Con razón se quejan en Teruel del abandono que siguen sufriendo a pesar de las expectativas. De hecho, el futuro de Teruel no está tanto en manos de los propios turolenses. Desde luego, no de sus instituciones, que hacen lo posible. Ni siquiera del presidente aragonés, Marcelino Iglesias, o de los medios de comunicación con sede en Zaragoza. El futuro de Teruel depende de altavoces bastante más potentes. Si Zapatero y su Gobierno incumplen promesas de la manera más flagrante e impune, es por dos razones. Una, que las provincias con menos habitantes pesan menos en el Congreso, a pesar de la corrección territorial de la ley electoral española.

La otra, mucho más importante, porque los grandes medios de comunicación, en especial los principales periódicos radicados en Madrid, tampoco hacen caso. Lo hicieron, sí, pero sólo para luego dejar que el tema cayera en el olvido. Es decir, que se utilizó esa clamorosa insolidaridad española con Teruel para armar revuelo, por eso el abandono posterior es todavía más lacerante, porque abre horizontes de esperanza y luego deja de recordar que existe (¿recuerdan el eslogan?). Ahora, Teruel vuelve a la carga denunciando la tomadura de pelo de la que ha sido víctima, pero es de temer que los medios aludidos, asimismo cómplices, por haber lanzado de nuevo Teruel al pozo del olvido, van a darles ahora la espalda. Un medio de comunicación sólo queda en evidencia si él mismo se lo propone, lo cual aún no ha sucedido.

Si no cambio de tema, me meteré en un berenjenal, además de hacer el inútil. Así que, dicho eso, que puede tener algún valor para algunos pero cuyo grado de repercusión es cero, examinemos otras tomaduras de pelo, algo más cercanas a nuestros lectores. He sido malinterpretado cada vez que he subrayado el liderazgo socioeconómico y reivindicativo - en sustitución del catalanismo, que ha perdido mordientede la Cambra de Comerç. Bueno, a ver si ahora consigo hacerme entender. La Vanguardia casi finaliza el año con un titular a toda portada en el que se hace eco de que, según la Cambra, el Ministerio de Fomento no invierte lo previsto. Luego aclara que sólo se han licitado un tercio de las obras previstas para este año. De unos 3.000 millones, nos quedamos a menos de mil. El resto revierte a las arcas del Estado. Si fuera accidental, o se produjera de vez en cuando, o sin intencionalidad, tendría disculpa. Pero no es así, es intencionado, sucede cada año y cuenta, si no con la connivencia, sí con la aquiescencia de los partidos catalanes, incluidos los nacionalistas. Hasta tal punto es así, que las mismas cifras u otras muy similares hechas públicas por un líder político, el de su elección, correrían un serio riesgo de no ser creíbles, además de inducir a pensar contra quién y con qué aviesa intención son esgrimidas. De modo que hacen bien de no subrayarlas y dejar a la Cambra, que es neutral y no beligerante, la autoridad en cuanto a este tipo de recuentos y reclamaciones. Lo mismo, exactamente lo mismo, si lo dice la Cambra va a misa, si lo dice un dirigente político, puede que ni sea percibido como una aproximación a la verdad. En la información desmenuzada aparecen arbitrariedades que estrangulan la economía catalana, empezando por el puerto de Barcelona -de modo intencionado, insisto, pues cuando desempeñé responsabilidades políticas, tuve ocasión de conocer y hasta manejar estos mecanismos de retraso, equivalentes a no hacer nada-. ¿Quieren una perla? Fomento, envez de acelerar el plan consensuado para mejorar cercanías, ha aprovechado la reciente crisis para encargar un nuevo plan… ¡que no estará listo hasta finales del año próximo!¿Qué tienen en común Teruel y Catalunya? A quien le toman el pelo, señal que no tiene capacidad para impedir que se lo tomen. En otras palabras y como decían en casa, y no pensando en los turolenses: "Mentre hi hagi burros, la gent ´nirà´ a cavall".Catalanes, feliz enésimo año equino.