DEBATE: La producción de energía
La cuestión energética es clave para el futuro de nuestra sociedad occidental. Los precios del petróleo están por las nubes al tiempo que Rusia, Venezuela o Nigeria nos crean la sensación de que nuestro aprovisionamiento energético pende de un hilo. Los finlandeses - que conocen bien a sus vecinos rusos- han decidido en referéndum construir una gran central nuclear. La Comisión Europea acaba de aprobar un paquete global de medidas sobre la energía y su relación con el cambio climático. Angela Merkel ha incluido la energía entre los temas estrella de la presidencia alemana del Consejo de la UE durante este semestre y de su presidencia del G-8 durante todo este año. Todo esto nos hace ver que la cuestión energética preocupa mucho, y todos sabemos que habrá que investigar e invertir mucho cara al futuro energético y que esto solamente podrán hacerlo grandes empresas financiera y tecnológicamente potentes.
El sector energético está, además, entre los más afectados por la plaga de fusiones y adquisiciones empresariales consecuencia de la enorme liquidez existente en los mercados financieros, de los bajos tipos de interés a que se pueden financiar operaciones y de los movimientos transectoriales desde el inmobiliario. La Comisión Europea propugna explotar el lado bueno de los movimientos corporativos transnacionales en busca de mayores sinergias empresariales; pero los estados - que ya no pueden obstaculizar las empresas de otros países comunitarios y que han perdido su acción de oro en las antiguas empresas públicas ahora privatizadas- han ideado estrategias para que sean los grupos empresariales nacionales los que lideren proyectos nacionales de enjundia que permiten compaginar la legalidad comunitaria y el deseo de evitar la desnacionalización de grandes empresas nacionales. Con estos parámetros pragmáticos es como en España deberíamos enfocar la fase final de la opa a Endesa, evitando guerras políticas y judiciales. En los últimos años nos hemos enorgullecido de que las multinacionales españolas hayan reconquistado América y se hayan posicionado en ciertos mercados mundiales de alta capacidad de negocio, al tiempo que nos hemos preocupado y mucho cada vez que las amenazas de nacionalización a nuestras multinacionales españolas nos han hecho temer que el auge de nuestras multinacionales esté tocando a su fin. No entiendo, por ello, que podamos asistir impasibles a la desnacionalización de Endesa que podría producirse si triunfara una opa lanzada desde el extranjero. Me gustaría, pues, que las empresas y las instituciones financieras españolas involucradas en el proceso de Endesa abandonaran egoísmos y se concertaran para mantener a Endesa como empresa nacional de referencia energética de futuro y como multinacional española capaz de hacernos seguir soñando en que nos codeamos con los países del G-8.
Acciona - que ya tiene el paquete accionarial del 24,9%-, Gas Natural - que lanzó la primera opa sobre la empresa nacional-, CajaMadrid, SEPI y, quizás, Repsol y, hasta, La Caixa - pese a su actual política de desinversión industrial-, deberían actuar para conseguir que las empresas españolas sigan multinacionalizándose en vez de contemplar cómo las empresas extranjeras se apoderen de las pocas multinacionales españolas que nos han permitido, hasta aquí, ganarnos el respeto de los mercados financieros internacionales.
FRANCESC GRANELL, catedrático de la Universitat de Barcelona y miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras.

Estoy de acuerdo con su opinión y muchos accionistas también, por ese motivo ahora hay un lugar de encuentro y reflexión que pretende que los minoritarios defendamos una Endesa independiente y por tanto no acudamos a la Opa de E.on.
Un saludo.
http://minoritariosendesa.blogs.terra.es