Murcia, Madrid y Sevilla, en el podio del crecimiento, de P. González en Expansión
El crecimiento económico de 2005 “tuvo un comportamiento territorial extraño”. Esta llamativa afirmación de la fundación Funcas tiene su mayor ejemplo en las tres provincias, relativamente distanciadas, que protagonizaron y tiraron del PIB aquel año, con circunstancias diferentes que varían de unas a otras: Murcia, Madrid y Sevilla.
En estos tres puntos se concentran las tres características del crecimiento del PIB reciente, según el diagnóstico que los analistas de las cajas de ahorros publicaron ayer: la inmigración, la actividad turística, y la producción agraria.
La mezcla de estos tres fenómenos hizo posible el crecimiento del PIB de todas las provincias españolas en tasas destacadas, y sólo en dos, Soria y Zamora, el aumento no alcanza el 2%, según el Balance Económico Regional que anualmente realiza Funcas. Murcia y Madrid son también, junto con Almería, las provincias más dinámicas para el período 2000-2005.
En este quinquenio, de acuerdo con el análisis realizado por la fundación de las cajas de ahorro, sólo Ciudad Real, Vizcaya, Soria y León han quedado por debajo de cifras de crecimiento del 10%, que, “en cualquier caso, han de considerarse como altas en el conjunto europeo, al sobrepasar el 1,5% anual acumulativo”.
Este crecimiento generalizado ha permitido avanzar notablemente en la equiparación de las provincias españolas con la media de riqueza europea. La mayor convergencia provincial en el quinquenio analizado por Funcas se sitúa en las tres provincias vascas, Madrid, Navarra, en dos catalanas (Tarragona y Gerona), en dos castellano leonesas (Burgos y Valladolid) y en Zaragoza.
En el otro lado, entre las provincias de menor índice de convergencia aparecen cinco andaluzas (Jaén, Granada, Cádiz, Córdoba y Sevilla), Badajoz, Alicante, Albacete, Orense y Zamora. De ello resulta un mapa de la convergencia con la UE que, en todo caso, mantiene el dibujo habitual, en el que el mayor desarrollo económico relativo se ubica en Madrid, el norte de España, Baleares y el arco mediterráneo.
Situación de los precios
El estudio de Funcas destaca igualmente el “desigual” nivel relativo de los precios de poder de compra entre las diferentes provincias españolas. Esto revela, según la fundación de las cajas de ahorros, cómo el nivel de bienestar de las familias está “profundamente afectado” por la desigualdad en la capacidad de consumo. Entre la provincia más cara de 2005, Barcelona, y la más barata, Badajoz, existe una diferencia de 24 puntos porcentuales en el nivel de precios relativos de consumo.
La diferencia está muy relacionada con los bienes y servicios que se consumen en las distintas provincias. Entre las diez ciudades más caras en 2005, también figuran, por este orden, Gerona, La Rioja, Vizcaya, Guipúzcoa o Lérida, mientras que entre las más baratas están Soria, Cuenca, Cáceres, Salamanca y Ciudad Real.
Inmigrantes y empleo
El estudio de Funcas destaca sobre todo que “la evolución demográfica y su asentamiento espacial es uno de los fenómenos más importantes que se ha registrado en los veinte últimos años en España”.
La incorporación de cerca de cinco millones de emigrantes a la población española ha supuesto un profundo cambio, que se manifiesta, según los analistas de la fundación, en las zonas más alejadas de los flujos migratorios, como la Galicia del interior, Asturias y las provincias castellano-leonesas más próximas a la frontera portuguesa.
Los cinco millones de inmigrantes llegados en los últimos cinco años se han concentrado de forma mayoritaria en las provincias con capitales muy pobladas –Madrid, Barcelona, Bilbao y San Sebastián– y en las costeras –Canarias, Alicante, Valencia, Pontevedra y Málaga–.
El informe de Funcas destaca que “el elevado contingente de población inmigrante explica en gran medida el aumento de la población activa española” y el crecimiento del empleo de los últimos años. El mayor crecimiento de puestos de trabajo, en términos relativos, se sitúa en la región mediterránea del nordeste y corresponde a Almería, Murcia y Granada.
En el lado contrario, el menor crecimiento de la población ocupada está ligado a la despoblación de determinados territorios, fundamentalmente provincias fronterizas con Portugal.
