En el año 2000, un desconocido Christopher Nolan se hizo un nombre en la industria del cine con su segundo largometraje, Memento, sofisticado puzzle de una atípica historia de venganza zurcida de saltos temporales que cautivó a público y crítica.

Desde entonces, cada uno de sus proyectos se ha recibido con expectación. Pero tanto Insomnio, interesante a la vez que imperfecto thriller protagonizado por Al Pacino, como la sobrevalorada Batman Begins no dejan de ser un pálido reflejo de su talento, que vuelve a quedar plenamente de manifiesto en El truco final, el prestigio.

A diferencia de la propuesta de Neil Burger, la almibarada El ilusionista, el director británico explora la cara sórdida del mundo de la magia. Resulta curioso que sea esta cinta de magos artesanos en el Londres de finales del XIX, voluntariosamente realista, y no la dirigida por Burger, cercana al cuento, la que contenga un hecho verdaderamente sobrenatural, propio del género fantástico, que, sin embargo, no altera el tono general.

Un fatal accidente en plena función desencadena una espiral de odio y venganza entre dos magos que de compañeros de camerino pasan a ser rivales encarnizados más allá de los escenarios. Robert Angier (sobresaliente Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale, a la altura de su partenaire) se obsesionan por anular al otro a cualquier precio, tratando de robar los secretos del éxito ajeno. Borden, genio natural, y Angier, menos brillante pero exitoso showman, sacrifican lo más intransferible de sus vidas por convertirse en el mejor mago de su tiempo.

Nolan siembra la película de flash-backs reveladores introducidos por la lectura que los dos antagonistas hacen del diario del enemigo. La ruptura de la linealidad narrativa dota a la trama de una atractiva complejidad y posterga el descubrimiento del gran misterio del filme, que no se reserva para un giro final a lo Shyamalan como el título podría hacer pensar. De hecho, a mitad del metraje hay pistas suficientes para llegar a conjeturar con acierto qué se está ocultando.

El conjunto se enriquece con el fascinante espectáculo visual de los números de Angier, para los que David Copperfield asesoró al director artístico, Kevin Kavanaugh. A esto hay que sumar las destacadas interpretaciones de un reparto estelar, que completan un impecable Michael Caine y la inagotable Scarlett Johansson.

Con esta nueva película sobre mentes obsesivas, Christopher Nolan se desprende de la etiqueta de "el director de Memento" y se confirma como uno de los jóvenes cineastas más importantes junto a los ya ilustres Sofia Coppola, Paul Thomas Anderson o el citado M. Night Shyamalan.

FICHA

El truco final, el prestigio (The Prestige), 2006. Director: Christopher Nolan. Guión: Christopher Nolan y Jonathan Nolan, a partir de la novela de Christopher Priest The Prestige. Intérpretes: Hugh Jackman, Christian Bale, Michael Caine, Scarlett Johansson, Piper Perabo, Rebecca Hall, David Bowie. Nacionalidad: EE.UU, Reino Unido. Fotografía: Wally Pfister. Montaje: Lee Smith. Música: David Julyan. Duración: 128 minutos.