EL EXPERTO
Ya nos hemos acostumbrado a la estabilidad en la deuda y sus bajas rentabilidades. Tipos de interés reales del 2% en 10 años no nos llaman la atención. Y desviaciones de 15-20 puntos básicos en niveles de tipos nominales promedio del 4% tampoco. Muchos incluso han dejado de justificar la mayor exposición a la Bolsa sobre la base de estas bajas rentabilidades: mejor buscar otros argumentos como las operaciones corporativas. Pero está claro que el escaso atractivo relativo de los tipos de interés es un factor decisivo para comprar acciones. Sin que esto impida que el dinero fluya de nuevo hacia la renta fija. En el caso de los fondos norteamericanos, las entradas de dinero durante 2006 hacia fondos de renta fija fueron casi la mitad con 50 billones de dólares de las entradas totales en fondos de renta variable. Sí, estamos en un mundo de bajos tipos. Las políticas monetarias rozan el sesgo expansivo, cuando los bancos centrales prefieren retrasar su normalización ante el buen comportamiento de la inflación y las dudas sobre la solidez del crecimiento. Un mundo donde la liquidez, generada especialmente por el elevado ahorro desde las economías emergentes, prima la rentabilidad al riesgo. Parece redundante plantearse nuevos estudios sobre la capacidad de anticipación de la fase del ciclo económico por la curva de tipos, ahora plana o invertida en la mayoría de las monedas. De nuevo el argumento de la liquidez, aunque yo prefiero pensar también en la destreza de los bancos centrales para combatir la inflación.
¿Una actitud complaciente? ¿Hemos bajado la guardia? Yo no lo creo.
José Luis Martínez Campuzano es estratega en España de Citigroup.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados