DOS EN LA CARRETERA
Este intercambio epistolar se sucede en el tono gris provocado por el recuerdo de las víctimas del último atentado de ETA en la Terminal 4 de Barajas. Aunque se muestra pesimista, Él cree más necesario que nunca la colaboración sin fisuras entre el PP y el PSOE para poder perseguir con eficacia a los terroristas hasta su última madriguera. Ella, algo más optimista, está convencida de que la batalla contra el terrorismo se puede ganar. Él advierte de que Zapatero intentará engañar una vez más al PP para salir de su atolladero y Ella prefiere apostar porque, como en todo, acabará triunfando la razón.
UN SALVAJE ATENTADO HIZO CRUJIR BARAJAS
Querida Cayetana...
Para derrotar a ETA, ni el crimen de Estado de la época González ni la rendición política protagonizada cínicamente por Zapatero. La salvajada de la bomba que hizo crujir el aeropuerto de Barajas ha dado la razón a Aznar. Para combatir a la banda, la acción policial, la acción judicial, dentro de los límites del Estado de Derecho. Hay que perseguir a los etarras hasta su última madriguera, asfixiándoles, además, económicamente, acosándoles judicialmente, acorralándoles policialmente. Sin una concesión, sin un respiro, con la descarga permanente del peso de la ley. Para esa operación es necesaria la colaboración entre los dos grandes partidos. No tengo esperanza de que se produzca la rectificación y se restaure el espíritu de la Transición. Con la boca chica, el presidente sonrisas tratará de embaucar ahora al PP, pero seguirá negociando bajo cuerda con ETA. No se va a modificar, de fondo, su política excluyente
El presidente por accidente decidió, tras su victoria de 2004, marginar al Partido Popular y llevar adelante el Estatuto catalán y la negociación con ETA sin contar con la media España representada por los populares. Regresamos así a la tentación cainita que ha devorado a España durante dos siglos. Hacía añicos el presidente, y a conciencia, la Transición, la gran obra de Felipe González, del cardenal Tarancón, Adolfo Suárez, Carrillo, Tarradellas, Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, amén la política flexible e impagable de Don Juan de Borbón y de su hijo Don Juan Carlos, amén la madurez y sentido común del pueblo español.
Lo que el Rey dijo en su discurso navideño de forma más explícita que nunca es que hay que volver al espíritu de consenso de la Transición, al pacto que entonces se estableció entre los grandes partidos. Zapatero ha cogido el rábano por los elorriagas sin querer enterarse del recado real que, en este caso, es el del pueblo español. Así, querida Cayetana, el aldabonazo lo han escuchado los más sordos pero todo sigue igual porque Zapatero no es tan tonto como nos hacéis creer desde Génova y él y su think tank saben muy bien lo que están destruyendo, lo que están pulverizando; también, la España que quieren construir y que no encaja en la Constitución del consenso. Deja, pues, de enviarme a cenar con Rosa Regàs. Como soy generoso, mantengo que vayas al teatro -no te pierdas la interpretación de Echanove en Plataforma- y cenes con Pepiño Blanco, que ya sé que te encanta, pero yo me pido a Leire Pajín, que es una mujer inteligente y culta de verdad. Con la Regàs me aburro, incluso más que leyendo la página edito-rial de El País.
Querido Luis María...
Qué frecuentes y difíciles son los dilemas entre eficacia y justicia en la vida de un político. Cuántas veces hay que resistir la tentación de un atajo incompatible con los fundamentos éticos sobre los que se edifica nuestra sociedad. De ahí que resulte absolutamente incomprensible el cambio de estrategia de Zapatero en relación con ETA. Porque la política del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo tenía la rara virtud de ser a la vez moral y eficaz. Todos los españoles sabíamos que el proceso podía ser más rápido o más lento. Incluso lentísimo. Pero cada detención de un terrorista, cada desarticulación de un comando, cada condena judicial, era un paso más hacia la derrota definitiva de ETA, y no sólo una baza en una negociación política clandestina, ni un gesto de cara a la galería, ni una respuesta contingente, ni una finta más o menos hábil y oportunista. Todo el aparato del Estado, todas sus instituciones, con sus limitaciones, torpezas y errores, tenía un mandato firme e inequívoco: a por ellos.
