La semana pasada fueron aprobados por la CNMV los dos primeros fondos de hedge funds que se podrán comprar los pequeños inversores españoles (en realidad es un solo fondo bajo dos marcas, Santander y Banesto). El mantra que se escucha en todas las gestoras es que la mejor forma para irse introduciendo en la gestión alternativa son estos productos multigestor y multiestrategia, ya que dan acceso a los mejores gestores y la diversificación reduce mucho el riesgo. Sin embargo, estas dos afirmaciones distan bastante de la realidad.
La primera de ellas, la del acceso a los mejores gestores, sólo será cierta en los productos destinados a clientes de banca privada e institucionales. La razón es que tienen que ser fondos con liquidez reducida, y los particulares no son nada proclives a entrar en un fondo no garantizado del que no se puede salir hasta uno o incluso dos años (el llamado lock-up) aunque se hunda. Eso es así porque los mejores hedge funds suelen estar cerrados a nuevos inversores o, como mínimo, tienen una política muy restrictiva de suscripciones y reembolsos.
Además, estos fondos de fondos con liquidez reducida todavía no han visto la luz porque necesitan que se apruebe la modificación del reglamento de fondos que regule este régimen –la redacción inicial del texto se “olvidó” de este detalle-. En conclusión, los productos masivos con liquidez semanal como los del Santander no podrán acceder a los mejores gestores.
Fuertes batacazos
Respecto al riesgo, un estudio de Lipper revela que los fondos multiestrategia están entre los que sufren históricamente mayores drawdowns (caídas bruscas y repentinas). Los multiestrategia no tienen por qué ser fondos de fondos, sino que también pueden ser un solo vehículo con varios gestores (en ese caso, su volatilidad es algo más alta).
El responsable de gestión alternativa de un gran banco extranjero explica que estos batacazos puntuales se deben a la falta de capacidad de reacción de los fondos de fondos, los únicos que podrán comprar los minoristas (para acceder a los hedge funds puros hay que invertir un mínimo de 50.000 euros).
La operativa típica es la siguiente: en caso de una pérdida brusca en uno de los hedge funds que tiene en cartera, el fondo da un preaviso de un mes (lo habitual), pero la venta efectiva de las participaciones no se produce hasta un mes después. Es decir, que puede tardar 60 días (o incluso 90) en salirse de un fondo con problemas, con lo que “se come toda la pérdida”. Para evitarlo, se están popularizando las managed accounts (cuentas gestionadas), que replican el comportamiento de un fondo pero con liquidez semanal, lo que les permite reaccionar mucho más rápido.
Mayores comisiones
Los detractores de los fondos de fondos critican que, al diversificar entre distintas estrategias que, a su vez, buscan descorrelacionarse con el mercado –el fundamento de los hedge funds-, lo que se consigue es el efecto contrario: una mayor correlación. Asimismo, critican las comisiones en cascada que hay que pagar al gestor del fondo de fondos y a los gestores de los hedge funds individuales (en el caso del producto del Santander, pueden llegar al 5% del patrimonio).
En todo caso, las teóricas ventajas de la diversificación han calado en el mercado, puesto que estos productos están viviendo un auténtico boom: la mitad del dinero que entra actualmente en los hedge funds lo hace a través de fondos de fondos.

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