¿Se acuerdan de los minipisos? Semanas después de la llegada del PSOE a La Moncloa, la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, los puso de ejemplo de política que garantizaría el acceso a una primera residencia de los colectivos más desfavorecidos, fundamentalmente jóvenes.

Desde las organizaciones sociales, empresas y partidos de la oposición llovieron las críticas a esta propuesta, aunque dos años después el mercado está respondiendo bien a la iniciativa.

Y es que los pisos de menos de 50 metros cuadrados ya existían en España antes de que los mencionara Trujillo. Desde 1991, el gobierno de Cantabria permite a los promotores edificar vivienda libre de, al menos, 30 metros cuadrados; y en los últimos años esta situación se ha extendido a través de normativas autonómicas en la práctica totalidad del territorio nacional, al haber asumido los gobiernos regionales competencias en materia de vivienda desde el comienzo de la década de los ochenta.

En la actualidad, el 17,5% de los pisos de Madrid ciudad tienen una superficie inferior a 51 metros cuadrados, doce puntos más que la media de la comunidad autónoma, como indica el Instituto de Estadística regional. El tipo de edificación predominante en la capital de España es un bloque de varias plantas donde el tamaño de las casas es relativamente pequeño. Así, además del alto porcentaje de minipisos, destaca el número de viviendas de entre 51 y 71 metros cuadrados (más del 20%), quince puntos más que la media regional.

En cuanto a Barcelona, aunque la Generalitat no ofrece cifras desglosadas, sólo hay que hacer un repaso por las inmobiliarias de la Ciudad Condal para que quede claro que la compraventa de viviendas de 30 metros cuadrados es una realidad. El problema es que, aunque estén diseñadas para poder facilitar la compra o alquiler a precios baratos, el importe, a diferencia de los minipisos, no es nada pequeño. En concreto, el metro cuadrado puede alcanzar los 6.000 euros.

Según datos de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), en las casas pequeñas el precio del metro cuadrado es un 42% más caro que en los grandes. El Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid indica en un estudio que el coste de construcción de un minipiso es un 36% superior al registrado en una vivienda de 100 metros cuadrados. Según el colegio, al construir pequeños inmuebles los costes de movimiento de tierra crecen un 74%, las instalaciones de fontanería y gas suben un 87% y las cimentaciones y particiones interiores repuntan un 36%.

Por lo tanto, pese a las críticas que suscitó la propuesta de Trujillo de construir VPO de menos de 30 metros cuadrados, el mercado avala estos inmuebles. Después de todo, APCE asegura que los pisos más pequeños son los primeros en venderse. Quizás porque su demanda no la engrosan mileuristas.