José Luis Rodríguez Zapatero esperó a la parte final de su intervención en el Congreso de los Diputados para dar a conocer la única novedad en su discurso: pedir al PP una reunión de la comisión de seguimiento del Pacto Antiterrorista. Una petición que, sin embargo, la hizo acompañada de un condicionante: que dicho encuentro sirva para cambiar dicho acuerdo de tal manera que permita atraer al resto de las fuerzas políticas y, también, a otras fuerzas “sociales y cívicas” a “un consenso democrático lo más amplio posible” en la lucha contra ETA. De hecho, el presidente del Gobierno anunció a continuación que tras su reunión con el PP, pretendía convocar al resto de los partidos con dicho.

Zapatero había iniciado su discurso cinco minutos después de las cuatro de la tarde. Lo hizo con un recuerdo a las dos víctimas mortales del atentado de Barajas, para, a continuación, reconocer “el claro error que cometí” al anunciar el día anterior a la bomba de la T-4 que las cosas iban a ir mucho mejor durante el año siguiente. El presidente del Ejecutivo aseguró que la culpa de la ruptura había sido exclusiva de ETA, a la que acusó de “desperdiciar” la oportunidad que se había abierto.

Asimismo, el líder del Ejecutivo reconoció que el pasado 29 de diciembre cometió un "claro error" cuando afirmó que en un año la situación del 'proceso de paz' sería mejor que en la actualidad.

El presidente del Gobierno manifestó que "aunque no es frecuente entre los responsables políticos, quiero reconocer el claro error que cometí ante todos los españoles". Las declaraciones de Zapatero se produjeron un día antes del atentado de ETA en Barajas que provocó la muerte de dos ciudadanos ecuatorianos.

En sus palabras ante el Congreso, Zapatero justificó su decisión de embarcarse en el diálogo con la banda armada por las condiciones que lo precedíeron y que incluía la ausencia de víctimas mortales durante tres años. “Hice lo que pedía la mayoría de los españoles, tratar de aprovechar la oportunidad”, aseguró antes de insistir que en este tiempo su Gobierno no había cambiado ni la legalidad, ni las bases de la acción policial, ni la de la Justicia ni la política penitenciaria. Zapatero hizo una especial mención al apoyo que había recibido durante todo este tiempo del PNV.

A partir de ese momento, el discurso del presidente cargó las tintas en la actitud del PP durante los nueve meses de la tregua. Insistió que había intentado evitar las discrepancias con el principal partido de la oposición -incluidas sus tres reuniones con Mariano Rajoy-, pero sin éxito. Zapatero volvió a destacar un mensaje que en los últimos días han repetido desde el PSOE con insistencia: que es la primera vez que un jefe del Ejecutivo tiene que rendir cuentas ante el Parlamento tras un atentado de ETA.

En su intervención, Zapatero aparcó definitivamente el “largo, duro y difícil” que le acompañó durante los meses del “alto el fuego permanente” y lo sustituyó por una nueva fórmula: “vigor, firmeza y determinación”. El proceso de paz está definitivamente enterrado, otra cosa es que la reclamada unidad de PP y PSOE vaya a resucitar tras el anuncio del presidente de convocar de nuevo al Pacto Antiterrorista.

Rajoy exige que rompa "su relación" con terroristas

Por su parte, el presidente del PP exigió a Zapatero que haga "gestos" que le permitan volver a "confiar" en él, como proclamar que "ha roto definitivamente su relación" con ETA, que nunca hará concesiones políticas y lograr que Batasuna vuelva a la "ilegalidad real".

Asimismo, Rajoy pidió a Zapatero que no pretenda utilizarle como "coartada" después de haberse dejado "tomar el pelo por un rebaño de asesinos". "Si quiere pactar conmigo tendrá que ser en el marco del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, esos papelitos viejos pero tan útiles", aseveró.

Tras reclamar a Zapatero que demuestre una "voluntad inequívoca de rectificar" en política antiterrorista, le dijo al jefe del Gobierno que "si es para cumplir con su deber y perseguir a ETA, siempre podrá contar con el apoyo del Partido Popular" que, aseguró, será el "único aliado fiable" si "las cosas se ponen feas".

Rajoy, quien aseguró que todo el proceso tras el alto el fuego ha sido un "error", enumeró los principales: la imprudencia de no prever que la "aventura" podía salir mal y costar vidas, pensar que el terrorismo se resuelve mediante la negociación y renunciar a la desaparición de ETA.

En cuarto lugar, reprochó a Zapatero su "jactancia; esa presunción que le lleva a imaginar que las cosas funcionarán mejor porque usted está presente", dijo Rajoy, quien advirtió de que entre demócratas y terroristas no existen "posiciones intermedias; no cabe el empate".

El presidente también ha cometido el error, a su juicio, de olvidar que "no tiene en las manos lo que ETA reclama" que es "retorcer la Constitución, adulterar el Estado de Derecho o regalar amnistías", así como el de la "frivolidad de probar cosas nuevas" y olvidar que cualquier negociación "fortalece a los terroristas.