TECNOLOGIA
El mercado mundial de los leds se estima en 4.000 millones de euros, un 20% del sector de iluminación
Una de las sorpresas de la temporada navideña en Barcelona ha sido el espectacular juego de luces de la Torre Agbar. Su secreto no es otro que la aplicación de una tecnología, los leds (light-emitting diodes)o diodos luminiscentes, que también se usa para iluminar las fachadas de otros edificios emblemáticos, como el Fòrum, el Banc Sabadell o el Ayuntamiento. Una estética atractiva que veremos a menudo, y es también la punta de lanza de una campaña industrial para promover otros usos cotidianos de esa tecnología.
Según los especialistas, los diodos luminiscentes de estado sólido - en resumen: un semiconductor con un disipador de calor y una electrónica programable- están llamados a ser la fuente de luz del futuro. Por el momento, sus campos de aplicación más comunes son los teléfonos móviles, las luces de freno de motos y automóviles, los semáforos, la señalización de aeropuertos y hospitales, así como los paneles de los estadios deportivos. El embellecimiento de edificios es sólo un anticipo de su próxima extensión al alumbrado público.
Carlos Rayón, director de la división de alumbrado de Philips Ibérica, señala que los leds ofrecen actualmente un rendimiento de 30 lumens por vatio, cifra que se duplica cada seis meses, permitiendo contemplar seriamente otras aplicaciones. "Tenemos en marcha muchos proyectos de alumbrado peatonal, pero los diodos empezarán a iluminar las vías de tráfico durante los próximos dos o tres años". Al mismo tiempo, muchas empresas están preocupadas por el coste energético de sus oficinas, lo mismo que los grandes almacenes; con los edificios de uso público, esta tecnología penetrará en uno de los grandes reductos de la eléctrica. El consumo doméstico tendrá que esperar hasta 2010. "La industria ha entrado en una línea descendente de costes, que se traduce en una curva ascendente de utilización; esta es la dirección del mercado. En Europa, la demanda se duplicará en los próximos tres años, mientras que en Estados Unidos va incluso más rápido. Pero, todavía, existe una barrera, el precio del paquete lumínico por vatio tiene que bajar mucho más".
El valor del mercado mundial se estima en unos 4.000 millones de euros, cifra que se acerca a una quinta parte del total de las ventas del sector de iluminación, y que se duplicará a finales de la década. Si tal es la progresión de la demanda, no es extraña la agitación que mueve la oferta, gracias a la reconversión acelerada de las grandes multinacionales, como Philips y Osram, y a la irrupción de empresas, de menor tamaño, innovadoras en la creación de nuevos nichos de mercado.
En realidad, los leds no son una primicia: su tecnología ha seguido un desarrollo lento, sin haber alcanzado aún su punto óptimo. Aparecieron en los años 60, pero no salieron de los márgenes de la industria hasta que en los laboratorios se encontró el modo de ampliar la paleta de colores: la conquista del azul, en 1993, fue clave para conseguir combinaciones capaces de cubrir todo el espectro y obtener una luz blanca tolerable para el ojo humano.
Los diodos luminiscentes ofrecen unas cuantas ventajas que subrayan su interés económico. Su vida puede extenderse hasta las 100.000 horas, cien veces la de una lámpara incandescente. Son resistentes a los golpes y las vibraciones y reducen considerablemente los costes de mantenimiento y reemplazo de las luminarias, un argumento muy convincente para los responsables del alumbrado urbano. Son programables por software y pueden adaptarse a los niveles de luz y momentos del día; su diversidad de tamaños y formatos estimula la aparición de aplicaciones en otros campos.
Por encima de cualquier otro factor, está la eficiencia. Una lámpara incandescente es mucho más barata (unos 90 céntimos en el comercio minorista), pero sólo transforma en luz el 5% de la energía que consume, el resto se pierde en forma de calor. Las halógenas son más eficientes, puesto que convierten en luz entre el 12 y el 15%, mientras que los fluorescentes compactos - conocidos como lámparas de bajo consumo- elevan el rendimiento hasta el 20%, a 4 euros la potencia equivalente. Una luminaria de diodos supera, en el estadio actual, el 35%, pero pocos consumidores aceptarían pagar su precio, hasta cinco veces superior, por mucho que los fabricantes demuestren con cálculos el favorable coste total a lo largo del ciclo de vida del producto.
La tecnología de fabricación de estos semiconductores, y sus artefactos, tiene que avanzar hasta llegar a unos costes aceptables para los hogares. Este es el objetivo de las cuantiosas inversiones de las empresas líderes. Philips, que hace depender de los leds buena parte de su negocio futuro, ha completado la adquisición del 100% de Lumileds, la empresa californiana que creara años atrás en sociedad con Agilent, y sigue adelante con la construcción de una nueva factoría en Asia.

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