Marruecos tiene todas las papeletas para tomar el relevo inmobiliario de España. Dada la madurez del mercado patrio, los inversores buscan destinos alternativos y, por su proximidad, Marruecos es uno de ellos. Sol, buenas playas, proximidad, exotismo, facilidades fiscales, precios y mano de obra baratos, se unen a una inversión pujante procedente de los petrodólares del Golfo Pérsico.

Es por ello que no pocas inmobiliarias españolas como Fadesa, Urbas o Marina d’Or han cruzado el Estrecho de Gibraltar en busca de oportunidades de negocio. La mala noticia es que la desigualdad y la islamización galopante del país amenaza con frustrar todas las expectativas, tal y como pone de manifiesto el libro francés Quand le Maroc sera islamiste (Cuando Marruecos sea islamista), escrito por Nicolas Beau y Catherine Graciet y publicado el pasado 7 de diciembre.

“No entiendo a todos esos franceses que se compran un riad (casa ajardinada) en Marrakech. Yo no lo haría. Ellos dicen: "pero si los marroquíes son simpáticos". Es verdad, pero la situación es peligrosa. De hecho, Marruecos es, de lejos, la región más inquietante de la zona”. Esta cita, tomada del libro, la pronunciaba un experto en antiterrorismo francés hace apenas tres meses. Según la publicación, se cuentan por miles los franceses que aspiran a jubilarse para asentarse en Marrakech, Tánger o Agadir.

Efectivamente, el mercado inmobiliario y turístico marroquí está en plena ebullición. En 2005, fueron invertidos en este sector 5.400 millones de euros. “Sin embargo -se añade, citando las palabras de un ex espía reubicado en el sector privado-, las grandes promotoras no invierten prácticamente nada en la seguridad de las instalaciones hoteleras. Teniendo en cuenta la presencia islamista en Marruecos, esta negligencia empresarial puede pagarse muy cara algún día”.

Informe demoledor de McKinsey

Termina el capítulo del libro dedicado al ladrillo con un positivo informe sobre el país elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2006, que dice que “el ambicioso programa de reformas de Marruecos en los últimos diez años comienza a dar sus frutos”. A lo que los autores añaden: “Lo que el FMI no dice es que las inversiones del Golfo en la hostelería crean poco empleo y provocan gigantescos problemas de adaptación de la economía en materia de aprovisionamiento de agua y luz. (...) Además, Marruecos tiene tendencia a vender la tierra a bajo precio a los emires del Golfo”.

Para colmo, las conclusiones de los expertos de la consultora McKinsey contratados por Mohamed VI en marzo de 2005, no pueden ser más explosivas: un país en el que la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza en gigantescas bidonvilles (barrios de chabolas) “simplemente ha perdido el tren de la mundialización y no presenta ninguna ventaja competitiva (...) a excepción de encontrarse a 14 kilómetros de la Unión Europea”.

Los lectores interesados en adquirir el libro, que aún no se ha editado en castellano, pueden ponerse en contacto con la editorial gala La Découverte.