La Coctelera

Categoría: Rebelión

Zapatero y la tortura en España, de Manuel F. Trillo en Rebelión

Salió el Presidente del Gobierno de España para balancearse entre los periodistas invitados a las ferias comunicativas que prepara junto a la "jueza" vicepresidenta que se ríe de todo cuanto le cae de lado. Son así el uno y la otra. Tanto son así que se ríen de las torturas y poco les falta para felicitar a los torturadores en España. Salió a la palestra Zapatero para anunciar que habrá elecciones generales el 9 de marzo de 2008. Y de este modo y con este anuncio, pedir de paso el voto para él y para los cientos de cafres que le acompañarán en las listas electorales. No es nuevo para el PSOE que miembros destacados fueran condenados por torturas –y otros crímenes-, todos ellos compañeros de Rubalcaba en los años de hierro y de muerte institucional ("ni hay pruebas ni las habrá") y crímenes de Estado. Años después Aznar indultaría a varios torturadores mezclados en un indulto cuasi general – cerca de 400 indultados- entre los que se encontraban chorizos, prevaricadores como Gómez de Liaño, y torturadores. Todos los gobiernos de España tienen tanta sangre debajo de las mesas y empapada en los expedientes, que no se atreven a debatir de este tema: las torturas en España.

Qué buen asunto para ese santurrón que se llama Mariano F. Bermejo, ministro de Justicia, que mea brillantina jurídica por las mañanas y en todas sus declaraciones, mientras que en las comisarías y cuartelillos de la guardia civil se tortura. Se sigue torturando como en la edad media, como en el franquismo, como en la "alemania nazi". Zapatero, Bermejo, la "jueza" y el Rubalcaba, la banda de los cuatro que pretenden enseñar sobre lo que está bien y lo que está mal cuando son responsables de que España sea un Estado torturador, semejante a cualquier otro de los que se dicen salvajes o escasamente civilizados. Se dice así de entrada para que no tengan ninguna duda sobre la incriminación que se les hace desde estas páginas. Y para que no se atrevan a pasar jamás al lado de una persona decente y mucho menos pedirle el voto. Pues un voto a un miembro del PSOE sería dar un voto a quienes permiten la torturas en España. Votar al PSOE es votar la permanencia de la tortura.

El informe de AI "Sal en la herida"(http://www.es.amnesty.org ) del año 2007, y otros muchos informes de organismos y relatores internacionales nos hablan de cientos de torturados en España. Las declaraciones y las imágenes de las víctimas de las torturas son escalofriantes (Anika Gil -http://www.youtube.com/watch?v=UKACaBA0Yjc -, Gorka Lupiáñez, Lucian Padurau, Unai Romano, etc). Ante la indolencia criminal de los gobernantes del PSOE sólo cabe que a ellos les ocurra lo mismo, o a alguno de sus allegados, para que de ese modo tengan una visión más aproximada de lo que supone pasar por las manos de los torturadores en España, en la España que ellos gobiernan.

España es Parte en diversos tratados internacionales de derechos humanos que imponen a las autoridades la obligación de prevenir y castigar los malostratos infligidos por agentes del Estado y garantizar acceso a recursos y reparación a las víctimas. Entre ellos figuran el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), la Convención de la ONU contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (Convención contra la tortura) y el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (Convenio Europeo de Derechos Humanos). Además, el 6 de abril de 2006 España ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, (durante el Gobierno de Zapatero) que le impone, entre otras, la obligación de mantener, designar o crear uno o varios organismos que realicen visitas periódicas a todos los lugares donde haya personas privadas de su libertad, a fin de impedir los malos tratos. Asimismo, España es Parte en el Convenio Europeo para la prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes, lo que supone que permite las visitas periódicas y ad hoc del CPT3 a cualquier lugar donde haya personas privadas de su libertad.

Una muestra más del cinismo del Gobierno del PSOE a partir de 2004 en materia de Derechos Humanos. Mírense las declaraciones de un social-católico como Bono cuando afirmaba que "la tortura es repugnante" en Irak, claro, en España es otra cosa. O cuando Moratinos afirma que hay que perseguir a los torturadores allá donde se encuentren, claro está, siempre que los torturadores no sean españoles ni cometan tales crímenes en España. Según los informes de los organismos internacionales contra la tortura, en España se tortura a no menos de 700 personas al año, de los que el 12% serían independentistas vascos. Dato que es absolutamente ridículo, pues en el caso de los presos y detenidos vascos, o que se les vincule con el conflicto vasco, la inmensa mayoría son objeto de vejaciones y humillaciones, cuando no de violencia física (violación sexual declarada por Lupiáñez) o psíquica ("violaremos a tu novia si no declaras") afirmada por AI en su informe ya mencionado: "las víctimas afirman haber recibido golpes, patadas, puñetazos e insultos de agentes de policía, incluso estando esposadas y tanto en la calle como bajo custodia policial. En sus denuncias, estas personas aseguran también que los agentes las amenazaron con una pistola o un cuchillo, las azotaron en las plantas de los pies y las amenazaron de muerte. En uno de los casos, los policías dijeron al detenido que si no cooperaba violarían a su novia. En otro, la víctima estuvo varias semanas sin oír por un oído a causa de los golpes que los agentes le habían propinado en la cabeza".

