Los diarios El Mundo y El País, como hermanos siameses, están sobándole el lomo y cuidando a Zapatero cuando lo normal en democracia sería pedirle responsabilidades por la gravedad de la situación política en la que el atentado de Barajas ha sido un dato mas, el peor sin lugar a dudas, que ha dejado a la intemperie la incapacidad de José Luís Rodríguez Zapatero para gobernar este país y representar a todos sus ciudadanos. No estamos ante un dilema político o ideológico, sino ante un caso de incompetencia que ha llegado hasta límites insospechados, hasta anunciar el mejor momento de la lucha contra el terrorismo de los últimos años horas antes de que estallara una bomba en Madrid.
Y que El País defienda a Zapatero se entiende a pesar de que no para de dar tumbos: el día 31 decían que había hecho muy bien el presidente suspendiendo el proceso y no anunciado la ruptura de la negociación, y ayer nos dijo que el anuncio por parte del presidente del fin del proceso en la Pascua Militar estaba bien hecho para evitar mal entendidos. ¿En que quedamos? Este periódico pro gubernamental donde los haya habla mucho de unidad de demócratas y no pierde la oportunidad de decirles a los del PP que si fueran inteligentes tendrían que apoyar ahora al Gobierno. Lo que no se le ocurre a El País es reconocer que han sido ellos y Zapatero los que han aplaudido el aislamiento del PP en las negociación con ETA y otras políticas y que el que carece de inteligencia es el primer inquilino de la Moncloa como quedó claro el pasado 30 de diciembre. Algo que ya se sabía, pero ha hecho falta que estalle una bomba para esos ciegos voluntarios que no quieren ver ni la realidad, y que aún insisten en la presunta “grandeur” y legitimidad de su líder, empiecen a descubrir la verdad mientras temen que ETA haga por sorpresa otra intempestiva aparición.
Lo de El País, en cierta manera se entiende, defienden su régimen de poder y por nada del mundo quieren el regreso del PP a la Moncloa vista la experiencia que tuvieron ellos con Aznar. Pero lo del diario El Mundo llama la atención, porque Pedro J. le aprieta un poco a Zapatero pero no lo ahoga, le recuerda todos sus errores y meteduras de pata en el proceso y en vez de concluir pidiendo su cese o dimisión, dice que Zapatero es el mas simpático de todos los tontos que habitan en el palacio de la Moncloa. Y ahí se acaba todo, después de echarle unos cuantos editoriales en plan crítica constructiva, que no es otra cosa que asesoramiento al poder, para decirles a todos que sean buenos, y al líder Zapatero que llame otra vez a Rajoy, que se someta a una moción de confianza, etcétera, bobadas que eluden el compromiso de pedir de frente y con toda la artillería el relevo o el “impechment” del presidente.
¿Qué extraño pacto o coincidencia une a los diario El Mundo y El País en el sostén de Zapatero? Lo de decir que la caída del presidente sería una victoria de ETA es una gran idiotez, sería un triunfo de la Democracia. Lo que le conviene a ETA es que un panoli de estas dimensiones siga en Moncloa, y puede que eso sea lo que también convenga a ambos diarios. Pero por mucho menos, por cualquier chorrada relacionada con el 11M y el culebrón de Casimiro, El Mundo arma una bronca y se lía a palos con Zapatero. Luego algo está pasando en ese periódico que no alcanzamos a adivinar. A lo mejor la banda de los “Zaplana Boys” que pilota El Mundo están alarmados ante la posibilidad de que Rajoy, que no es su ídolo – ellos jugaban la carta de la liberticida de Esperanza Aguirre- , pudiera ganar las elecciones de 2008 si la crisis de Zapatero crece sin cesar. Esto no lo tenían previsto porque a Mariano lo daban por derrotado y ellos ya tenían preparada la segunda sucesión de Aznar.
Y si Rajoy recupera su imagen y liderazgo en las encuestas – donde estaba por el suelo – y llega al congreso del PP del otoño con buenos resultados en las elecciones locales y autonómicas, entonces Rajoy podría montar su propio equipo, relevar a los heredados de Aznar (Acebes y Zaplana) y El Mundo perder a sus marionetas infiltradas a los que maneja a placer.
Además Pedro J. necesita a Zapatero para darle sentido a la conspiración del 11-M. Si cae Zapatero toda esa entelequia de tramas de espías, confidentes y policías puestos al servicio del PSOE y de la victoria electoral de Zapatero en el 2004, se quedaría en nada, en un culebrón muy largo de contar y de explicar sin tener a quien pedir responsabilidad si para entonces Zapatero no está en la Moncloa, porque Zapatero habría caído por causa de otro atentado terrorista, como perdió Rajoy o se hundió Aznar en su despedida. He aquí la cuestión. Pedro J. no quiere a Rajoy y no quiere que se le caiga Zapatero por sus propios errores, lo quiere cazar él, y por eso le soba el lomo, lo cuida y le dice que debe ser muy bueno con el PP, que aguante un poco más, como le dicen a un boxeador sonado y con la cara hecha un cuadro que su adversario no le ha llegado a tocar.

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