La mayor incertidumbre mundial es la marcha de la economía de Estados Unidos.
La economía mundial en el 2006 ha tenido un comportamiento bueno, por lo general. Estados Unidos, la economía más grande del mundo, creció un 3,4%. La de Japón, un 2,8%, lo que representa un récord después de muchos años de recesión. La economía de los países miembros de la UME --los doce países que comparten el euro-- creció más moderadamente, un 2,6 %. La economía española puede acabar el año con un crecimiento del 3,8 %, que sería el tercero mayor de la UE. Por su parte, los países emergentes de la economía mundial lo hicieron a los ritmos que nos tienen acostumbrados: China, el 10,4%; India, el 9,2%; Rusia, el 7,5%, y Latinoamérica, el 5%. Las excepciones se han dado en Irak, Sudán, Palestina, Haití y otros países en guerra o en franca descomposición interna. El comercio internacional, a pesar del fracaso de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Doha, lo que perjudica al tercer mundo, ha aumentado en cerca del 10% anual, así como el empleo y la riqueza. Los precios de las materias primas han aumentado en un 35% según el índice de precios de productos primarios de The Economist. Todo ello indica dos cosas: que la demanda es muy intensa y que los productores de esos bienes han ganado mucho dinero. El precio del petróleo, como referencia más conocida, se mantiene en los 60 dólares.
EN CONJUNTO, no hay razones de orden económico evidentes para pensar que la economía en el 2007 vaya a ser muy diferente. Hay ciertamente razones de orden político, cuya existencia e impacto en la economía son muy difíciles de predecir con un mínimo de seguridad. Los expertos pronostican una moderada caída del crecimiento en la economía global, un ajuste que empezará en la economía de Estados Unidos (con un crecimiento del 2,4% a finales del 2007) y afectará a los países más desarrollados y posiblemente también a los emergentes.
Todo el mundo está pendiente de la evolución de la economía norteamericana, que sufre de dos temidos desequilibrios: el déficit fiscal y el de cuenta corriente. Según cifras del Gobierno norteamericano, el gasto privado en la construcción de viviendas se había reducido en octubre en un 9%. El número de viviendas terminadas sin vender ha aumentado en el año que acaba un 14%. También se puede constatar una cierta fuga del dólar hacia el euro, el yen y la libra. La continua acumulación de una moneda amenazada de devaluación --aunque sea de lejos-- por unos déficits comercial y de cuenta corriente muy considerables, está resultando insoportable para los países que más comercian con EEUU: China, Taiwán, Corea del Sur, etcétera. Estos países, junto con Japón, son también los mayores compradores de bonos del Tesoro de Estados Unidos y temen que sus inversiones se deprecien. Razones políticas han inducido a otros países como Irán, Venezuela y Bolivia, a preferir el euro en sus transacciones internacionales.
Ambas clases de razones han desencadenado una marcada tendencia a sustituir el dólar por el euro, que puede tener consecuencias sobre el valor del dólar, el tipo de interés en el mundo y la explosión de más de una burbuja. El dólar no ha caído antes porque estaba sostenido por un tipo de interés en constante aumento. El verano pasado este movimiento cesó y el dólar se quedó sin protección. Con un frenazo de la economía y una previsible reducción del tipo de interés, podemos esperar una devaluación progresiva del dólar durante 2007 hasta un 20%. El precio del oro, que para muchos inversores es la alternativa a la moneda americana, está subiendo y puede llegar en el 2007 a los 700 dólares la onza.
POR OTRA parte, la caída de los precios de la vivienda en EEUU se puede deber a que los salarios y el poder adquisitivo en general no aumentan lo suficiente. El problema es una inadecuación de la demanda a la oferta existente, por defecto del poder adquisitivo de la clase media, cuyos niveles de ingresos han aumentado muy poco. El crecimiento de los últimos años en EEUU ha creado relativamente poco empleo, con escasa mejora de la clase media, mientras generaba un enorme incremento de la riqueza y del número de los muy ricos. La distribución del ingreso y de la riqueza se ha deteriorado en contra de la clase media que se ve obligada a trabajar mucho para no perder la posición social, cayendo en la tenaza del binomio trabajo-consumo que oprime a la mayoría de los ciudadanos norteamericanos. En 2007 no se prevén cambios significativos en la situación social de los norteamericanos, que redunda en lo económico (por ejemplo, en la reducción de la demanda de coches) además de afectar la cohesión social.
