El gobierno de Asturias consiguió que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero adjudicase " a dedo", a la empresa Enagás la gestión de la regasificadora de El Musel, y sin embargo, esta empresa no tiene hechos los deberes para semejante concesión, puesto que ni siquiera dispone de un espacio donde colocarla, dado que esta adjudicación se produce sin que la adjudicataria pueda enseñar un mal solar, dado que para instalarse donde dicen que se va a instalar, necesita como mínimo, una concesión administrativa de la Autoridad Portuaria de Gijón que no se ha podido realizar, porque tal y como era lógico suponer, semejante concesión necesita de un concurso público, puesto que de suelo público se trata.
La gravedad de estas decisiones, como tantas otras de este gobierno, no necesitan mucha explicación, porque las ve un tonto, pero en Asturias los tontos no ven, puesto que una verdad de perogrullo como ésta ha sido repetida por activa y por pasiva sin que las autoridades políticas y judiciales, así como los medios de comunicación asturianos, hayan movido un músculo de la cara, cuando sobre estas cuestiones se dijeron las verdades del barquero que venimos repitiendo incansablemente desde la creación de esta página, y que la diputada del Partido Popular, Alicia Castro Masaveu denuncio con valentía poco frecuente en esta tierra de políticos vendidos, cuando toda la izquierda asturiana, tan ecologista ella, calló de manera culpable (todo el mundo conoce los vínculos personales y profesionales de las personas que ejercen de `puente entre la política y las empresas que están detrás de este espectacular enjuague) ante esta barrabasada que, como dijo en su momento la diputada Castro, convertirá Asturias en "el basurero energético de Cataluña", cuando denunció, hace ahora más de un año, la pretensión de adjudicar esta instalación "a dedo" a Enagás.
En la Memoria Resúmen presentada por Enagás el pasado mes de agosto en el Ayuntamiento de Gijón, se supone que para cumplir con el trámite de impacto ambiental (¡en el mes de agosto!), abriendo un plazo para la presentación de alegaciones, por parte de una empresa que ni siquiera contaba con la concesión del suelo necesario para construir el artefacto, cuya gestión tampoco se le había concedido todavía (puesto que se le adjudicó después, en octubre), se describía así, la bomba atómica que el gobierno del PSOE e IU pretende instalar delante de un área urbana que supera los 300.000 habitantes, sin tener en cuenta que en los paises civilizados estas infraestructuras se construyen en áreas despobladas e incluso mar adentro: Enagás, para adaptar la capacidad de sus instalaciones a las demandas actuales y futuras equilibrando las entradas de gas al sistema gasista ha previsto la Construcción de una Planta de Regasificación de gas natural licuado (GNL) con una capacidad de almacenamiento inicial de 300.000 m3, ampliable hasta 600.000 m3 y una capacidad de emisión de gas al sistema de 800.000 m3(n)/h, ampliable a 1.200.000 m3(n)/h en el Puerto de El Musel (Gijón).
Padecemos un gobierno con menos sensibilidad pública y ecológica que una tiranía africana.
Que Vicente Álvarez Areces haya conseguido, a base de presiones inconfesadas, que el gobierno de Zapatero adjudicase "a dedo", la gestión de la regasificadora a Enagás, sin que se haya pasado por ningún trámite de competencia en la adjudicación del suelo del Musel, ha conducido directamente a la pintoresca y alucinante situación en la que estamos ahora, que consiste más o menos, en que Enagás es la adjudicataria de la gestión de algo que no puede gestionar, puesto que no tiene donde instalarlo, dado que para concederle suelo público en el puerto, tiene que pasar por ese trámite ineludiblemente, dado que las empresas de la competencia no sólo quieren lo mismo, sino que además así se lo hicieron saber, a quien había que hacérselo saber, en tiempo y forma. ¿Qué dicen ahora de las sensatas advertencias de la diputada Castro de la que tantas barbaridades dijeron?
Pero no sólo es esto. Hay más. No sólo se ha venido hablando con la bocaza de mentir, una y otra vez, diciendo que esta monstruosa instalación no necesitaba ningún tipo de concurso, sino que además, también una y otra vez, se ha venido diciendo que la construcción del monstruo se iba a adjudicar a una empresa, la Duro Felguera, que desde que comenzaron a realizarse tales anuncios, comenzó a ver cómo sus acciones subían en bolsa de manera astronómica, a la vez que era opada -¡atentos al dato!- por una empresa gallega a la que Álvarez Areces adjudicó la construcción del Hospital Central de Asturias, cuando comenzó esta ordalía de que mezcla sin cordura lo público y lo privado hasta límites impropios de personas que por ley ostentan la condición de funcionarios públicos.
Desde que empezó el baile de la regasificadora, y se emezó a hablar interesada y falsariamente de los dieciséis ciclos combinados -¡falsedad de falsedades!- que justificaban lo injustificable, se empezó a visualizar un horizonte de unos quinientos mil millones de pesetas en ingeniería y obra de construcción que explican de una manera harto enervante para las personas honradas que aún son capaces de escandalizarse en nuestra tierra, el boom bursátil de Duro-Felguera, que El Comercio, uno de los periódicos asturianos que más han bailado alrededor de este fuego caníbal, describía así el pasado 8 de diciembre:
Los títulos de Duro han protagonizado en los dos últimos años una revalorización insólita. De ser un «chicharro», que en la jerga de la Bolsa significa un valor pobre, se ha convertido en uno de los valores más importantes del parqué. La opa lanzada por el grupo inmobiliario gallego San José en diciembre de 2004 y el nuevo giro empresarial dado a la compañía asturiana por su presidente, Juan Carlos Torres Inclán, fueron elementos decisivos para el ascenso de Duro Felguera. En lo que va de año las acciones de Duro Felguera han triplicado su valor en Bolsa.
