Los fondos garantizados eran, hasta ahora, una de las grandes apuestas de bancos y cajas para captar recursos y fidelizar clientes –dado su largo vencimiento- en tiempos de inestabilidad bursátil. Ahora, con las bolsas en máximos históricos, los inversores no parecen dispuestos a congelar su dinero durante largos periodos de tiempo a cambio de las ridículas rentabilidades que ofrecen estos productos. Todo tiene un límite, y los inversores españoles han descubierto que la burra de los garantizados estaba coja y sin dientes.

La más ‘tocada’ ha sido la entidad que preside Emilio Botín. Según datos de VDOS Stochastics, los inversores han retirado más de 3.300 millones de euros de sus garantizados. Esta huida de capital se ha visto compensada por la rentabilidad obtenida en estos productos, especialmente en los de renta variable. En este segmento, el Santander ha tenido ganancias cercanas a los 1.200 millones de euros, gracias al excelente comportamiento en las bolsas.

Dentro de los garantizados, los más castigados han sido los de renta variable. No en vano, el buen comportamiento de las bolsas ha provocado una gran diferencia entre la rentabilidad ofrecida por estos fondos y las espectaculares ganancias de los índices. El más perjudicado ha sido el Fondo Anticipación Moderado, FI, que antes era el famosísimo Superselección. Este fondo venció el año pasado con una rentabilidad del 17,42% en tres años, cuando el Ibex ha subido casi el 130% en el mismo período. Lógicamente, el grueso de los partícipes no ha querido ver ni en pintura otro garantizado: se han marchado 1.225 millones de euros.

En este caso, la bola de cristal de Botín le ha jugado una mala pasada. Hace tan sólo tres meses lanzó los fondos ‘Anticipación’ como sustitutos de los Superselección con una fuerte campaña publicitaria (ver El Confidencial del 20 de octubre de 2006), en la que se vendían como productos capaces de adelantarse a los movimientos del mercado y ganar siempre. Con los datos a cierre de 2006, todo apunta a que la estrategia publicitaria del Santander ‘le ha salido rana’: estos fondos no han captado ni siquiera 200 millones de euros.

Tampoco puede dar saltos de alegría el BBVA. Los inversores retiraron durante el año pasado más de 884 millones de euros de la gestora, que, no obstante, recuperó más de 1.400 por la rentabilidad. Al igual que le ha sucedido al Santander, la fuga se ha producido especialmente en fondos garantizados (1.122 millones de euros), si bien el golpe ha sido más duro para la renta fija (especialmente a corto plazo), de donde han salido cerca de 2.230 millones de euros.

El ejercicio que acabamos de despedir no ha sido especialmente boyante para la industria española de los fondos de inversión, pues ha cerrado con su peor balance desde el año 2000. La huida de capital hacia otros productos de inversión ha pasado factura a las gestoras, en especial a las de mayor tamaño como las del Santander y el BBVA. En total, del Santander se han fugado más de 2.800 millones de euros, si bien ha conseguido otros 2.700 millones gracias al rendimiento de sus fondos.