España pierde 1,3 puntos de mercado en la zona euro y reduce su cuota mundial, de José María Triper en Expansión
La participación de las exportaciones españolas en los grandes mercados de Asia apenas llega al 0,2% de la importación total de los países de la región, incluida China. Y queda por debajo incluso de Finlandia.
“Si las empresas españolas no consiguen vender fuera por la falta de competitividad, esto se traducirá en un deterioro del tejido productivo y del empleo”. Son palabras del presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Javier Gómez-Navarro, que se añaden al serio aviso dado por la Comisión Europea en diciembre calificando de “insostenible” a largo plazo el déficit exterior español.
España tiene el segundo mayor desequilibrio comercial del mundo en valores absolutos, con más de 90.000 millones de euros a final de 2006, el 10% del PIB. En este escenario, los responsables de las organizaciones empresariales y los analistas privados han reforzado sus llamadas. El objetivo: concienciar al Gobierno de la ineludible necesidad de recuperar la competitividad de las exportaciones para compensar la fuerza importadora. Cuestión que el último informe económico de La Caixa califica de “crucial”, y que se traduce en una alarmante pérdida de cuota de mercado mundial.
Así, si se considera que la cuota de las exportaciones en el mundo en términos corrientes indica el atractivo relativo del que gozan los productos de fabricación nacional en los mercados globales, se observa cómo la tasa de las ventas españolas en el total mundial había crecido de forma constante hasta llegar al 2% del total de las exportaciones mundiales en 1998. Pero inicia después una ligera desaceleración a partir de 2003, hasta situarse en el 1,8% en el primer semestre de 2006. Un empeoramiento que sólo el mal comportamiento relativo de otras economías europeas como Francia, Italia y Portugal han evitado que fuera aún peor.
China
La irresistible aparición de China como potencia comercial ha sido uno de los motivos de esta desaceleración. No sólo para España, sino también para otras economías como Estados Unidos, que pasa del 12,6% en 1998 al 8,8% en junio del año pasado; Reino Unido, del 5,0% al 3,5%; Japón del 7,2% al 5,6% y la zona del euro del 32,5% al 29,1%.
La subida del precio del petróleo y otras materias primas son otros elementos perturbadores en la evolución de la cuota de mercado mundial de los países desarrollados. Algo que, en el caso español, se ve agravado por factores internos como la inflación, la menor eficiencia relativa del tejido productivo, la carencia de imagen-país y el retraso en la incorporación de las nuevas tecnologías al mundo de la empresa.
Unos lastres cuya persistencia han provocado una caída de 1,3 puntos porcentuales en la cuota de mercado nacional en los países de la zona euro, destinos del 56,5% del total de las exportaciones españolas, pasando del 8,1% en 1996 a sólo el 6,8% en junio pasado, periodo en el que, como apunta el informe de la entidad financiera, “otros socios europeos como Alemania y Holanda han transformado el retroceso de sus cuotas en una clara tendencia al alza”.
Pero más grave es aún la posición competitiva española en los países de Asia Oriental, zona que incluye a las economías más dinámicas del globo, China entre ellas, y en las que la cuota de las exportaciones españolas es sólo el 0,2% del total de las importaciones de la región y, además, con una tendencia descendente.
Los datos del Servicio de Estudios de La Caixa muestran cómo las exportaciones nacionales a China son catorce veces inferiores a las ventas germanas, la cuarta parte de las francesas y un tercio de las italianas, “además de estar por debajo de Holanda e incluso de la pequeña Finlandia”.
Otra asignatura pendiente está en el Este de Europa. Las exportaciones españolas sólo alcanzan el 1,6% de las compras al exterior de los nuevos diez miembros de la Unión. Y, además, la tasa va en retroceso desde 2003.
Las expectativas a corto plazo no parecen alentar una recuperación, influenciadas por dos elementos externos añadidos: la tendencia de las multinacionales a desviar sus inversiones productivas hacia Asia, buscando las ventajas competitivas que ofrecen, y el escaso peso que tienen en las exportaciones españolas los sectores de alto contenido tecnológico, las de mayor potencial de crecimiento en el mercado internacional.
Sorpresas negativas en el espejo del déficit
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, afirmaba el pasado jueves que “el déficit exterior es el espejo donde se reflejan los problemas de fondo de la economía”. Pues bien, en el caso de España, donde urgía una corrección, la imagen vuelve a mostrar las deformaciones propias de un espejo cóncavo.
El informe económico de La Caixa correspondiente al mes de enero destaca en su análisis del sector exterior que “la evolución del déficit comercial ha deparado algunas sorpresas (todas ellas negativas) en octubre. La más significativa, que tras 16 meses consecutivos en los cuales la variación interanual del agujero comercial acumulado de doce meses se había desacelerado, en dicho mes de octubre la tendencia se invierte”.
El crecimiento del desequilibrio comercial (acumulado de doce meses) respecto a un año antes fue en octubre del 18,3%, frente al 17,9% de septiembre. La tasa de cobertura también se ha deteriorado, situándose en el 65,4% en octubre, dos décimas menos que en septiembre.
Tras este comportamiento, los analistas de la entidad financiera apuntan que “se encuentra un nuevo repunte de las importaciones (crecieron un 13,3% interanual, en valor acumulado de doce meses), que batió el de las exportaciones (aumento interanual del 10,7%)”.