Está claro que estos tratos son aceptados por Fernández Bermejo –ahora candidato a Diputado- y por Zapatero –ahora candidato a Presidente de Gobierno- , y en la medida en que no han iniciado actuación alguna en estos cuatro años para impedir tan horrendos crímenes, es de suponer que están de acuerdo con que tales prácticas se realicen en las comisarías de España (por no hablar de los tratos que reciben los presos en las cárceles –ya hablaremos de las mazmorras del PSOE)). Preocupados por encarcelar el pensamiento y todo lo que suponga independencia política –incluida la persecución de los republicanos, incluso el humor de El jueves- consideran un bien la práctica de las torturas en la España que ellos gobiernan. Pues de otro modo pondrían el mismo afán en perseguir a torturadores como en perseguir a independentistas.

Votar al PSOE es votar por la tortura y por los torturadores. Es votar por el cinismo sin límites. Es votar por la permanencia del crimen institucional, práctica de la que el actual Ministro Rubalcaba es ducho y es gran conocedor desde sus años mozos hace más de 20 años. Se siente mucha vergüenza oír a Bermejo decir que lo que está fuera de la ley no podrá estar dentro de la ley (obviedad donde las haya) para referirse a no se sabe qué intenciones ilegalizadotas en Euskal Herria, y sin embargo, como tal ministro de Justicia, callar ante el crimen que suponen las torturas en España. Parece ser que es mayor crimen ser editor o director de un medio de comunicación en Euskal Herria (J.L. Elkoro, condenado a 22 años de cárcel en el sumario 18/98) que en ser un torturador –aun condenado- a quien la pena mayor es de 4 años de cárcel. La tortura es gratis en España, lo es en todos los países, y en todos los tiempos, pero en España, en la linda España zapaterista, la tortura y los torturadores lo tienen aún mejor. Por eso, desde aquí, y a quienes tengan el mínimo de decencia, se les sugiere que ayuden a echar a las cavernas a todos esos canallas que silencian las torturas y encubren a los torturadores en España. (Para los avisados socialdemócratas de buena fe, ¿votaréis por un partido que no persigue a los torturadores?).

Utopías cumplidas, de Santiago Alba Rico en Rebelión

Novas da Galiza

Lo más temido ocurre siempre, decía Kafka. Mucho peor: lo más deseado también.

Había una vez un hombre que anhelaba trabajar menos y el capitalismo lo dejó en paro.

Había una vez un hombre que soñaba con viajar más y el capitalismo lo metió en una patera.

Había una vez una mujer que buscaba amor y el capitalismo la arrojó a la prostitución.

Había una vez una mujer que deseaba una máquina de coser y el capitalismo la encadenó a una maquila.

Había una vez un niño que deseaba que su padre no le pegara y el capitalismo lo dejó huérfano.

Había una vez una niña que no tenía ganas de estudiar matemáticas y el capitalismo bombardeó su escuela.

Había una vez un hombre y una mujer y un niño y una niña que deseaban vivir felices y libres de preocupaciones y el capitalismo les dio la televisión.

Había una vez un presidente de los EEUU que tenía en su despacho una lámpara, la frotó con la manga y salió un genio: “Pide tres deseos y te los concederé”. “Nuestro deseo”, respondió el magnate en nombre de su país, “es tener más deseos. Ya nos ocuparemos nosotros de que se cumplan”. Y el genio le cedió todos los sueños, todos los pensamientos buenos, todas las imágenes nobles de la Humanidad para que materializara su destrucción a ras de tierra.

