Tras mucho tiempo sin ver las emisiones de la Televisión del Principado de Asturias (TPA), la cita con las campanadas de Año Nuevo en Sariego resultaba irresistible.

Y he aquí que resultó también emocionante, porque mientras en el concejo asturiano sonaba la campanada número doce, en la Puerta del Sol madrileña -que es la Noche Vieja jacobina española-, todavía iban por la octava.

Es decir, Asturias entró en 2007 unos segundos antes de la entrada oficial que difunden radios y televisiones nacionales. Toda una metáfora de esta región que va a toda pastilla, de esta «Asturiasadelante», de este Principado que progresa a pasos agigantados, según consideraba el presidente Areces en su discurso a los asturianos, también difundido por la TPA.

Entendemos aquí que la diferencia de segundos y el adelantamiento de Asturias al resto de España no fue un asunto de desvaríos hertzianos en las retransmisiones, ni un problema de que TVE tenga puesto el bucle, aquel viejo sistema que demoraba unos segundos la emisión para que el vigilante gubernamental apretara el botón rojo si algún locutor se volvía loco y daba vivas a las libertades, o salía en pantalla alguna inconveniencia para el régimen.

No es nada de eso. Es que no estamos sincronizados con España. Es que vamos por delante.

Por lo demás, la emisión de las campanadas en la TPA se completó con palabras de Elisa Llaneza, directora general de Turismo del Principado, y de Javier Parajón, alcalde de Sariego, que expresó un hondo deseo para el 2007: el progreso del municipalismo. ¡Arrea! Ni en Noche Vieja nos libran del zumbido de los políticos, circunstancia que, ya decíamos, anticipó el referido discurso de Areces, más una larga pieza informativa en el telediario también dedicada al presidente regional, con declaraciones de éste sobre la financiación estatal de Asturias.

Al 2007 le pedimos que nuestros repúblicos no sean excesivamente cargantes a lo largo del año, aunque ello sea como dar voces en el «castañéu». A ver si así Asturias se adelanta.