La asociación Jóvenes Nucleares pide más debate sobre esta fuente de energía y lamenta que sea un tabú entre los políticos.

No es frecuente, pero existe. Hay jóvenes que apoyan la energía nuclear, son ecologistas y piden que no se descarte esta tecnología sin un debate previo que se desarrolle sin prejuicios y con base científica, sin supersticiones. Es el caso de Jóvenes Nucleares, una asociación adscrita a la Sociedad Nuclear Española y que está formada por estudiantes, científicos e ingenieros especializados en energía nuclear.

La catástrofe de Chernobyl queda lejos –fue en 1986–, pero las noticias sobre las ambiciones armamentísticas de países como Corea del Norte avivan los miedos a esta fuente de energía, que, no obstante, es cada vez más segura. Para luchar contra este fenómeno, los miembros de la asociación realizan charlas en colegios e institutos y organizan debates para divulgar sus conocimientos y experiencias. Los orígenes del proyecto se remontan a 1994, en Suecia, cuando Jan Runermark, preocupado por la progresiva retirada de los pioneros europeos de la industria nuclear, creó Young Generation. La iniciativa se extendió pronto a España de la mano de jóvenes técnicos y expertos de diferentes compañías del ámbito nuclear.

El vicepresidente de Jóvenes Nucleares, José Luis Pérez, explica de este modo el principal objetivo de la asociación, que no es otro que “divulgar lo que sabemos de esta energía, sin que se nos identifique con grupos de poder político o económico, sino por lo que simplemente somos, gente informada con ganas de decir verdades”.

En España, la nuclear es la primera de las fuentes energéticas, por delante del carbón, el ciclo combinado y el régimen especial. Esta nueva fuente genera entorno al 30% del total de la energía consumida. En Cataluña, que cuenta con tres centrales nucleares, esta proporción se eleva al 35%, pero la Generalitat plantea su cierre en el Plan de la Energía de Catalunya 2006–2015. Al otro lado de los Pirineos, en Francia, la energía nuclear tiene una participación mucho más importante y, de hecho, permite en buena medida que España se abastezca en torno a un cinco por ciento a través de sus conexiones fronterizas.

Por su parte, Finlandia, que ha hecho una gran apuesta por la energía eólica en los últimos años, decidió en 2005 impulsar la construcción del reactor nuclear más grande del mundo, el primero que se autoriza en Europa en los últimos quince años.

Energía limpia

En un momento en el que crece la preocupación por la seguridad del suministro de España, Jóvenes Nucleares recuerda que las nucleares no generan emisiones a la atmósfera y permiten acercar la generación a los puntos de consumo, gracias a los últimos reactores desarrollados. Además, Pérez recalca que la asociación defiende que, “si una determinada energía, renovable o no, tiene un impacto ambiental reducido, debe ser promovida y ése también es el caso de la nuclear”. Sin embargo, pide planteamientos serios sobre el grado de participación que pueden tener las renovables para, además, reconocer sus “limitaciones reales y sus costes, igual que sus tremendas ventajas”.

En cuanto a la gestión de los residuos, que es uno de los principales inconvenientes de la nuclear por su elevado coste, Jóvenes Nucleares remarca que este problema es “tecnológicamente resoluble”. Menciona al respecto el proyecto Yuca Mountain de Estados Unidos, un almacenamiento geológico profundo, o el de la propia Okiluoto, en Finlandia, que es semejante.

En los últimos tiempos, varias voces del panorama económico y la propia Comisión se han levantado para pedir que se reabra el debate sobre las nucleares, enterrado desde hace años.

Pero el mundo político no responde. Pérez cree que existe “cierto tabú” entre los políticos y “sólo algunos, y cuando su actividad se realiza fuera de España, en Europa, se atreven a mostrarse pronucleares”.