Preguntó el secretario general del PP a la vicepresidenta del Gobierno: "¿Cuáles de los principales problemas que tenía España al finalizar el verano han sido resueltos por la gestión del Gobierno?". Ala escueta contestación inicial de la interpelada respondió el interpelante con una relación de males patrios, furiosamente espetada, que según él no habían hecho más que agravarse por momentos, no ya desde el verano pasado sino desde que gobierna de nuevo el PSOE. Sus correligionarios diputados le secundaron con el ruido que habitualmente hacen cuando le toca responder en segunda réplica al ministro de turno. Ocurrió durante la sesión de control del miércoles 20 de diciembre y lo descrito no difiere mucho del acostumbrado espectáculo de cualquier tarde de cualquier miércoles, pero en esta ocasión resultó más clamorosamente evidente el divorcio entre el catastrofismo tronante que esgrime la oposición y la realidad del quehacer político avanzando soluciones a los problemas de la gente y de nuestro país, de las que a fin de cuentas también participa de una u otra forma.

Porque en ese último pleno del año no podía venir el orden del día más cargado de asuntos sustanciales.

Por orden de aparición en el debate habrá que citar en primer lugar la ley de Mejora de Protección de los Consumidores y Usuarios, que viene a resolver problemas sufridos por todos desde tiempos inmemoriales como el gravoso redondeo en el cobro del teléfono o en los aparcamientos, la letanía de impedimentos que ponen las compañías prestadoras de servicios cada vez que alguien quiere darse de baja, las cláusulas abusivas en los contratos de compraventa de muchos bienes de elevado precio o en la subrogación de las hipotecas preestablecidas por los promotores inmobiliarios cuando se compra una vivienda. A continuación se incluía la ley para la Mejora del Crecimiento y del Empleo por la que se consagraba jurídicamente la reforma laboral acordada entre los agentes sociales antes del verano y que está sirviendo para luchar contra la precariedad laboral con la intensificación de la creación de empleos estables. También en esta sesión se tuvieron que aprobar definitivamente los presupuestos generales del Estado para el 2007, que por tercer año consecutivo destinarán más de la mitad del gasto (50,5%) a políticas sociales, de nuevo subirán más que el coste de la vida el salario mínimo interprofesional y las pensiones mínimas, que lo harán entre un 5% y un 6,5% o la atención a las mujeres que sufren violencia machista, que se combatirá con un aumento del 90% en los recursos destinados a este fin y con otro del 29,8% para las políticas activas en igualdad de oportunidades. Pero también se destacan las partidas dedicadas a Educación e Investigación, Desarrollo e Innovación, que son dos de las más importantes en estos presupuestos, anotando alzas en relación con el año anterior del 26,1% y del 27,0% respectivamente. Las inversiones en infraestructuras que va a gestionar el Ministerio de Fomento se elevan a casi dieciséis mil millones de euros, un 7,5% más que en el 2006, y dentro de ellas se lleva la palma el ferrocarril, con un incremento del 48,0%, en coherencia con la apuestadecidida por este medio de transporte que había formulado con todo rigor la ministra Magdalena Álvarez (quien, por cierto, simultáneamente tenía que ir dando soluciones a los miles de pasajeros defraudados por Air Madrid, sin la más mínima comprensión por parte de la oposición, que encima aprovechaba para endosarle injusta y absurdamente la responsabilidad de un fiasco empresarial). También la vivienda, otro de los grandes quebraderos de cabeza de muchas familias, sobre todo las formadas por jóvenes, seguirá la senda emprendida por este Gobierno de fomentar la vivienda protegida (las subvenciones a las comunidades autónomas para mejorar la gestión de estas viviendas aumenta el 75,4%) y el alquiler, con ayudas a los inquilinos, cuyo monto total se ha incrementado, en un 167% y a la construcción de viviendas para este uso (31,3% de aumento).Otro de los caballos de batalla del PP es la seguridad interior (aunque cuando ellos gobernaron descendieron los efectivos), pero quien de verdad se está ocupando en mejorarla es el Gobierno actual. Basta con repasar los datos para darse cuenta de que en el 2006 se incorporaron en total (entre las convocatorias ordinaria y extraordinaria) 5.500 guardias civiles y otros tantos policías nacionales. En el 2007 se volverán a elevar en magnitudes similares, lo que presupuestariamente ha requerido de un alza de los recursos del 13,7%.

El respeto a la justicia y a su independencia más que con proclamas se demuestra dotándola de más medios para que mejore su eficiencia. El incremento de la partida correspondiente es del 10,5% para el próximo ejercicio, que representa algo más de tres puntos por encima de todo el aumento medio que le otorgaron los presupuestos en el periodo 2000-2004, que fue del 7,3%. Tras los presupuestos estatales, se aprobó el proyecto de ley Orgánica de Igualdad efectiva de mujeres y de hombres, que pese al cuidadoso proceso seguido de negociación hasta contar con un alto grado de consenso político y social (empresarios incluidos) antes de llevarla a las Cortes no mereció por parte del PP más que la abstención. Se aprobó el Estatuto Básico del Empleado Público (aparcado por los gobiernos de Aznar despreciando el principio de acuerdo que ellos mismos alcanzaron con los sindicatos), que, aparte de mejorar las retribuciones y condiciones laborales, va orientado a la modernización de los servicios públicos y en consecuencia a su eficiencia y accesibilidad para el conjunto de la ciudadanía.

Aun dio tiempo para ratificar el Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares y elegir al nuevo consejo de administración de RTVE y a su presidente. Estos dos últimos asuntos con abrumadoras mayorías, logradas por la coincidencia de los dos principales partidos.

Tanto ruido no impide, afortunadamente que la política sea cada vez más útil para ir resolviendo problemas del presente y sentar mejores bases para el futuro. Lástima que en muchas ocasiones, demasiadas, retumbe más el ruido que las nueces.

A. GUTIÉRREZ VEGARA, presidente de la comisión de Economía y Hacienda del Congreso.