“No construir la paz no nos convierte en un país atractivo”. Así de clara fue la respuesta del lehendakari, Juan José Ibarretxe, al ser preguntado ayer sobre los efectos que la ruptura del llamado proceso de paz puede tener sobre la situación económica y los fenómenos de deslocalización empresarial.
A su juicio, la paz es el “elemento central” a la hora de transmitir al exterior la imagen de una sociedad que crece y se desarrolla y para conseguir que Euskadi aparezca como “un país atractivo” a la inversión extranjera.
“Por eso necesitamos tanto construir la paz”, aseguró Ibarretxe, quien intervino en Bilbao en Los Encuentros de La Comercial, un foro de debate que organiza la Asociación de Licenciados de la Universidad Comercial de Deusto, con la colaboración de EXPANSIÓN. Sin embargo, el lehendakari relativizó los efectos de los procesos de deslocalización empresarial en el País Vasco. “En 2006 había 2.000 ó 3.000 empresas más que el año anterior y más de 950.000 trabajadores, la mayor cifra de la historia”, insistió.
Para combatir las fugas industriales, apostó por la formación, calidad e innovación, ya que las principales víctimas de la deslocalización –dijo– son aquellos procesos que no tienen suficiente valor añadido y que, cuando se realizan en otros lugares, generan ahorros de costes considerables.
Por el contrario, rechazó establecer medidas “defensivas”, como penalizaciones para las empresas que decidan trasladar sus centros de producción fuera de Euskadi. “Las empresas deben tener la misma libertad para entrar que para marcharse; han de venir porque el país es atractivo”, insistió.
El lehendakari también dedicó unas palabras a la autocrítica y afirmó que la clase política, ante la actual situación, “no está a la altura de las circunstancias”, sino que está “aportando poco, más allá de la confusión,” para la resolución de los problemas.
Como ejemplo de esta confusión se refirió a la reunión de presidentes de comunidades autónomas celebrada el pasado jueves en Madrid, que trató temas que Ibarretxe calificó de “ejes del bienestar y del desarrollo económico”, como la gestión del agua y el cambio climático, la inmigración y la política de I+D.
Sin embargo –se lamentó–, todo lo que se proyectó en los medios fue una monumental trifulca –“que no existió”, aseguró– en torno a las diferentes concepciones sobre cómo acabar con el terrorismo.
Ibarretxe hizo un repaso a las principales apuestas incluidas en la estrategia del plan de competitividad para 2015 elaborado por su Ejecutivo, que tendrá como principales bases el impulso de nuevos grupos empresariales y el desarrollo de los ya existentes en un mercado globalizado, así como una apuesta por fomentar la innovación, la I+D y la sociedad de la información.
Con este plan pretende que Euskadi “juegue en la primera división” y alcance la convergencia tecnológica con Europa, una vez que –aseguró– la convergencia ya se ha logrado en términos de renta y de empleo.
Dentro de esta apuesta, recordó el avance realizado en la inversión en I+D, que en 1976 suponía el 0,069% del PIB, para pasar al 1,43% en 2005, una cifra que consideró “positiva pero todavía muy insuficiente” y que aún está por debajo de 1,86% de media de los 25 países de la UE.
Asimismo, aprovechó para reclamar la transferencias aún pendientes en materia de investigación científica, que el Estatuto de Gernika “reserva de forma exclusiva a la Comunidad Autónoma”. También reclamó las transferencias pendientes en materia de formación, una situación que –afirmó– supone un problema a la hora de elaborar una política integral de formación.
Inversión de 4.000 millones
En el capítulo de I+D, anunció que este mes se aprobará el decreto del Plan de Ciencia y Tecnología, que movilizará más de 4.000 millones de euros entre la iniciativa pública y la privada en el plazo de cuatro años. El plan será gestionado por un Consejo Vasco para la Innovación y el Desarrollo, que incorporará a todas las universidades y Administraciones Públicas y cuyo responsable político será el propio Ibarretxe.
El plan contará con dos instrumentos. Uno de ellos, creado ya el pasado mes de diciembre, es la fundación para la investigación Ikerbask en la que participan las tres universidades vascas: Deusto, Universidad del País vasco y Mondragon Unibertsitatea. El otro instrumento, es la Fundación para la Innovación, que tendrá el objetivo de establecer parámetros para que se pueda cuantificar y verificar el compromiso de las empresas con la innovación.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados