Energía a dos metros bajo tierra, de Manel Gil en La Vanguardia
Ahora Lucifer nos calienta la iglesia", les dijo el párroco de una parroquia a los de Geòtics, después de instalar uno de sus sistemas de climatización. La energía geotérmica aprovecha el calor que se acumula en el subsuelo por efecto de los rayos del sol y que se mantiene prácticamente constante durante todo el año. Se trata "del mismo principio que el de la energía solar, pero aquí es la tierra la que actúa como un gran panel", explica Antoni Barón, socio y gerente de Geòtics Innova, "con la ventaja de que el calor se mantiene aunque sea de noche o esté nublado, por lo que no necesita acumuladores".
La temperatura de la tierra a unos dos metros de profundidad es de unos 15 grados, por lo que sirve tanto para calefacción en invierno como para refrigeración en verano, además de proporcionar agua caliente sanitaria. Para Barón esta "solución integral" es una clara ventaja frente a otras energías a las que también "supera en eficiencia medioambiental y económica". El ahorro que supone la geotérmica frente a otras energías si contamos climatización y agua caliente va, según Geòtics, "desde un 45% respecto a la solar combinada con gas, hasta un 70% en el caso del gasóleo".
Aunque hace más de treinta años que la geotermia ya se utiliza en países más fríos, el físico Manel Vinyals, el economista Antoni Barón y el ingeniero Bartomeu Casals, socios de Geòtics, tuvieron que hacer "de apóstoles de la geotermia solar en España" para convencer de su eficacia y ser los primeros en utilizarla para climatización. Cinco años después, son ya más de doscientas las instalaciones realizadas en territorio nacional, entre las que además de viviendas se encuentran una granja de caracoles, museos, mercados, naves industriales y la mayor instalación geotérmica de España: un edificio público de 2.000 metros cuadrados en Sabadell. Geòtics trabaja ahora en la climatización de las bodegas leridanas Celler Castell d´Encús, lo que las convierte en las primeras del mundo que optan por esta energía para mantener sus vinos a la temperatura adecuada. Para Barón, la geotérmica también "es idónea para climatizar toda la red del metro, y Barcelona podría ser la primera en el mundo en hacerlo". Con el uso de la geotermia para refrigeración, el mercado para esta energía en los países cálidos es enorme. "La internacionalización llegará -comenta Barón-. Hay buenos contactos en Sudáfrica, Brasil y Francia".
Geòtics, que contó con la ayuda del Cidem y de Esade, facturó dos millones de euros el año pasado y espera, como mínimo, doblar esta cifra en el 2007. Una parte importante de estos ingresos se destina al desarrollo de patentes propias como el Geopanel, y a proyectos que supondrán un novedoso avance en la obtención de energía limpia. Para financiar estos proyectos quieren "capitalizar la empresa durante este año", según comenta Barón. "Aunque no nos interesan entidades de capital riesgo, sino un tipo de inversor más tranquilo", añade.
