La asunción por parte de las comunidades autónomas de la política sanitaria, hace ahora media docena de años, comienza a tener consecuencias desde el punto de vista de la igualdad del sistema. Un reciente trabajo elaborado por la Fundación Sindical de Estudios (ver texto) -vinculada a CCOO de Madrid- pone de relieve cómo las diferencias de gasto sanitario entre comunidades autónomas no sólo no decrecen, sino que aumentan de forma progresiva.
El informe compara lo que han invertido las regiones en el trienio 2003-2006, y la conclusión a la que llega es que la equidad se ha deteriorado de forma significativa, toda vez que, mientras que en Baleares y Canarias el gasto ha crecido un 15% y un 14%, respectivamente, en Cantabria o Navarra el crecimiento no ha llegado ni a la mitad: un 6,7% en el primer caso y un 6,8% en el segundo.
Las diferencias no sólo se han ensanchando entre las pequeñas regiones, sino también entre las grandes, ya que, mientras en Madrid la tasa de aumento del gasto sanitario en el trienio analizado fue del 9,9%, en Andalucía significó el 11,1%, un punto y medio por debajo de Cataluña.
Sin relación con la demografía
Los autores del estudio descartan que la distribución del gasto por comunidades autónomas guarde, “contrariamente a lo que cabría suponer”, una correlación estricta con factores demográficos, es decir, con dispares aumentos de la población protegida debido a fenómenos como la inmigración. La causa, sugiere el artículo, es la política de prioridades de cada parlamento regional.
La consecuencia de ello es que, en los últimos años, se han sustanciado ‘grandes diferencias’ en el presupuesto sanitario per cápita, una variable fundamental para entender la eficacia y la calidad del sistema. Pues bien, según el estudio, la comunidad con un gasto sanitario individual más elevado es La Rioja, con 1.525 euros, seguida por Canarias, con 1.471 euros, y Extremadura, con 1.349. Por el contrario, el menor gasto per cápita corresponde a la Comunidad Valenciana, con 1.058 euros, es decir, un tercio menos de lo que se invierten en las regiones que más dinero destinan a sanidad en términos relativos. Tras ella se encuentran Andalucía, con 1.089 euros, y Madrid, con 1.093 euros.
La conclusión que sacan los autores del artículo es contundente: “Las diferencias intercomunitarias son, a todas luces, excesivas, situándose en 467 euros”. O lo que es lo mismo, el gasto en La Rioja es 44 puntos porcentuales superior al de la Comunidad Valenciana. “Se pone así de manifiesto el peligro de pérdida de equidad en el acceso a las prestaciones sanitarias en las distintas comunidades autónomas”, se asegura.
Cuestión de voluntad política
Pero, además, sostienen los autores, se pone de manifiesto la voluntad política de los distintos gobiernos autonómicos, toda vez que las diferencias en el gasto sanitario guardan poca relación con la riqueza de las distintas comunidades autónomas. Es decir, que el volumen de gasto depende de decisiones políticas y no de la capacidad económica de cada región. En este sentido, el estudio cita como caso más representativo el de la Comunidad de Madrid, la región que, paradójicamente, ha obtenido mejores resultados en cuanto a creación de riqueza en los últimos años.
El gasto sanitario español respecto al Producto Interior Bruto es uno de los más bajos de la Unión Europea a 15. En 2001 representaba el 5,9%, bastante por debajo del 7,4% que se registraba en las naciones más desarrolladas del entorno económico español.

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