En los albores de la Revolución Industrial Robert Malthus, pronosticó que la capacidad de producción de alimentos iba a limitar el crecimiento económico.

Como la producción dependía de la cantidad de trabajadores, y ellos operaban en una superficie agrícola limitada, a medida que disminuyera el rendimiento agrícola por trabajador, los alimentos iban a escasear, poniendo un freno al crecimiento de la población.

La Revolución Industrial significó la reorganización y masificación de los métodos de producción, con aplicación creciente de capital y de nuevas tecnologías. Cuando esas mismas fuerzas actuaron sobre la producción agrícola, quedó en evidencia que los límites malthusianos estaban muy lejos de lo esperado.

La llamada "Revolución Verde" de la segunda mitad del Siglo XX, con la introducción de mejoras genéticas y usos masivos de fertilizantes y pesticidas ha generado excedentes alimenticios de tal magnitud, que se han podido atender las necesidades de una población mundial que ha pasado de 1.000 a 6.000 millones de habitantes en un siglo, y cuya capacidad de compra promedio se ha multiplicado también por un factor similar. Claramente, la hipótesis original de Malthus ha sido rechazada por la evidencia posterior.

Escasez de recursos naturales

A fines de los años 60, resurgió la preocupación por los límites al crecimiento, esta vez, enfocada en la escasez de recursos naturales no renovables, principalmente petróleo y minerales. Sin embargo, casi 40 años después, esas limitaciones parecen menos apremiantes: las reservas de petróleo y minerales no han caído al ritmo anticipado, porque la tecnología ha permitido descubrir y explotar yacimientos que no eran viables en esos años.

Por otra parte, han surgido alternativas que permiten mirar con optimismo el futuro, incluso en el caso de la energía. Por ejemplo, la tecnología para ampliar las capacidades de generación eléctrica usando energía atómica existen, y a precios del petróleo como los actuales, no cuesta imaginar que se puedan encontrar las soluciones políticas y técnicas que hagan viable su masificación. Otro caso: 25 años atrás la extracción de metales del fondo marino estaba en el límite entre la tecnología y la ciencia ficción.

Hoy esa posibilidad existe, se están formulando las normas internacionales para regular estas actividades en el marco de la Convención de Derechos del Mar y hay empresas que están operando proyectos piloto concretos. Estas restricciones también se están desplazando hacia el futuro.

Límites al crecimiento

¿Significa esto que no habrá límites al crecimiento económico en el Siglo XXI? Lo que estamos viendo es que esos límites existen, pero no están en el ámbito de la disponibilidad de recursos, ya que los mercados han permitido resolver estos problemas, a medida que se han ido creando las instituciones necesarias para que ellos operen. Los nuevos límites que están apareciendo tienen relación con la capacidad de la atmósfera para absorber emisiones de gases contaminantes, de los cursos de agua y de los mares para absorber desechos, etc.

En todos estos casos los mercados no funcionan bien, porque no perciben las señales adecuadas, y la creación de instituciones no ha sido lo suficientemente rápida como para que ellos operen de manera eficiente. Lo que permitió encontrar soluciones viables para resolver las restricciones planteadas por la disponibilidad de recursos, fue la existencia de estados-nación, capaces de proteger la propiedad - incluso la intelectual - y sentar las bases de respaldo al emprendimiento.

Sin embargo, cuando las restricciones que se están enfrentando son de carácter global, y los beneficios de relajar esas restricciones no son fácilmente apropiables, se requieren instituciones supranacionales, algo que la humanidad recientemente ha comenzando a generar.

El gran desafío del Siglo XXI será justamente crear condiciones para que los mercados globales de bienes no apropiables puedan funcionar con éxito. Este es un desafío complejo como muestra la experiencia de las últimas décadas, y una de las consecuencias del rápido desarrollo del Siglo XX es que no tenemos 300 años para enfrentarlo.