LUIS FERNÁNDEZ ASPIRA A QUE RTVE SEA UN MEDIO PLURAL Y DE SERVICIO PÚBLICO
Tras cincuenta años en los que los diferentes gobiernos de turno han marcado su camino, influido en sus informativos, aprobados sus programas y autorizado sus cuentas, comienza una nueva etapa para RTVE.
Por primera vez en la historia la radiotelevisión pública tiene la oportunidad de ser más pública que nunca porque por primera vez su director general, en este caso presidente, es nombrado no por el Gobierno sino por el Parlamento, y por primera vez se define el marco legal donde se va a desenvolver con el nacimiento de la Corporación de RTVE.
Luis Fernández, su primer presidente, inició su mandato de seis años el pasado lunes transmitiendo un mensaje de optimismo; pero no lo va a tener fácil, especialmente en TVE. Sus retos en esta cadena van desde alcanzar la ansiada viabilidad económica hasta el éxito de audiencia sin perder su función pública. Lo primero que hizo Fernández aquella tarde fue nombrar a Javier Pons director de TVE.
Dicen los expertos que una televisión pública debería aspirar al liderazgo de audiencias apostando por la calidad de sus contenidos. Difícil equilibrio. La cadena pública cerró el 2006 con un 18,3 por ciento, la media anual más baja. TVE sólo alcanzó el liderazgo entre el público de edades superiores a los 65 años, y en las clases medias y bajas. Apreciación que tienen muy en cuenta los publicitarios y que marcará en gran medida sus ingresos publicitarios. No obstante, TVE aspira a ser la "televisión de todos".
Su fortaleza siguen siendo los informativos, aunque el liderazgo lo posee Antena 3. TVE es la cadena que más apuesta por ellos. En el 2006 dedicó un 42,7 por ciento de su tiempo de emisión a la información. En cuanto a los espacios de entretenimiento, Fernández hereda una cadena que bascula entre el buen funcionamiento de sus programas de la mañana y de espacios como ¡Mira quién baila!,Cruz y Raya y un irregular rendimiento en la banda de máxima audiencia, donde no posee, a excepción de Cuéntame,ninguna serie nacional de éxito.
El nuevo presidente y su equipo acometerán probablemente una paulatina renovación de contenidos y para ello tendrán que optar por utilizar el talento de la casa, o el externo. En cualquier caso, deberán acudir al mercado para adquirir nuevos formatos con los que rejuvenecer y aumentar su audiencia sin olvidar su función de servicio público. Una de las críticas más extendidas del antiguo ente público era la contratación de personal externo de las productoras para la elaboración de programas, sin contar RTVE con la voluminosa plantilla. Si pone la cadena en manos de las productoras, puede correr el riesgo de ser criticado por los sindicatos, máxime cuando deberán abandonar la cadena 4.150 trabajadores en dos años.
Para ello, la nueva Corporación cuenta con un presupuesto de 1.200 millones de euros y un contrato programa de tres años en el que se fijará el montante de las subvenciones públicas. El Estado asumirá la deuda de 7.800 euros acumulada. En cuanto a los topes de emisión de publicidad, de momento se encuentra en la misma situación que las privadas, doce minutos por hora, aunque la ley prevé que se puedan imponer restricciones mayores, para mayor regocijo de los canales privados.

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