El atentado de ETA en Barajas dilapida el respaldo popular al presidente con respecto al ‘proceso de paz’ y reduce a cero su margen de maniobra en el caso de que quiera retomar el diálogo con la banda.

El atentado del sábado en Barajas fulminó uno de los principales argumentos que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha esgrimido durante el alto el fuego de ETA para justificar su optimismo de cara al éxito del proceso de paz. Aún cuando el diálogo con los terroristas se encontraba bloqueado, Zapatero reiteraba que la banda llevaba más de tres años sin matar y que ese simple hecho era suficiente para mantener viva la esperanza.

Al cierre de esta edición, los equipos de rescate seguían buscando a las dos personas desaparecidas tras la explosión del coche bomba –dos inmigrantes ecuatorianos– en el aparcamiento de la moderna y emblemática terminal T4 del aeropuerto madrileño. No obstante, la esperanza de encontrarlos con vida era “remotísima”, en palabras del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

La casi absoluta probabilidad de que el atentado del sábado se salde con dos víctimas mortales deja el proceso en vía muerta. Aunque el presidente del Gobierno se haya limitado a “suspender” el diálogo con la banda, Zapatero se va a encontrar atado de pies y manos en el caso de que quiera recuperar esos contactos a corto e incluso a medio plazo.

Principalmente, porque ello tendría un coste político altísimo. Según el barómetro España Hoy de EXPANSIÓN-Ipsos, el apoyo de los españoles a Zapatero en relación con el proceso de paz había caído diecisiete puntos –desde el 63% hasta el 47%– desde que ETA anunciara el alto el fuego, el 22 de marzo, hasta primeros de diciembre, con la tregua todavía en vigor. El atentado de la banda no sólo dilapida ese respaldo sino que, además, refuerza los argumentos que ha mantenido el PP durante los últimos meses para oponerse al diálogo con ETA.

Así, aunque la izquierda abertzale no haya dado por roto el proceso –y, en consecuencia, cabe interpretar que ETA tampoco– el atentado de Barajas ha reducido a cero el margen de maniobra de Zapatero. Desde hace semanas se especulaba en entornos policiales con la posibilidad de que los terroristas atentaran en Madrid durante la Navidad –ver EXPANSIÓN del 30 de noviembre–, a fin de elevar la presión sobre el Gobierno y obligarle a dar un paso adelante en las conversaciones. Pero resulta difícil de creer que la banda sólo buscara impacto mediático con el atentado del sábado.

Anoche todavía no se sabía con seguridad la cantidad de explosivo con que los terroristas cargaron la furgoneta que hicieron explotar en el aparcamiento de la T4, aunque la Policía Nacional estableció que fueron 200 kilos como mínimo. Es más que probable que una explosión de ese calibre, a primera hora de la mañana, en el aeropuerto más concurrido de España en un 30 de diciembre, pueda causar víctimas.

Los propios terroristas han frustrado de esta manera cualquier posibilidad de conseguir cualquiera de los beneficios políticos que buscaban con el alto el fuego. La primera damnificada será la ilegalizada Batasuna que, una vez más, verá esfumarse la oportunidad de volver a las instituciones.

El PP pide al Gobierno que rompa toda relación con ETA

El atentado perpetrado por ETA el sábado en Barajas redobló la intensidad del llamamiento del PP al Gobierno para que vuelva al seno del Pacto Antiterrorista. Los populares consideran insuficiente que el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, se haya limitado a suspender las conversaciones con la banda y le exigen que rompa cualquier contacto. El presidente del PP, Mariano Rajoy, fue tajante al respecto durante su comparecencia posterior al atentado.

Según él, “el Gobierno no está haciendo lo que debe hacer” y, por ello, advirtió de que “los españoles tienen derecho a pedirle cordura y sentido de la realidad”. En consecuencia, reclamó a Zapatero, “la ruptura de cualquier conversación” con la banda y “que vuelva a la razón y al sentido común” para, “todos juntos, como se ha hecho a lo largo de los últimos años, luchar contra ETA con los instrumentos de los demócratas: la ley y el Estado de Derecho”. A su juicio, “cualquier Gobierno normal pediría el apoyo de todos los españoles” para erradicar el terrorismo y, pese a subrayar que el PP “está dispuesto a dárselo”, advirtió de que este amparo está condicionado a que Zapatero “vuelva a la razón, a la lógica común y a la aplicación de la ley”.

La postura de los principales partidos

· Batasuna, una vez más, rehusó condenar la violencia tras el atentado perpetrado el sábado por la mañana en Barajas. El portavoz de la formación ilegalizada, Arnaldo Otegi, aseguró que desde el punto de vista de la izquierda abertzale el denominado proceso de paz “ no está roto”, sino que es “más necesario que nunca”. Para Otegi, el éxito en ese proceso es la “única alternativa razonable, democrática y eficaz para que el escenario cambie en nuestro país”, ya que así lo quiere la mayoría popular “de Euskal Herria y de la sociedad española”.

· El presidente de Convergència i Unió (CiU), Artur Mas, expresó el apoyo de su partido al Gobierno en la lucha antiterrorista, pero también exigió al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, explicaciones por el hecho de que se haya pasado en 24 horas del optimismo a un atentado “brutal”. Mas indicó que “siempre” han apoyado a todos los gobiernos” en la lucha contra el terrorismo, y “ahora no será una excepción”.

· El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, evitó hablar de apoyos al Ejecutivo y señaló que el atentado de ETA en Barajas significa una “interrupción unilateral” del alto el fuego por parte de la banda terrorista. Llamazares considera que la acción terrorista no se debe a un grupo descontrolado de la banda, sino que es una actuación de la organización en su conjunto. Para el dirigente de IU, la situación “no es irreversible”, aunque el proceso ha quedado “tocado”. Asimismo, incidió en que el atentado del sábado fue una “sorpresa”.

· El portavoz de la ejecutiva del PNV, Iñigo Urkullu, declaró ayer a los periodistas en Durango que su partido “va a seguir con el proceso” de diálogo político para la consecución de la pacificación y normalización política de Euskadi. Urkullu considera que pese al atentado de Barajas hay “herramientas” para avanzar en este proceso, como la iniciativa del lehendakari y los ayuntamientos vascos de crear foros por la paz.