El fin de un dictador
Sadam Husein murió replicando con desdén a los verdugos enmascarados que lo provocaban con pullas sectarias mientras le ajustaban la soga en torno al cuello.
Las imágenes granulosas y movidas que circulan por internet, grabadas al parecer con un teléfono móvil, contrastan con la filmación oficial emitida el sábado por la televisión iraquí y que confería una dignidad silenciosa a los últimos momentos del dictador iraquí.
Sin embargo, en la grabación completa emitida por la cadena de televisión qatarí Al Jezira y que muestra a Sadam cayendo por la trampilla, lo vemos y oímos intercambiando insultos con sus verdugos chiíes y algunos de los testigos presentes. Las últimas palabras de Sadam se mantuvieron en la línea de su comportamiento durante el juicio, a lo largo del cual clamó contra sus carceleros y los invasores de su país.
Muwafak Al Rubaie, consejero de Seguridad Nacional iraquí, declaró a The New York Times que uno de los guardas le gritó: "Nos has destruido. Nos has asesinado. Nos has hecho vivir en la miseria". A lo que Sadam respondió: "Os he salvado de la miseria y la pobreza, y he destruido a vuestros enemigos, los persas y los estadounidenses". "Dios te maldiga", dijo el guardia. "Dios te maldiga", replicó Sadam.
Se oye cómo los congregados reunidos bajo el patíbulo hacen caso omiso de los llamamientos al decoro. Un hombre grita: "Moqtada, Moqtada, Moqtada". Se trata de una referencia al joven y poderoso jefe de la milicia chií Moqtada al Sadr, cuyo padre, un reverenciado clérigo chií, fue ejecutado por Sadam en el año 1999. Sadam devuelve el golpe: "¿A esto lo llamáis valor?". Otra voz alaba al fundador del partido chií Dawa, ejecutado junto con su hermana por Sadam en el año 1980.
En un nuevo y tenso intercambio de palabras, Sadam contesta a un grito de "Vete al infierno", preguntando: "¿Al infierno que es Iraq?".
Las imágenes, que pueden verse en Iraq y en todo el mundo, sólo contribuirán a aumentar las tensiones confesionales entre los gobernantes chiíes y la minoría suní que han llevado al país al borde de la guerra civil. Con la soga ajustada en torno a un pañuelo negro que se le ha colocado en el cuello, Sadam empieza a recitar la profesión de fe musulmana, la shahada.Al entrar envuelto en un abrigo negro en la sala de ejecución llevaba un Corán. "No hay más dios que Dios y Mahoma es su profeta", empieza a salmodiar. "No hay más dios que Dios y Mahoma...".
La trampilla se abre y pone fin de modo abrupto al recitado. Alguien grita: "¡El tirano ha caído!", y la grabación muestra al ex dictador de 69 años colgando de la cuerda, con los ojos abiertos y el cuello ladeado a la derecha en un ángulo de 60 grados.
© THE INDEPENDENT. Traducción: Juan Gabriel López Guix.

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