Algunos habitantes del pueblo pontevedrés y ostrero de Arcade están enfurecidos con la joven a quien unos artefactos muy comprometedores, introducidos misteriosamente en su maleta, echaron a perder su luna de miel en Cancún. La causa de tal ira se debe a que haya aparecido desnuda en la portada de una revista para ganar 30.000 euros y recuperarse de su susto en el caribe mexicano. Sus convecinas, sobre todo, más que los convecinos, han tomado el posado como una ofensa personal. Se sienten muy dolidas y traicionadas. No les cabe en la cabeza que pudiera hacerles algo así a ellas, que se manifestaron pidiendo su libertad y le expresaron con pancartas y aleluyas todo su apoyo, empatía y simpatía. Ninguna esperaba recibir un tortazo semejante, como el que les supone que se haya desnudado por dinero. La mayoría de esas mujeres que andan tan cabreadas vivieron, por su edad, una adolescencia de refajo, pura y casta. Iban al ginecólogo en plan gineceo y concibieron y parieron en décubito supino, en la nada fantástica postura del misionero. Sufrieron una ablación de sus mentes y siguen llevando escondido en su interior el burka que les colocaron, cuando en su cuerpo aparecieron las primeras señales de la menarquia.
Ahora aborrecen la desnudez pública de las demás, porque sufrieron muchas veces por un centímetro de menos en el largo de la falda, o por uno de más de la piel al aire de la pantorrilla. Pero estarían encantadas, sintiéndose esponjadamente coprotagonistas, si la joven en cuestión, objeto de su furia, hubiera obtenido ese buen puñado de euros por ir a una cadena de televisión, a cualquiera de esos programas-confesonario de sordideces, a contar las angustias padecidas hasta que pudo regresar a España.
Pues se permite la venta de todas las intimidades, en el caso de que sean narradas. Alguien puede relatar con pelos y señales que tiene el pubis depilado de forma muy graciosa y creativa, totalmente pelado y sólo con un divertido moñito de vello, justo en la cima del monte de Venus. Ahora bien, como se le ocurra exhibirlo, recibirá la ostra del exilio que se les entregaba en Atenas a los indeseables, y que le van dar a esa gallega de Arcade, criadero principal de ese molusco.
Carmen Gómez Ojea. Escritora.

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