El diario francés Libération ha roto con el pasado. El banquero Édouard de Rothschild, primer accionista del rotativo, había exigido hacer tabla rasa como condición imprescindible para inyectar el dinero necesario para salvar al diario de la bancarrota. Y lo ha conseguido. Rothschild logró el miércoles que la Sociedad Civil del Personal de Libération (SCPL) -hasta ahora, segundo accionista del periódico- aceptara hacerse el harakiri, renunciando a sus amplios poderes de veto, y ayer los accionistas dieron luz verde al cambio de estatutos y al proyecto de recapitalización de la empresa. Entre los nuevos accionistas estará a título personal Carlo Caracciolo, uno de los fundadores del diario italiano La Repubblica, que será el segundo accionista.
"Es una verdadera refundación, una verdadera ruptura con la época de Serge July", afirmaba rotundo Rothschild en una entrevista publicada ayer por el vespertino Le Monde, en referencia a quien fuera fundador y director del diario desde 1973 hasta el pasado mes de junio.
El miércoles, los empleados del rotativo votaron, por amplia mayoría, aceptar la transformación de la empresa en una sociedad anónima y renunciar a su derecho de veto en lo concerniente a las orientaciones estratégicas del diario (sólo retienen la capacidad de veto sobre el director de la redacción). Fue el paso que desbloqueó la solución definitiva.
El proceso culminó ayer con la decisión de la asamblea de accionistas de dejar su participación a cero y aprobar una nueva estructuración del capital, de acuerdo con las aportaciones que efectuarán los nuevos accionistas. Libération recibirá ahora una inyección de 15 millones de euros, repartida como sigue: Rothschild aportará 5,8 millones (38,7% del capital) y Caracciolo, 5 millones (33,3%). Junto a los dos principales accionistas estarán las empresas Pathé (1,5 millones), Mediascap, editora de La Libre Belgique (1,2 millones) y Suez (0,3 millones), así como una decena de inversores individuales que pondrán los 1,2 millones restantes, entre ellos el filósofo y escritor Bernard-Henri Lévy, el presidente de Yves Saint Laurent, Pierre Bergé, y el ex presidente de Canal+, André Rousselet.

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