Año nuevo, fiscalidad nueva. La banca abre el nuevo ejercicio con una reforma fiscal que, entre otros puntos, establece un tipo fijo único del 18% para los rendimientos obtenidos por el ahorro, con independencia del plazo en el que se logren.
Conscientes de la nueva fiscalidad, las entidades preparan sus armas para otro año de batalla comercial y centrarán su atención en varios productos que salen beneficiados por el nuevo tratamiento fiscal. Los depósitos, los fondos de depósitos, los nuevos planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), los productos estructurados y la gestión discrecional de carteras son algunos de los productos más beneficiados por el nuevo IRPF. Esto se traducirá en su mayor impulso por parte de las entidades.
Aunque la nueva fiscalidad entró en vigor el primer día de este año, las entidades ya pusieron énfasis comercial en alguno de estos productos el pasado ejercicio. Fue el caso de los depósitos, que con la subida de tipos recuperaron el atractivo, a lo que también contribuye sobremanera el efecto fiscal.
De hecho, hasta septiembre pasado los depósitos de ahorro correspondientes a hogares habían captado en doce meses más de 35.600 millones, casi el triple de los 13.000 millones de media anual. “Con la neutralidad fiscal que trae consigo la reforma, los productos de rentas salen muy beneficiados, en especial las imposiciones a plazo y las rentas vitalicias”, explican fuentes de Banco Sabadell. “La pérdida de la ventaja fiscal de los depósitos a más de dos años, junto con un escenario de tipos de interés a corto plazo en niveles elevados y una previsión de tipos a largo plazo a la baja, propiciará la comercialización de depósitos a más corto plazo (en el entorno de un año)”, afirman en Caja Madrid. De hecho, hay depósitos a un año remunerados con más del 4% TAE (tasa anual equivalente).
Fondos de depósitos
Algunas entidades apuestan por los fondos de depósitos, un producto que aúna las rentabilidades atractivas de las imposiciones a corto plazo con la ventaja fiscal que mantienen los fondos, al no tener que tributar por los traspasos.
La reforma fiscal facilita la rotación de valores. “Habrá más movimientos y más agilidad en las carteras, al no tener que esperar un año y un día para vender. Es de esperar un crecimiento en la inversión directa en valores, aunque la inversión colectiva mantiene todas sus ventajas y beneficios”, señala Javier de Prada, director de EDM Gestión.
Los expertos recuerdan que los fondos, además de la exención fiscal a los traspasos, mantienen otras ventajas como la diversificación, la gestión profesional y el control del riesgo. “La gestión discrecional de carteras de fondos es una de las mejores opciones para el inversor, porque se puede cambiar de mercado y de tipo de activo sin tener que aflorar las plusvalías. Se puede diferir el pago de los impuestos”, comenta Víctor Alvargonzález, director general de Profim, una firma especializada en el análisis y selección de fondos.
“Una cartera de fondos es el vehículo óptimo para el patrimonio de un inversor particular”, coincide Sonsoles Santamaría, directora de productos de Tressis. Desde el año pasado, aprovechando las facilidades que otorga el nuevo reglamento de instituciones de inversión colectiva, más de una decena de gestoras han modificado sus estatutos para incluir la gestión discrecional de carteras entre los servicios que prestan.
“Habrá un incremento de la gestión de carteras individuales y no a través de sicav (sociedades de inversión). También es posible que veamos un aumento de los productos que reparten más frecuentemente sus resultados, por ejemplo a través de dividendos”, explica Carlos Tusquets, presidente de Fibanc, la firma de consultoría financiera del grupo Mediolanum.
Entre los más perjudicados por la nueva fiscalidad están muchos productos de seguros y algunos planes de pensiones. “Los seguros no van a desaparecer, pero los productos a más de dos años pierden buena parte de su atractivo con la nueva fiscalidad”, señala Tusquets.
Además, habrá otros efectos en la política comercial de las entidades. “La reforma nos obligará a las entidades a ser más innovadoras y ofrecer productos competitivos y rentables sin considerar las ventajas fiscales”, asegura Francisco Sancha, director comercial de Grupo Banco Popular.

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