Miles de cineastas independientes y aspirantes a serlo despegaron el jueves desde Nueva York y Los Ángeles rumbo a una pequeña estación de esquí perdida en las montañas del estado de Utah, a media hora de la capital mormona de Salt Lake City. Objetivo: asistir al festival de cine independiente de Sundance, creado en Park City por Robert Redford y Sydney Pollack hace casi 30 años y cita imprescindible para sondear la vitalidad del cine emergente. Con 123 largometrajes seleccionados de entre 3.800 solicitudes, el programa se nutre de nuevos talentos y viejos zorros del independiente, como el actor Steve Buscemi (Reservoir dogs, Fargo) que dirige una película y actúa en otra, o Hal Hartley, que presenta Fay Grim.Sundance proyectará al menos un puñado de películas desconocidas que dentro de seis meses o un año se considerarán imprescindibles. Pasó en su día con Sexo, mentiras y cintas de vídeo, Sangre fácil o Reservoir dogs. El año pasado ocurrió con películas como Pequeña Miss Sunshine, Half Nelson o Quiceañera, así como con documentales tan conocidos como Una verdad incómoda de Al Gore.

Este año hay menos estrellas que en el 2006, y es que el comité de selección parece haber optado por un festival más anónimo y serio, lo cual, según las revistas de la industria de cine, tiene preocupados a los distribuidores de Los Ángeles, que "llegan al festival con aprensión", en expresión del Hollywood Reporter. Incluso el organizador del festival, Geoff Gilmore, reconoció que "la gente puede estar cansándose de películas tan serias". Pero no son tiempos para cine ligero, y Sundance no suele hacer concesiones. Una de las películas que más se comenta es Grace is gone, debut de James Strouse, cuyo protagonista, interpretado por John Cusack, es el viudo de una soldado muerta en Iraq.

La inauguración, la noche del jueves, corrió a cargo del documental con animación Chicago 10, de Brett Morgan, sobre los ocho activistas y sus dos abogados anti-Vietnam acusados de conspiración tras protestar ante la convención demócrata de 1968. La contracultura de los sesenta será un tema insistente en Sundance, y, como siempre, el festival tratará de dejar huella en el debate político con una selección de documentales reivindicativos. Hay dos sobre Iraq (Ghosts of Abu Ghraib y No end in sight), otro sobre presos palestinos en Israel, titulado Hot house, y un cuarto, Crossing the line, sobre un soldado estadounidense que, contra toda expectativa, pide asilo en Corea del Norte. Luego esta Everything´s cool, un viaje irónico al estilo de Michael Moore por el paisaje del calentamiento global. Y Bajo Juárez, de Alejandra Sánchez, repasa los asesinatos de mujeres en la frontera mexicana.

Sundance siempre asombra por la rapidez con la que genera comentarios en torno a las películas que allí se presentan, antes incluso de su estreno. Este año, una de las que han hecho correr más tinta es Houndog, de Debora Kampmeier, sobre la violación de una niña de doce años. Otra es Zoo, un documental sobre un grupo de hombres de Seattle que se reunían secretamente en un establo para mantener relaciones. Y Teeth, una película de terror erótica, álter ego de Garganta profunda, en que una chica devota se transforma anatómicamente y se convierte en la personificación cinematográfica de la vagina dentata. Documentales sobre Zidane, el futbolista, y Joe Strummer, el fallecido cantante de The Clash, son esperados también con expectación.

Según Hollywood Reporter, las distribuidoras han centrado su atención en la comedia de David Wain The Ten, una sátira sobre los diez mandamientos que incluye en el reparto a Winona Ryder. Hay más nombres conocidos. Philip Seymour Hoffman, ganador de un Oscar el año pasado por su Truman Capote, protagoniza The savages. Meryl Streep aparece en la película china-estadounidense Dark matter. Penélope Cruz comparte reparto con Danny De Vito y Gwyneth Paltrow en The good night de Jake Paltrow. Zoe Cassavetes, la hija de John, dirige Broken english.

El español Diego Luna es el protagonista de El búfalo de la noche, basada en la novela de Guillermo Arriaga, y de Padre Nuestro, ópera prima de Christopher Zalla, un thriller sobre inmigrantes mexicanos. El camino de los ingleses, de Antonio Banderas, se proyecta por primera vez en EE. UU.