El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, protagonizó ayer el acto político de la jornada. La comparación con el desayuno informativo que una semana antes había protagonizado Rodríguez Zapatero era inevitable. Entonces, el presidente del Gobierno reunió a más de 800 personas, entre las que se encontraba buena parte del entramado empresarial madrileño.

Pues bien, ayer Rajoy no se quedó atrás en el Foro ABC. Todos los empresarios de renombre, con Florentino Pérez a la cabeza, arroparon al líder de los populares. Todos, excepto uno. Emilio Botín, que estuvo muy amigable con Zapatero días atrás, no acudió, en cambio, al Casino de Madrid, lugar de la celebración del acto de Rajoy.

Por lo demás, hasta unas setecientas personas se dieron cita para escuchar las palabras del líder de los populares, que prometió no ser duro con Zapatero y que no dejó títere con cabeza en lo que al Gobierno de la Nación se refiere.

En las mesas principales compartían charla César Alierta (Telefónica), José Manuel Entrecanales (Acciona), Claudio Aguirre (Altamar), José María Aguirre González (Banco Guipuzcoano), con el ex presidente Calvo Sotelo, la presidenta madrileña Esperanza Aguirre y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón. Rajoy no desveló si se decidirá a presentar una moción de censura a Zapatero –a pesar de la insistencia del director del ABC, defensor de la iniciativa-, pero de sus palabras cabía deducir que es bastante poco probable porque, tal y como se plantea en España, es un examen al líder de la oposición, y no al presidente.

Santiago Foncillas (ex Dragados), Jesús Banegas (AETIC), Antonio Basagoiti (consejero de Santander)... no perdían cuerda de las ironías de Rajoy sobre el por qué los medios pierden el tiempo analizando si sus discursos son más duros o más blandos, cuando de lo que se trata es de hablar de “como se están degradando los aparatos del Estado”. El líder del PP criticó duramente al actual Gobierno y la ausencia de agenda política, sobre todo en materia de presencia exterior, un lenguaje que comprendieron los nueve embajadores presentes en la sala.

No faltaron al acontecimientos nombres propios del empresariado madrileño como Luis Alberto Salazar Simpson (Auna), Javier Echenique (ACS), Íñigo Oriol (ex Iberdrola), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Borja Prado (OHL), Enrique Used (Amper), Antonio González-Adalid (Enagás), Miguel Blesa (Caja Madrid), Alfonso Gómez Acebo (Deutsche Bank), Emilio Cebamanos (Duch)... Ni representantes de las instituciones como el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, y miembros de las cámaras autonómicas de Madrid y Valencia.

Entre empresarios como Carlos Pérez de Bricio (Cepsa), Santiago Gil de Biedma (Aon Gil y Carvajal), Pedro Argüelles (Boeing), Luis Javier Navarro (ex BP), Asís Martín Cabiedes (Europa Press), Gerardo Díaz Ferrán (Spanair) y otros muchos, podían verse consejeros de la Comunidad de Madrid, abogados como Antonio Garrigues, periodistas y tertulianos, embajadores en el extranjero como Jorge Dezcallar, y los habituales como el ex alcalde y actual presidente de Ifema, José María Álvarez del Manzano.

Convencido de que seguirá negociando con ETA

Con un público favorablemente dispuesto a escuchar las tesis del líder del PP, Rajoy hizo un repaso a la actualidad nacional con referencias a asuntos como el de Alcorcón –“se veía venir, estaba ahí”, afirmó- o la posible excarcelación de De Juana con la que fue muy crítico y se preguntó qué pasaría si todos los presos de ETA hicieran lo mismo. Rajoy se mostró satisfecho de que Henry Parot y otros etarras deban declarar en el juicio del 11-M, aunque tampoco dedicó muchas energías a este asunto. Sí lo hizo para reiterar su posición en materia antiterrorista.

Recordó que el Pacto Antiterrorista es un acuerdo entre los dos partidos llamados a ejercer la labor de Gobierno, en el que se dice que no se pagará un precio político a ETA por la paz, y que ese pacto lo rompió Zapatero para negociar con la banda sin el consenso del PP, “y cuando se negocia con terroristas, o se cumple, o te pueden poner bombas... ¿se entiende?”, preguntó con ironía tras las críticas a una frase parecida dicha en otro escenario, la pasada semana.

El líder del PP se mostró convencido de que las cosas van a seguir igual y de que Zapatero seguirá negociando con ETA, no sabe si porque quiere o porque no puede no hacerlo, pero “no va a romper”, afirmó tajante. Rajoy rechazó un pato de mínimos contra ETA, y tachó de falso que el PP hubiera negociado con ETA, como dice el PSOE. Incluso dijo que tampoco había negociado Felipe González en Argel. Reiteró, sin embargo, que irá a la reunión del Pacto pero “para hablar de contenidos”.