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Hay que tener mucho cuidado con lo que se desea porque puede venir Monsanto (o Repsol o el Pentágono) y hacerlo realidad. No hay un solo anhelo decente concebido por un hombre bueno o por un pueblo sediento, no hay una sola utopía liberadora excogitada en los últimos 8.000 años que el capitalismo no haya hecho realidad bajo la forma de una maldición. Los mitos de cornucopias, mesas siempre cubiertas de viandas y cofres sin fondo se han visto cumplidos bajo la forma de una abundancia asesina que genera 6000 millones de toneladas de basura al día y mata de hambre todos los años a 10 millones de personas. El sueño de una tecnología liberadora de brazos y multiplicadora de tiempo ha aterrizado en el infierno de las maquiladoras y los talleres flotantes y en las miserias del desempleo. La utopía de una Naturaleza dócil, dúctil, adaptada a las necesidades de los seres humanos se ha volteado de hecho en la disolución de los glaciares, la extinción de miles de especies y el desplazamiento de poblaciones asaltadas por tsunamis y desiertos. Hacia 1820, el socialista utópico Charles Fourier adelantó el diseño de una sociedad idílica en la que los hombres podrían regular el clima, ajustar las estaciones y modificar a capricho la meteorología para poder comer cerezas en enero y producir trigo todo el año. El cambio climático es ahora una realidad amenazadora y no sólo como efecto colateral de una desbocada economía de destrucción generalizada sino como una premeditada acción de guerra. Desde 1992, el programa HAARP del ministerio de Defensa de los EEUU investiga en Alaska el desarrollo de “armas climáticas” capaces de generar lluvias, niebla y tormentas y de modificar el clima exterior con el propósito –dice Michel Chossudovsky- “de desestabilizar economías, ecosistemas y la agricultura”, así como de “devastar los mercados financieros y comerciales y aumentar la dependencia alimentaria”. La gran utopía mística de un retorno humano a la Naturaleza se invierte y se realiza en esta definitiva disolución de la Naturaleza –al contrario- en las mallas de la tecnología humana. El cambio climático, subsidiario o premeditado, constituye la última vuelta de tuerca de una economía que, basada en la erosión material de todas las diferencias (guerra/paz, destrucción/producción, comer/usar/mirar), acaba de derribar la última de ellas: la que separa la muerte natural de la muerte provocada. Una vez enteramente derrotada la Naturaleza, ¿se puede seguir hablando de “muertes naturales”? Pero si ninguna muerte es ya “natural”, si no podemos distinguir ya las que lo son de las que no lo son, ¿no es precisamente porque el capitalismo se ha vuelto más natural que la Naturaleza misma?

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Tenemos que tener cuidado, en cualquier caso, con lo que deseamos. Había una vez un hombre llamado Mohamed Farag que viajó a una boda en Jordania y fue detenido, torturado y entregado en secreto a la CIA. Durante 19 meses desapareció en un desagüe oscuro sin acusación ni proceso; encadenado a la pared de una celda, con la luz encendida noche y día, aturdido por la estridencia de una música continua, intentó suicidarse dos veces e incluso eso le impidieron. Durante ese tiempo no vio más que a sus verdugos y no salió sino para ser interrogado; y tanta era su desesperación, tanta era su soledad, tan horrible su sensación de estar muerto y enterrado en una tumba como expresa esta frase casi poética en su elocuencia negra: “Cada vez que veía una mosca en mi celda me llenaba de alegría”.

Que no se entere, por favor, la CIA. O puede ocurrir que los centenares –o miles- de desaparecidos en cárceles secretas vean cumplido este deseo y tengan que expiar su inocencia en una celda invadida por una plaga de moscas.

Los errores de Zapatero y de Rajoy, de Ignacio Escolar en Rebelión

Público

Reconocer fallos propios nunca es fácil, menos aún en política. El viernes, en sendas ruedas de prensa con las que José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy dieron por terminada la legislatura, ambos líderes hicieron ese ejercicio tan difícil como inusual, el de la autocrítica. No fue por iniciativa propia sino a petición de la prensa, que tiró de una pregunta tan tópica como eficaz: ¿Cuáles han sido sus principales errores durante estos cuatro años? ¿De qué se arrepiente?

Uno de los trucos más conocidos para sobrevivir a este tipo de preguntas durante una entrevista de trabajo consiste en contestar a la trampa de “cuál crees que es tu principal defecto” con una virtud: “Mi principal defecto es que soy muy perfeccionista”. A Mariano Rajoy también le funciona.

“¿Mis errores? Quizá no tuve la suficiente capacidad de convicción o no empleé suficiente tiempo para convencer al presidente del Gobierno de que era absurdo ponerse a discutir sobre España y de que era absurdo negociar con ETA”, respondió el viernes el líder del PP a la petición de algo de autocrítica por parte de la prensa. No está de más releer la frase, pues tiene miga. Rajoy nunca se equivoca y, cuando “quizá” (y sólo quizá) comete algún error es por culpa de Zapatero, que no se deja convencer de lo equivocado que está. Mariano, no seas tan duro contigo mismo.

Rajoy no había tenido una floritura argumental tan reveladora desde aquel “Si usted no cumple sus compromisos, le pondrán una bomba, y si no se las ponen, es que ha cedido” con el que consiguió que la entrega de Navarra, la rendición ante ETA y el hecho de que el terrorismo había vuelto a matar, todo al tiempo, fuesen uno y trino.