Algunos consideraban que este planteamiento era injusto y muchos predijeron que sería ineficaz. Sin embargo, cuando Zapatero llegó al poder, ETA estaba en el peor momento de su historia: había sido expulsada de las instituciones, tenía graves problemas de financiación, sus principales aparatos habían sido desactivados y el terrorismo urbano había desaparecido. ETA llevaba un año sin matar y entre los frondosos montes de Euskadi crecían los espacios de libertad. Ya sé, Luis María, que todo esto se ha convertido en un tópico, pero te ruego que, por un momento, lo analices como una realidad fundamental y objetiva, porque después de 30 años de lucha antiterrorista, es el único dato relevante y esperanzador al que nos podemos aferrar. La batalla contra el terrorismo sí se puede ganar. Es una cuestión de voluntad.
Te digo esto porque percibo que, como muchos españoles, has empezado el año cargado de razones y desprovisto de esperanzas. Te comprendo. Yo, como tú, tengo serias dudas de que Zapatero vaya a rectificar tras el atentado de Barajas. No creo que vuelva a la política de la firmeza contra ETA plasmada en el Pacto Antiterrorista. Me da la impresión de que, tras valorar las distintas opciones en las noches húmedas y largas de Doñana, ha vuelto a anteponer su proyecto de poder personal basado en una alianza estratégica con los nacionalistas al objetivo de derrotar a ETA desde la Ley y con el apoyo del PP.
El Gobierno nos propone ahora «un nuevo pacto antiterrorista ampliado a todas las fuerzas democráticas». Es un truco más, una trampa. Ampliar el pacto es diluirlo. ¿Podemos fiarnos de quienes pactaron con ETA en Perpiñán? ¿Serán hoy leales los que ayer reclaman un Estado libre asociado? También el moderado y razonable Josu Jon Imaz, al que Zapatero mima y corteja, tiene como proyecto político la autodeterminación. La verdadera rectificación, Luis María, no llegará hasta después de las elecciones generales. De la mano del PP y de un PSOE sin Zapatero.
REFLEXION POLITICA CON ACERTIJO INCLUIDO
Querida Cayetana...
Ayer me dijo un cualificado dirigente socialista: «En medio de la conmoción de Barajas no es momento de echar leña al fuego. Pero la responsabilidad política de la bomba en el aeropuerto es de Rajoy. Si el PP, en lugar de lanzarse a la algarada callejera e instalarse en la intransigencia, hubiera apoyado al Gobierno, el proceso de paz estaría a punto de concluir. Hay que ser cerriles para negarse a la mesa de partidos, para no dar vía libre a Batasuna y al bueno de Otegi, para armar un cristo por el inocente robo de pistolas en Francia. Hay que ser estúpidos como Rajoy, Zaplana y Acebes para no hacer la vista gorda y que De Juana Chaos estuviera en libertad. Y ¿qué más da que se acepte un referéndum de autodeterminación y se abra el camino para entregar Navarra a los abertzales? Los etarras en el futuro, cuando se inserten en la vida civil, serán buenos gobernantes porque son serios y coherentes y Navarra, dentro del País Vasco, estaría mejor gobernada que ahora. Pero Rajoy se ha lanzado al monte, Zapatero no ha podido hacer las concesiones que tenía comprometidas con ETA y ahí están los resultados: el bombazo de Barajas, la vuelta a las andadas por culpa del PP. En cuanto las cosas se serenen, esperemos que ETA vuelva a declarar un alto el fuego permanente para que justifique el retorno al proceso de paz y Zapatero pueda negociar las bazas políticas que hay que entregar a ETA si queremos que las cosas vayan adelante».
¿Adivinas, querida Cayetana, qué dirigente socialista me dijo todo esto? Te lo cuento con la esperanza del acertijo y de que tus amigos de Génova no se chupen el dedo
Querido Luis María...
¿Hombre o mujer? Conociéndote, la respuesta es evidente. ¿Con cargo o sin cargo? Sé que te gusta el poder. ¿Figura consagrada o estrella ascendente? Eres sensible a los encantos de la juventud. Descartada y autodescartada la vicepresidenta, que por primera vez se ha quitado de en medio, y eliminadas las socialistas vascas de las rosas blancas, que en un gesto de despecho moralizante y hueco han roto relaciones con sus amigas batasunas, sólo me queda una posibilidad: la inteligente y culta Leire Pajín, por la que has abandonado a Rosa Regàs. Y aun así cuesta creerlo. Porque esta vez ni siquiera los más disciplinados y exaltados sicofantes se han atrevido a responsabilizar del bombazo al PP. Ahora se dedican a analizar la fascinante personalidad del presidente del Gobierno. Con la vacuidad barroca de un psicoanalista argentino, llegan a un diagnóstico que les justifica y reconforta: «Zapatero es un ingenuo al que ETA ha engañado; sin embargo, como Forrest Gump, acabará logrando que las buenas intenciones triunfen sobre la mezquindad de unos asesinos obsoletos y el cálculo electoralista de una oposición radicalizada».