Japón, la segunda economía del mundo, se va recuperando lentamente, empujada por la inversión y el excedente comercial, que crece sin parar. Esa situación se mantendrá en el 2007 (con un crecimiento previsto del 2%), y contribuirá a paliar la caída del PIB norteamericano. China seguirá creciendo mucho en 2007, con India a la zaga. Estas dos economías representan cada vez más los mayores crecimientos del producto mundial, acercándose al 20% del total en términos de poder adquisitivo. En consecuencia, su poder de negociación en comercio e inversión internacionales, y su liderazgo político, también es probable que crezcan substancialmente. El aviso es que en el mercado de productos primarios China tiene una influencia primordial.
EN EUROPA hay buenas perspectivas para el 2007. Según los pronósticos de la Comisión Europea (el Ejecutivo de los 27 con sede en Bruselas), la actividad económica en la UE bajará un poco este año y el próximo, como consecuencia del frenazo de la economía norteamericana. Sin embargo, Europa seguirá creciendo gracias al aumento de las inversiones empresariales y el auge del consumo. Si se cumple, se habrán creado desde este año hasta el 2008 siete millones de puestos de trabajo, lo que supondría reducir el desempleo de la UE al 7,3% a finales de este 2007, y el 7,4% en los países del euro. Los pronósticos no asignan demasiado peso e influencia (negativa, por supuesto) a la apreciación del euro frente al dólar, básicamente porque la mayor parte del comercio de los países europeos es interior y se paga en euros, aunque también porque las monedas asiáticas mantienen su valor respecto al euro. Recordemos, aquí, que solo entre un 15% y un 20% de todo el comercio de la UE se hace en dólares. El influjo de su depreciación es pequeño, y en todo caso representa un estímulo para mejorar la productividad, la innovación y la agresividad comercial de las empresas europeas.
Para España es fácil predecir que en el 2007 la economía seguirá el camino emprendido en los últimos cuatro años, aunque también notará las influencias externas de la UE y de Estados Unidos. Con suerte, la economía española podrá alcanzar una tasa de crecimiento del 3,4%, aunque lo más probable es que se quede cerca del 3%. La previsible subida del tipo de interés --que es una preocupación estimable y creciente de la sociedad española-- en el 2007 ayudará a contener la inflación y a reducir el déficit de cuenta corriente. Por su parte, es probable que el tipo de interés en EEUU baje por debajo del 5% en el 2007, para contrarrestar el frenazo de la demanda global. Pero en la zona euro, puede ser que el Banco Central Europeo suba el tipo de interés hasta el 4%, a poco que el mercado de petróleo dé signos de subir. Pero no pasará nada grave. Con un interés real inferior al 2%, ninguna economía debería sentir impulsos deflacionarios, ni las familias dejarán de pagar sus hipotecas, sus coches y sus compras a plazos.
Por su parte, América Latina, que cada vez está más unida a nuestra economía, sufrirá en 2007 los efectos del ajuste de la economía norteamericana. Sin embargo, una activa demanda interna de consumo e inversión compensará la pérdida de impulso exterior. Por otro lado, la venta de productos primarios como petróleo, oro, cobre, manganeso, bauxita, soja, etanol, etcétera, cuyos precios no dejan de subir en los mercados de materias primas, será en el 2007 una fuente de ingresos fiscales para los gobiernos. Si la política de los nuevos populistas no descarrila el progreso, se puede predecir un nuevo año favorable al crecimiento de esas economías, un 4,5% de media. El reparto de la riqueza creada seguirá siendo la responsabilidad más importante de los presidentes elegidos en el 2006.
AUNQUE SE ven focos de crecimiento económico y atisbos de reforma social en algunos países africanos, los condenados de la tierra seguirán su agonía y su marcha, lenta si es la enfermedad, y rápida si es la guerra la que los empuja a la muerte. No hay muchas razones para suponer que 2007 será mejor para Africa subsahariana. Esperemos más pateras. En definitiva, la clave de que acertemos en los pronósticos económicos está en el Medio Oriente, la Yihad Islámica y la siembra de incertidumbre que promueve. Tal como está el panorama político en esa zona del mundo, debemos prepararnos para las sorpresas desagradables que nos traiga el 2007.
Lluís de Sebastián. Profesor emérito de Esade.

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