El riesgo de muerte del preso De Juana Chaos enreda aún más el fragor político, de Enric Juliana en La Vanguardia
LUCHA ANTITERRORISTA
El Gobierno, aun con los sondeos a favor, se mueve sin saber qué hará ETA
Veteranos cuadros socialistas se palpan estos días la ropa - invernal- en Madrid: "El PP nos podría haber hecho un traje nuevo". Comienza a ser dogma en el segundo y tercer escalón socialista que Mariano Rajoy ha estado en un tris de desdibujar seriamente el liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero. "Si nos llega a tender la mano en plan moderado, nos hace un traje nuevo!".
Pero en la política española -aun con los sondeos a favor-, los respiros suelen durar poco. Poquísimo cuando hay mar gruesa y Alien ha logrado introducirse en el cuarto de máquinas. El combate político se halla en una de sus fases de máxima rudeza, con el consiguiente hartazgo social, pero el dato fundamental no puede perderse de vista: ETA se halla en el interior de la sala de reactores y observa, agazapada, los contradictorios movimientos del Gobierno, la oposición y la judicatura.
¿Qué puede ocurrir si en las próximas semanas el preso de ETA José Ignacio de Juana Chaos fallece como consecuencia de la huelga de hambre emprendida el pasado 7 de noviembre? Los informes hospitalarios remitidos ayer a la Audiencia Nacional indican que su estado de salud es grave, con riesgo de muerte o de graves secuelas físicas.
Sería la primera vez que un preso de ETA fallece en tales circunstancias (De Juana decidió dejar de comer al recibir una condena adicional de 12 años de prisión cuando la excarcelación estaba a su alcance en virtud del antiguo Código Penal). Todo indica que el antiguo jefe del comando Madrid - autor de 25 asesinatos- ha actuado al margen de los demás presos de ETA, rompiendo un gregarismo muy característico, pero nadie puede ignorar que su muerte haría todavía más acuciante la pregunta clave del actual momento político: ¿qué hará ETA después del atentado de Barajas? ¿Qué hará Alien en la sala de reactores con tantos circuitos a su alcance?
Qué hará la Audiencia Nacional todavía no está del todo claro, pero ayer la sección primera de lo penal comenzó a estudiar los informes hospitalarios del preso, abriéndose paso la hipótesis de un atenuamiento penitenciario. El Gobierno y los partidos se someterán, lógicamente, al dictado de la justicia; sin embargo, Rajoy deslizó ayer una insinuación que hoy enmarcará los amaneceres radiofónicos, sobre todo aquellos de despertar más bravío: ¿qué pasaría si todos los demás presos de ETA hiciesen lo mismo?
La situación, por consiguiente, sigue siendo extremadamente complicada para el Gobierno: agitación callejera en el País Vasco tras la condena y orden de detención de los dirigentes juveniles de la denominada izquierda abertzale; el presidente Ibarretxe, llamado a declarar como imputado por haberse reunido con Arnaldo Otegi; el PNV, agitado...
Espinoso panorama para el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que el próximo martes iniciará una nueva ronda de contactos con los partidos políticos, sin que en estos momentos exista atisbo alguno de mínima entente entre el Gobierno y el primer partido de la oposición. La mediación que el presidente Zapatero encargó la semana pasada a Josep Antoni Duran Lleida ha dado lustre al líder de CiU en el Congreso, pero sedar la estrategia del PP es hoy bastante más difícil que magnetizar al inquieto sanedrín de Convergència Democràtica de Catalunya con los grandes discursos de Francesc Cambó en 1916 sobre la Espanya gran,o sea, con la opción posibilista y ministerial.
Los sondeos no le son favorables; en el entorno del PP hay opiniones claramente negativas sobre cómo ha gestionado su liderazgo ante el evidente trastabilleo de Zapatero; en los medios periodísticos más compulsivos está reapareciendo Espe (Esperanza Aguirre) como deseado caballo blanco; pero Rajoy parece decidido a no mover el timón. "Los sondeos hoy dicen una cosa y mañana dirán otra; lo importante es la línea de fondo; lo importante es que Rajoy sepa transmitir una nítida alternativa a la confusa deriva del Gobierno. Y para transmitir una nítida alternativa a la sociedad son necesarios los gestos claros y los mensajes contundentes", comentaba ayer a La Vanguardia una joven dirigente del PP, con acceso directo, estos días, a la bitácora del líder de la oposición. Quizá por ello, Rajoy no quiso descartar ayer la hipótesis de la moción de censura.
Todo ello, el mismo día en que la sala de lo penal de la Audiencia Nacional anunciaba que tres presos de ETA serán llamados a declarar como testigos en el juicio por los atentados del 11-M en Madrid, cuyo inicio está previsto para mediados del mes de febrero. Más madera.
