Atentado en Barajas

La ausencia del PP convierte el acto en un delicado reto para la izquierda

Las manifestaciones convocadas hoy en Madrid y Bilbao definirán en buena medida la temperatura social del país después del bombazo de ETA en el aeropuerto de Barajas y la consiguiente interrupción de la negociación para poner fin al terrorismo en España, que tantas esperanzas había suscitado en amplios sectores sociales.

En Bilbao volverán a ponerse a prueba los complejos equilibrios de la política vasca, toda vez que Batasuna ha renunciado a acudir a la marcha tras el cambio de lema decidido por el lehendakari Juan José Ibarretxe, presionado por su propio partido (PNV) y por los socialistas.

En Madrid, por el contrario, se pondrá a prueba el nervio social del Gobierno Zapatero. El Ejecutivo no convoca directamente la manifestación - el llamamiento lleva la firma de la Federación de Asociaciones de Ecuatorianos en España y de los órganos madrileños de UGT y CC. OO.-, pero ante la opinión pública ha quedado muy claro que la manifestación de Madrid, además de expresar un claro rechazo al terrorismo, supone un acto de apoyo implícito a la política negociadora emprendida por el Gobierno. La ausencia del PP, remachada ayer por Mariano Rajoy en San Sebastián, contribuye a acentuar ese perfil.

Será la primera vez desde las movilizaciones contra la guerra de Iraq y la masiva manifestación unitaria por los atentados del 11-M en que la izquierda toma las calles de Madrid. En el ínterin, la derecha se ha manifestado en la capital de España contra el Gobierno socialista al menos en diez ocasiones, siete de ellas para protestar contra cualquier tipo de diálogo con ETA. Las comparaciones, por tanto, están servidas.

Ayer, día previo al de la manifestación que partirá de la plaza de Colón en Madrid a las seis de la tarde, se acentuaron los mensajes estratégicos del PSOE y del PP. Para los socialistas, la palabra clave fue: "excusas". Pretendían así dejar claro que el PP no ha explicado bien a la sociedad el motivo real de su ausencia de la manifestación. Excusas, por tanto, para debilitar al Gobierno y, de manera especial, a José Luis Rodríguez Zapatero. La palabra clave de los populares, en cambio, fue "confusión". Con ella quisieron reiterar su argumento principal estos días: Zapatero ha perdido el control de la política antiterrorista y, en el fondo, no renuncia a seguir dialogando con ETA.

La jornada comenzó con una nueva cita de los organizadores de la manifestación. Una vez conocido que el PP se había desvinculado de la convocatoria, aceptaron cambiar lo que hace tres días UGT se negó en redondo a alterar: el lema que, ahora sí, incluirá la palabra libertad.El eslogan final, pues, será "Por la paz, la vida, la libertad y contra el terrorismo". Los mismos actores y escritores que se significaron contra el PP y la guerra de Iraq en el 2003 dieron colorido a la foto. Y no una voz anónima, como inicialmente se anunció, sino Rosa Regàs, directora de la Biblioteca Nacional y con una adscripción política muy evidente, será quien leerá el manifiesto final.

El PP replicó con un comunicado - elaborado antes del cambio del lema- en el que solicita formalmente la desconvocatoria de las manifestaciones de Madrid y Bilbao. La Asociación de Víctimas del Terrorismo se reafirmo en su rechazo. A partir de aquí, todas las partes decidieron cargar las tintas. La bronca se escenificó igualmente en la Asamblea de Madrid, donde Esperanza Aguirre aprobó una proposición que insta a Zapatero a volver al pacto antiterrorista y cumplir la ley de Partidos. El socialista Rafael Simancas le espetó que ella prefiere ir a manifestaciones en las que se grita "¡Zapatero al paredón!".

Así las cosas, la manifestación - apoyada activamente por PSOE e IU- será alimentada por cientos de autocares. Yla Policía Nacional realizó ayer un significativo cálculo previo: en el espacio del recorrido caben 900.000 personas. Entre ellas estarán dos ministros del Gobierno: Jesús Caldera y Carmen Calvo. Y todos los partidos catalanes, salvo el PPC, enviarán representantes a Madrid y Bilbao.