EL APUNTE
Imma Mayol parece dispuesta a liarla cada día. Puede que detrás tenga una estrategia electoral o que sus comentarios le salgan tal y como los piensa. Pero la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, mujer de desarrollada sensibilidad e inteligencia, está decidida a meterse en un laberinto incongruente difícil de superar. Ahora dice ser una concejal antisistema. El problema es que si sigue así, no la votarán ni los antisistema (que no ejercen) ni los suyos. Y pierde credibilidad. IC y sus colegas de EUiA se han caracterizado en los últimos años por tener cierto criterio a la hora de opinar. Como base, no decir cosas que pudieran sonar a tonterías. Así, y después de los años estatutarios repletos de momentos estelares para olvidar, su credibilidad fue creciendo.Una muestra de ello fueron los resultados de las últimas elecciones.Mayol no puede decir que es lo que no es, pensando que su discurso políticamente correcto gustará. Seamos sinceros. Ser antisistema en Cataluña no es decir que hay okupas buenos. Aquí, ser antisistema es estar a favor de una hora más de castellano en las escuelas.Eso sí.
alex.salmon@elmundo.es
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