Contaba el general Prieto, vestido de verde y con tricornio como prenda de cabeza, que Franco quiso disolver la Guardia Civil por considerar su comportamiento dudoso cuando el alzamiento del 18 de julio de 1936. Pero luego la Guardia Civil fue un puntal. También lo fue durante la transición, y cuando llegaron los socialistas de Felipe González después de la tejerada del 23-F de 1981 se enamoraron de la Benemérita. Porque quienes alcanzan el poder siempre quieren ser obedecidos. Algo tiene que ver con la obediencia la naturaleza militar del cuerpo, es decir, su disciplina claramente diferenciada de la propia de la policía que fue cambiando de nombre y de uniforme. Del gris al marrón y del marrón al azul y de Policía Armada a Cuerpo Nacional de Policía.

La Guardia Civil del romance de Federico García Lorca, la de Antoñito el Camborio, la de la jota montañesa - "mira cómo se pasea / la Guardia Civil / por la carretera", fue después la Guardia Civil de Tráfico, la Guardia Civil del Mar, la del Servicio de Protección de la Naturaleza (Serprona) y la de los despliegues en misiones internacionales en Bosnia o en Haití, además de la lucha antiterrorista. Sumó así funciones propias de la modernidad, más allá de sus primeras misiones rurales en la España profunda. Se adecuó a los cambios sociales en su armamento primitivo que pintó Ramón Casas cuando en la Restauración era llamada a disolver los conflictos sociales a caballo con sables y mosquetones.

Hay un libro clave para conocer el cuerpo que escribió hace años Diego López Garrido con el título de La Guardia Civil y los orígenes del Estado centralista y otro posterior donde trata de la escisión cultural resultante del nivel superior de los aspirantes que ingresaban en la Academia de Úbeda respecto de los mandos. La polémica sobre la desmilitarización de la Guardia Civil tiene antigüedad y ha figurado en los programas de la izquierda para desaparecer a su llegada al poder. Ahora vuelven a reclamarla. Está en la línea del café sin cafeína, el tabaco sin nicotina y el whisky sin alcohol. Sorprende que un diario conservador como el ABC se muestre jubiloso porque "miles de guardias civiles protesten al grito de Zapatero, embustero". Está claro que perjudica a Zapatero, pero ¿a quién beneficia?