DESDE EL PARQUET
La nueva moda entre los ricos es colocar su dinero en los llamados fondos de private equity o capital riesgo, que invierten en compañías generalmente no cotizadas, comprando a menudo una posición de control para meterse en el consejo y velar por la rentabilidad de la inversión. La idea es comprar relativamente barato, potenciar la empresa, y luego venderla.
Desgraciadamente, la competencia ha hecho que haya más dinero a invertir que oportunidades de compra, y ahora estas empresas están pagando el gusto y las ganas en sus compras (como ha sido el caso de Panrico, Cortefiel y muchas otras operaciones que se han hecho en España), con lo que las posibilidades de crear valor son ya menores. Pero eso no ha sido un freno para los inversores, que siguen apuntándose a esta nueva moda de forma incesante. Y una de las razones es que creen (porque a menudo así se les ha vendido) que se trata de inversiones que no fluctúan con la bolsa. Nada más falso. Cierto es que las inversiones de private equity no cotizan, y por ello no se da precio sobre las mismas, sino un valor estimado que generalmente va subiendo poco a poco. Pero es que lo mismo ocurre con los valores cotizados: si no se comprasen y vendiesen en bolsa, también sus valores irían subiendo poco a poco y sin sobresaltos.
La realidad es que los fondos de capital riesgo invierten en empresas no muy distintas de las que cotizan en bolsa, y por ello están sujetas a los mismos avatares. Y la volatilidad de su valor (real o percibida por el mercado) es la misma. De hecho, algunos fondos de capital riesgo cotizan en bolsa, y son muy volátiles. Una empresa dedicada a seguir su evolución, lpx (www. lpx. com), ha creado un índice sobre estos productos, y resulta que fluctúan mucho: del 2000 al 2003, dicho índice cayó la friolera de un 75%, quizás porque lo normal en private equity es endeudar las empresas, aumentado así la volatilidad del valor. Pero además la caída fue simultánea a la de las bolsas, de forma que estas inversiones de private equity no diversifican el riesgo, sino que lo acrecientan. Esto no elimina la alternativa de los fondos de capital riesgo como inversión adicional, pero sí deja claro que no son una vía de diversificación de riesgos para los inversores en bolsa.
Examine a sus fondos
Los ahorradores que deseen rentabilizar adecuadamente su cartera deben hacerle un examen a sus fondos, y, si lo suspenden, cambiar a otros. Veamos algunas pautas:
Empecemos por la inversión en renta fija: antes de quedarse en un fondo, el inversor debe averiguar qué le pagan en los depósitos bancarios normales. Esto no tenía mucho sentido con la ley anterior, porque la tributación de los fondos era mucho más favorable, pero con la nueva es la misma. Y los depósitos bancarios tienen la ventaja de que el cliente sabe lo que le van a pagar porque el tipo es explícito (en los fondos, salvo que sean garantizados, no se sabe con certeza). El resultado es que muy a menudo será mejor optar por un depósito bancario cuyo tipo sea fijo y conocido.
También es recomendable que el cliente sea muy cauto con los productos garantizados o estructurados complejos, por no decir que los evite completamente. Nos referimos a extraños engendros del tipo: "capital garantizado pero percibe el 50% de la plusvalía que tenga el Ibex en promedio a lo largo de los tres años que median hasta vencimiento". Estas complicaciones confunden al cliente y le impiden comparar productos, con lo que no se sabe si se está comprando bien o mal. Refiriéndonos a la renta variable, si su fondo es bueno, debe estar bien posicionado en los rankings a 3 años de la prensa económica (que se publican continuamente por ejemplo en los diarios Expansión y 5 Días).¿Qué hacer si no está en dicha lista? Salirse del mismo y meter el dinero en otro fondo que esté indiciado al Ibex o al Eurostoxx, comprobando que tenga comisiones bajas (que es lo habitual). Los fondos indiciados tienen gestión pasiva (el gestor no hace nada: sólo sigue un índice), y muy a menudo van mejor que los de gestión activa, porque se evitan muchos costes.
Los productos a evitar en general son los fondos mixtos: al juntar renta fija y variable, también confunden al cliente, que no sabe muy bien si son buenos o malos ni debido a qué; además se puede estar comparando un fondo mixto con un 30% de renta variable con otro con un 40%, lo cual es muy engañoso. Lo mejor es no invertir en estos fondos, y sintetizar ese perfil mixto con una parte en renta fija y otra en variable, siendo cada parte pura y por tanto más fácil de examinar.
Las reglas definitivas y rígidas nunca son buenas. Pero aún así, resumiremos lo expuesto en un par de pautas sencillísimas que a menudo le llevarán a una mejor política de inversión: 1) la renta fija inviértala a través de los depósitos o bonos que mayor tipo fijo y explícito le paguen, siempre emitidos por entidades de máxima solvencia; y 2) en renta variable exija fondos bien situados en el ranking o pásese a un fondo indiciado de baja comisión.
Walter Scherk - Strategic Investment Advisors

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