Zapatero siempre pensó que el PP nunca lograría desenmascarar su incapacidad política y sus objetivos, improvisados y demenciales, de reforma constitucional encubierta para dar satisfacción a ETA y los nacionalistas y perpetuarse en el poder y pasar a la Historia de lo que quede de España. Pero lo con lo que no contaba Zapatero es que iba a ser ETA la que lo dejara en la mayor desnudez, ante los españoles y ante su partido, su Gobierno y sus aliados de manera especial. Ha metido la serpiente en su cama y le mordió.

Es verdad lo que ha dicho Rajoy, cuando habla que Zapatero ha revitalizado a ETA y a Batasuna. Eso está a la vista y probado, como también es cierto que, en contra de lo que nos dijo el presidente el 29 de diciembre, ETA y la crisis del terrorismo están ahora peor, mucho peor que cuando Zapatero llegó al poder en la primavera del 2004. Con Zapatero han empeorado las cosas en la lucha contra el terrorismo, en la unidad de España, en el Estado de Derecho y también en las libertades porque, a la sombra del atentado del día 30 de diciembre, se pretende amordazar al Parlamento y que no se diga la verdad, y que no se cuente lo que ha ocurrido, lo que prometió Zapatero a ETA y lo que quiere hacer en compañía de ERC y del PNV, sus socios de privilegio a la espera de que ETA vuelva a atacar.

Lo que está en juego no es la unidad de los demócratas sino la unidad de España, que es lo que verdaderamente inquieta a ETA y a los nacionalistas. Ese discurso unitarista y falso de la unidad de los demócratas es el último e inútil parapeto que ha sido inventado por la guardia pretoriana del presidente, en fuga, para salvar el deterioro creciente de su presidencia e intentar levantar un muro de contención en el que compartir y frenar los efectos demoledores del que será segundo atentado de ETA en un plazo de tiempo no muy lejano, como se anuncia en el último comunicado de la banda terrorista, donde se dice textualmente que, o se derogan las leyes y se reforma la Constitución, o habrá más respuestas como la de Barajas.

No queremos la unidad con los falsos demócratas o los demócratas de medio pelo que consienten que las libertades y la democracia estén bajo mínimos en el País Vasco, donde gobiernan Ibarretxe y el PNV desde hace muchos años —¿dígase, si no, cuántos dirigentes del PNV llevan escoltas?—, a sabiendas de que ETA no va contra ellos, de igual manera que Carod-Rovira negoció una tregua especial para Cataluña con ETA, que les pone a salvo de la salvaje actuación de la banda terrorista, mientras aislaban en el Pacto del Tinell —tan antidemocrático como la declaración de Artur Mas ante notario— al PP, y todo ello en pos de un Estado federal que no figura en la Constitución.

No queremos seguir oyendo la cantinela de la unidad de los demócratas frente a ETA en esas manifestaciones donde se sigue hablando de paz con ETA y de diálogo después del atentado de Madrid y de las nuevas amenazas de la banda. Lo que queremos es la inviolabilidad constitucional que no reconocen el PNV ni ERC, el imperio de la Ley y del Estado de Derecho y la verdad de lo ocurrido en las negociaciones con ETA, bajo la escalada de la violencia y contra el mandato del Congreso de los Diputados —¿por qué el PSOE se niega a suspenderlo en las actuales circunstancias?—. Queremos la verdad del desconcierto y pésima información del presidente del Gobierno, y la verdad sobre lo que Zapatero prometió a ETA para conseguir el alto el fuego, y que por lo que se desprende del comunicado de ETA va más allá de la legalidad porque, aparentemente, incluía su promesa de la reforma de la Constitución a cambio del fin de la violencia. ¿Eso es así? Queremos que el Partido Socialista deje de mentir y de tapar la incapacidad política de su secretario general y presidente del Gobierno y que reaccione en consecuencia y a la vista de la grave situación en la que estamos inmersos por culpa del jefe del Gobierno. ¿Hay alguien en el PSOE que pueda explicarnos el anuncio que hizo Zapatero del inicio de la negociación con ETA, el pasado mes de junio, cuando el presidente sabía que la banda terrorista exigía el vuelco de la Constitución y el aparcamiento de la legalidad? ¿Cómo pueden en el PSOE y en el Congreso de los Diputados consentir semejante burla y engaño por parte de Zapatero, y cuyas consecuencias las acabamos de ver en Barajas y van a continuar, con sangre, dolor y lágrimas en otro lugar de España?

Lo diga Rajoy, o el portero de nuestra casa, a nadie se le oculta que Batasuna ha pasado con Zapatero de la marginación a los primeros planos de la actualidad y a una situación de casi legalidad o legalidad consentida, en contra de lo que dice la Ley de Partidos. Eso que ha dicho Rajoy de la revitalización de ETA y Batasuna es una verdad de Perogrullo, es algo obvio, de cajón. ETA está mucho más fuerte que antes de llegar Zapatero a la presidencia del Gobierno, desde el punto de vista terrorista y político, y ha sido paseada como una organización política por el Parlamento Europeo de la mano del PSOE, y los dos, ETA y Batasuna, están preparando su presencia en las elecciones locales vascas, sin que el Gobierno español, la Fiscalía o el Gobierno vasco —que está en todo esto y otras muchas cosas a favor de Batasuna— hagan hasta ahora el menor movimiento en contra de semejante felonía. Y lo extraño es que Rubalcaba, el PSOE y el Gobierno se enfaden y pretendan, todavía, silenciar al PP, a los medios de comunicación y camuflar la más que absoluta incompetencia de Zapatero y la deslealtad constitucional tras el camelo de la unidad de los demócratas.

Además del problema de ETA, que ahora crece como una gigantesca bola de nieve, tenemos el problema de Zapatero —y también lo tiene el PSOE—, que es un asunto de gran envergadura porque está ligado al menosprecio de la Constitución y del modelo de Estado que subyace tras el gran fiasco de la negociación con ETA y el mal llamado proceso de paz. Proceso con el que el presidente pretendía salvarse, a pesar de que caminaba a ciegas por el borde del precipicio, y a la vez tapar sus disparates de la legislatura, sin imaginar que iba a ser ETA y no el destartalado PP el que lo iba a dejar en la mayor evidencia y desnudo ante el conjunto de los ciudadanos españoles. Y ahora se quiere tapar las vergüenzas con la “unidad de los demócratas”, que es lo mismo que llamar proceso de paz a la negociación con representantes del terror. Pero ¿adónde va Zapatero? ¿Acaso no sabe que ETA está a punto de volver a actuar?

Por lo que se ve, pretende que le pille el próximo bombazo en brazos de Ibarretxe y Carod, porque a lo mejor piensa que mientras esté con ellos ETA no va a atacar. Pero si atacó cuando Zapatero estaba con Batasuna, ¿por qué no lo va a hacer la banda cuando está de la mano de ERC y del PNV de Imaz, como dicen los propios etarras? Es tal la demencia y la incapacidad del presidente Zapatero, que no sabe ni ponerse a cubierto del próximo bombardeo de la banda, buscando, por ejemplo, el apoyo de más del 80 por ciento de los españoles, de la mano del PP, en vez conformarse con el 55 por ciento de la mano de los nacionalistas de PNV y ERC que repudian la Constitución. ¿Adónde va? Ni él lo sabe. Lo asombroso es que en el PSOE no haya nadie que se atreva a preguntar.