso con los demás miembros de ETA con los que ha compartido estancia en las cárceles. Allá donde ha ido ha creado problemas. Incluso se enfrentó a sus abogados y a la dirección de la banda amenazando con "tirar la toalla". Pese a su indisciplina, la dirección de ETA nunca lo ha dejado de lado.
Cuando, en plena tregua, De Juana mantuvo una huelga de hambre de 63 días en protesta por no haber sido puesto en libertad, la medida no contó con el visto bueno de la dirección de ETA, pero la organización terrorista no lo desautorizó. Al contrario, en sus contactos con el Gobierno los interlocutores de la banda solicitaron a los socialistas que solucionaran la situación de De Juana haciendo responsable al ejecutivo de lo que pudiera ocurrirle al etarra.
Ignacio de Juana no es sólo uno de los duros, como volvió a demostrar cuando se enfrentó públicamente a Francisco Múgica Garmendia, Pakito, después de que éste defendiera el abandono de las armas y el final del terrorismo en agosto del 2004.
Si la Audiencia Nacional decide hoy ponerle en libertad, De Juana no será un mártir, pero se habrá convertido en un héroe a los ojos de sus compañeros y de los simpatizantes de la banda. Será la primera vez que un etarra preso echa un pulso de estas características al Estado y consigue sus propósitos.
Ignacio de Juana comenzó a colaborar con ETA a principios de los ochenta proporcionando a la banda la información para asaltar una dependencia de la Ertzaintza en San Sebastián en la que se apoderaron de 150 pistolas. En 1983 huyó a Francia, donde fue acogido por dos de los principales dirigentes de ETA del momento, Txomin Iturbe y Lorenzo Lasa Mitxelena, Txikierdi, quienes le convencieron para que volviera a España como miembro del comando Madrid. En esta célula etarra realizó campañas de atentados en 1985 y 1986 hasta que, en enero de 1987, fue capturado por la Policía Nacional. Dejó a su paso 25 asesinatos en la capital española, en los años más duros protagonizados por ETA en Madrid. Fue condenado a más de 3.000 años de cárcel que quedaron reducidos a 19 antes de que se le diera por cumplida toda la condena. En prisión no dejó de protagonizar incidentes y provocaciones con los funcionarios, como solicitar champán para celebrar asesinatos de ETA, enviar cartas de amenaza a los jueces e incluso varios intentos de fuga.
De Juana fue, además, el protagonista de una conversación con el abogado Txemi Gorostiza, el 12 de enero de 1993, en la prisión de Alcalá Meco, sobre la conveniencia de atentar contra funcionarios de prisiones para frenar la política penitenciaria. Expresó su temor a quedarse solo y amenazó con "tirar la toalla" ante la división del colectivo etarra. De Juana mencionó que no había más de treinta activistas que se mantengan firmes ante las ofertas a la reinserción y la concesión de permisos penitenciarios. También se quejó de la falta de información sobre lo que ocurría en el seno de ETA y HB, mencionando que no se le había notificado nada de las conversaciones de Argel.

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