Estamos, Luis María, ante una operación de rescate. Se trata de salvaguardar lo que queda de la credibilidad del presidente del Gobierno. No es tarea fácil porque cada vez es más evidente que el «ingenuo» Zapatero no ha sido víctima de un engaño. En esta triste historia, se ha cumplido la vieja sentencia de que ETA siempre dice la verdad: no encontrarás en ninguno de sus comunicados de los últimos dos años ningún amago retórico, ningún giro semántico, nada que hiciera pensar que renunciaba a los objetivos políticos por los que ha matado a 819 personas. Ha sido Zapatero quien ha jugado con los equívocos y las expectativas: al mismo tiempo intentó engañar a los españoles negando una negociación política y a sus interlocutores planteando una reforma estatutaria a la catalana. Ya le advirtió Díez Usabiaga, jefe de LAB y factótum del tinglado abertzale, de las consecuencias de intentar vender gato por liebre, consulta por referéndum, derecho a decidir por autodeterminación. Se llaman Carlos Palate y Diego Armando Estacio.
RECTIFICACION Y VUELTA AL PACTO
Querida Cayetana...
El think tank de Zapatero ya ha encontrado salida al atentado que enterró bajo los escombros de Barajas a dos ecuatorianos y al presidente del Gobierno español. Sin embargo, no será fácil sacarle vivo del derrumbamiento. Moncloa convocará a los partidos a una especie de mesa plataforma para que todas las formaciones políticas demuestren su acendrado patriotismo apoyando a José Luis Rodríguez Zapatero en su lucha antiterrorista contra «los accidentes mortales» provocados por ETA. Trampa de elefantes. Si el PP, en lugar de exigir la vuelta, a pelo de tormenta, al Pacto contra el terrorismo, mete sus narices en la nueva ratonera, perderá los debates por cinco a uno y no hará otra cosa que satisfacer la ocurrencias que iluminan a ráfagas el portentoso cerebro zapateril, faro y fulgor de la Alianza de Civilizaciones. Si el PP dice que no, se le acusará en el diario adicto y en la coral de los medios y los tertulianos sumisos, de intransigencia, oportunismo y electoralismo.
El PP tendría que orquestar, antes de que lo zarandeen, una campaña tan intensa que incluso las ranas del estanque del Retiro y tu tucán brasileiro coreen el «Zapatero, embustero». El presidente sonrisas se ha dejado jirones de credibilidad en las alambradas del Estatuto catalán, la persecución a la Iglesia, la ley de la revancha histérica y la negociación política, y en rendición, con los terroristas. Hay que dejar bien claro a la opinión pública que a Zapatero y sus cómplices, tras la catástrofe de su política, sólo les cabe la rectificación y la vuelta con las orejas gachas al redil, al Pacto contra el terrorismo.
Pero no nos hagamos vanas ilusiones. No dará marcha atrás el presidente, Cayetana, no. Es un soberbio. Encontrará fórmulas para robustecer su política de fondo, tan distinta a la de Felipe González y que consiste en el cambio de socio constituyente. Zapatero quiere establecer una alianza profunda con los comunistas y con todos los partidos nacionalistas para dejar arrinconado al PP, de forma indefinida, en la política nacional. Eso lo ha explicado serena y profundamente el historiador José Varela Ortega.
Ah, tu sagacidad mortal y rubia, querida Cayetana, te ha acercado mucho a la solución del acertijo pero no, no has conseguido el bingo.
Querido Luis María...
Me rindo. Ante tu acertijo y ante Le Corbusier. Mientras Zapatero recargaba sus energías en la zona cero yo ordenaba las mías con las simetrías y las curvas serenas de Villa Savoye. En 1928, a 35 kilómetros de París, una inteligencia metódica, grave y audaz intenta sistematizar lo poético y consigue hacer de una casa burguesa el embrión de la arquitectura moderna. El triunfo de la razón, que siempre es un triunfo de la voluntad.
© Mundinteractivos, S.A.

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