Areces llegó, en su desmesura, a anunciar públicamente, sin rubor alguno -y sin que nadie le afease su perversa conducta- tras conocerse la adjudicación de la gestión de la regasificadora a Enagás, que iba a reunirse con su presidente, Antonio González-Adalid, para hacerle saber que él personalmente pretendía la incorporación de la Duro Felguera a un proyecto en el que se había "mojado" personalmente hasta conseguir que se adjudicase "a dedo": La otra duda que se abre es si Enagas acometerá sola una obra que empleará "a 700 personas de media, con puntas de trabajo de 1.000 trabajadores", según Areces, quien se reunirá la semana que viene con Antonio González-Adalid, presidente de Enagas, para persuadirle de que acepte la particpación de capital asturiano. Se da por seguro el interés de Duro Felguera y HC por colaborar en el proyecto, aunque Enagas ya ha manifestado que está dispuesta a realizar la regasificadora "sola".
La espiral de locura arecista, llevó al presidente del Principado, a presionar públicamente al presidente de Enagás, a la vista de todos los asturianos, para forzar a esta compañía a tomar como socio a la Duro, hasta tal punto, que el presidente de Enagás se vio forzado a decir ante los periodistas que prefería a Duro como contratista y no como socio, con lo cual ya todo el mundo dio por sentado que el adjudicatario "a dedo" de la regasificadora ya tenía contratada su contrucción, por una pura aplicación de la propiedad transitiva: El presidente de Enagás, Antonio González-Adalid, afirmó ayer que tiene más interés en que «Duro Felguera sea contratista de la regasificadora de El Musel que socio» de la planta. El responsable del operador gasista hizo estas declaraciones tras la reunión que mantuvo, en Oviedo, con el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, una semana después de que el Gobierno central adjudicara la planta a Enagás.
¡Qué sensación tan lamentable tenemos que dar a los que vienen aquí a hacer estos negocios!, ¡cómo se tienen que reir de nosotros!
¿Les da igual todo? ¡Cómo pueden ser tan descarados!
Ahora sabemos también que hay más empresas que como es lógico, si salen adelante estas locas pretensiones del gobierno de Álvarez Areces, no sólo van a optar a la gestión de la regasificadora, para lo que de mano ya anuncian el inicio de las actuaciones judiciales necesarias para conseguir la paralización del proceso de concesión directa del suelo a Enagás que ya había iniciado la Autoridad Portuaria -controlada personalmente por Areces con sus propios, como su publicista de cámar, al que tiene de vicepresidente-, sino que además también van a aparece otras muchas opciones para su construcción, que se lo van a poner dificilísimo a estos personajes que habían iniciado un loco baile de celebración por la adjudicación de la gestión de estas peligrosísimas instalaciones, lo que ya les permitía sentarse a discutir, sin ningún rubor, a quien tenían que adjudicar la construcción, los beneficiarios de la adjudicación "a dedo" de la gestión.
Hablemos claro. La empresa que recibe el momio de una regasificadora tiene garantizados los beneficios por definición por el propio sistema gasista español. Eso quiere decir, que el adjudicatario de tal momio, como siempre ocurre en estos casos, no sólo ni tan siquiera tiene que rascarse el bolsillo -puesto que la rentabilidad asegurada de estas sinecuras ya le garantiza la financiación-, sino que además hay en juego unas espectaculares inyecciones de dinero para la construcción y la gestión, que hacen que el conseguir estos negocios, y más "a dedo" y sin contraprestaciones públicas -de las otras para qué especular- como se pretendía que fuera el caso, pueda gratificarse con unas comisiones de infarto que no se están poniendo sobre la mesa. Es decir, que entre sesenta y setenta mil millones de las antiguas pesetas de inversión a dedo que estaban en juego, nos hacen presumir unas comisiones que podrían superar los cinco mil millones de las antiguas pesetas. Si para comprar unos muebles para los despachos de una consejería, por importe de unos pocos milloncitos, hay que ir a un concurso público, para evitar los riesgos de corrupción, ¿cómo es posible que la sociedad asturiana esté asistiendo impasible a este terrible espectáculo de la adjudicación a dedo, gracias al ejecutivo asturiano, de un momio de entre sesenta y setenta mil millones de las antiguas pesetas, y nadie pregunte por estos atroces porqués que forman parte de la esencia de todo negocio que comporta una regalía?
¿Qué atrocidades, qué latrocinios no podrían estar dándose aquí, ante la completa inexistencia de las más mínimas cautelas? ¿A qué se debe esta frivolidad temeraria?
¿Entienden ustedes ahora el interés del gobierno del PSOE e IU en Asturias porque se adjudicase a dedo a Enagás esta peligrosísima instalación, ocultandonos, a los gijoneses y a los asturianos, sus enormes riesgos para la vida y la salud de más de doscientas mil personas, a sabiendas de su rechazo generalizado en el caso de que los gijoneses y los asturianos empecemos a danos cuenta, desde el punto de vista de la conciencia pública adormecida intencionandamente por nuestros irresponsables gobernantes de lo que se nos viene encima?
El peligro de las regasificadoras.

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