PERSPECTIVA INTERNACIONAL

Entre las consecuencias de la victoria demócrata en las últimas elecciones de noviembre, cabe destacar, en el campo de la (a veces) decisiva política económica norteamericana, el regreso del millonario liberal social (o de centroizquierda en términos europeos) Robert Rubin, secretario del Tesoro durante la época económicamente más vigorosa y peligrosa de los años Clinton, la más larga expansión de la primera economía mundial desde 1945.

Rubin, en la actualidad presidente ejecutivo del gigante financiero Citygroup, fue el invitado de honor en la primera reunión sobre política económica organizada por la nueva - y primera en la historia- portavoz de la Cámara de-Representantes, Nancy Pelosi, una demócrata de firmes convicciones socialdemócratas, a principios de diciembre. Como era de esperar, Rubin se pasó dos horas defendiendo su visión de la política económica con dos objetivos prioritarios: el equilibrio presupuestario y la liberalización comercial.

Una receta impopular especialmente porque defiende elevar los impuestos en el primer caso y mantener la expansión de la globalización en el segundo - a pesar del proteccionismo de las bases demócratas inquietas por el inexorable declive industrial de Estados Unidos y por la aparatosa invasión de bienes de consumo chinos-.

Pero a los 68 años, es difícil cambiar. Y más cuando uno ha sido, junto al anterior presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, el piloto de un crecimiento anual del 3,5%, un punto más que la media registrada desde el 2000. Rubin es para los demócratas que vuelven a dominar el Congreso por vez primera en 12 años el símbolo de la política centrista de Clinton. Fue quien llevó a Clinton a ver a Greenspan para que le explicara la importancia de un tipo de interés bajo en los Bonos del Tesoro a 30 años y su pre-requisito, un presupuesto equilibrado. Clinton se lo tomó tan en serio que firmó tres presupuestos con superávit al final de su mandato, una herencia que dilapidó George W. Bush, porque, según su vicepresidente, Dick Cheney, "Reagan demostró que los déficit no importan", una de las múltiples confidencias desveladas por Paul O´Neill, el primer secretario del Tesoro del actual presidente.

En aquel entonces, Greenspan colaboró bajando los tipos de interés al 3% y demorando su subida a pesar de la decreciente tasa de paro.

Con la economía nacional bien encarrilada, Rubin y Greenspan tuvieron que afrontar una larga serie de crisis financieras y monetarias, empezando por México en 1995, y pasando, sin ánimo de elaborar una lista exhaustiva, por Tailandia, Indonesia, Corea del Sur, Rusia y Argentina. Las resolvieron movilizando al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que socializase las crisis de liquidez provocadas en parte por la liberalización de los movimientos de capitales defendida por la citada pareja de bomberos/ pirómanos. Jeff Faux, en The Global Class war,recuerda que Goldman Sachs era uno de los bancos de negocios con más títulos de deuda mexicana y la estrecha línea que separa el interés general del trato de favor o del tráfico de influencias lo traspasó Rubin cuando pidió ayuda pública para Enron a los republicanos.

Hijo de un empresario que triunfó y alumno de universidades de lujo como Yale y Harvard, Rubin se hizo rico a lo largo de sus 25 años en el banco de negocios Goldman Sachs, una de las estrellas del mercado de bonos norteamericano cuyo consejo de administración acabó copresidiendo. Su éxito millonario en la vida, su inmensa capacidad para recaudar fondos para los demócratas y su sensibilidad de izquierdas en favor de una mayor igualdad de oportunidades le convierten ahora en el gurú de los demócratas. "Rubin camina sobre el agua para muchos demócratas debido a los resultados de la economía durante los años Clinton", explica Robert Borosage, director de Campaing for America´s Future.El problema es que su defensa del librecambio transpira la influencia de Wall Street y ello le aleja de las veleidades proteccionistas de quiénes transitan por las calles principales de las ciudades y suburbios norteamericanos.