Dichos y hechos

El viernes, a Zapatero también le preguntaron por sus errores. Reconoció dos y los dos recientes, de los últimos doce meses: el “dentro de un año estaremos mejor” de un día antes del atentado de la T4 y comprometerse a que el AVE estaría el 21 de diciembre en Barcelona.

En ambos casos la autocrítica que asume Zapatero es por cosas que se han dicho mal, no que se han hecho mal. No es como lo de Rajoy –al menos Zapatero reconoce errores propios y no del vecino de enfrente–, pero su respuesta también tiene truco.

Cuando se gobierna, los errores más graves se cometen por acción u omisión. Por lo que se hace, no por lo que se dice. El problema no fue fijar una fecha para la inauguración del AVE sino que el AVE aún no ha llegado a Barcelona y se acaba otro año más, y ya son muchos tarde. El error no fue anunciar, hace un año, que hoy estaríamos mejor frente a ETA. Lo criticable de aquel episodio es que el Gobierno, empezando por el Ministerio del Interior, estuviese tan mal informado con respecto a la evolución del frustrado proceso de paz.

En cualquier caso, ni el retraso del AVE ni mucho menos la negociación con ETA son, en mi opinión, los errores más graves de Zapatero durante esta legislatura. Al presidente se le puede reprochar, desde la izquierda, que no haya intentado ir más allá en los temas sociales, en asuntos pendientes desde el 96 como el aborto, que estaba en su programa, o en el derecho a una muerte digna, que estaba en sus planes. Que no se atreviese a pactar en Navarra por miedo al qué dirán de la derecha. Que respalde el canon de la SGAE. Que la Iglesia cobre hoy del Estado más que antes. Que la Fiscalía actúe cuando el imán de Fuengirola dice que a las mujeres hay que azotarlas pero que no pase nada cuando un obispo afirma que los niños van provocando.

Sin consensos

Sin embargo, de lo que no se puede culpar a Zapatero, como hace el PP, es de haber roto los consensos durante esta legislatura. El viernes, Mariano Rajoy aseguró que, si gana, no sólo se irá a los ocho años sino que “en seis meses habrá acuerdos con el PSOE”. ¿Y si pierde?, preguntaron los periodistas. Rajoy se escapó: “No me lo he planteado. Lo veo muy lejano”.

Mariano Rajoy hace bien en no planteárselo. Si pierde, dejará de ser su problema. Por suerte, pues ya hemos visto estos últimos cuatro años en qué consiste su lealtad institucional cuando es él quien debe ser leal al Gobierno en los temas de Estado, como la lucha antiterrorista. “Si usted no cumple sus compromisos, le pondrán una bomba, y si no se las ponen, es que ha cedido”. Una de dos: o yo gano, o tú pierdes. Es la historia de esta última legislatura.

Las falsas promesas de la tía Benazir, de Fátima Bhutto en Rebelión

Texto escrito el 14 de noviembre por la sobrina de Benazi Bhutto

Los Angeles Times

Los pakistaníes vivimos en tiempos de incertidumbre. Se ha impuesto un gobierno de emergencia por decimatercera vez en nuestros 60 años de historia. Miles de abogados han sido arrestados, algunos acusados de sedición y traición; el presidente de la corte ha sido depuesto; y una draconiana ley de medios -que ha cerrado todos los canales privados de noticias- ha sido redactada.

Tal vez la parte más bizarra de este circo ha sido el secuestro de la causa democrática por mi tía, la dos veces desacreditada ex-primera ministra Benazir Bhutto. Mientras discutía un acuerdo para compartir el poder con el Gen. Pervez Musharraf el mes pasado, ella repetía insistentemente que sin ella la democracia pakistaní sería una causa perdida. Ahora que la situación ha cambiado, dice que quiere que Musharraf se vaya y que le gustaría llegar a un acuerdo con sus oponentes pero que aun así, según ella, sigue siendo la salvadora de la democracia.

La realidad, sin embargo, es que no existe nadie mejor ubicado para beneficiarse del gobierno de emergencia que ella. Junto a los líderes de los prominentes partidos islámicos, ella ha estado acaparando las violentas retribuciones del decreto de emergencia. Ciertamente, ella ahora aparece cumpliendo siete días de arresto domiciliario, ¿pero qué significa eso realmente? Mientras ella supuestamente estaba bajo arresto domiciliario en su residencia de Islamabad la semana pasada, se le permitió a 50 de sus partidarios reunirse con ella cómodamente. Ella se dirigió a los medios dos veces desde su jardín, protegida por la policía por órdenes del estado, y no fue reprendida por llevar a cabo una rueda de prensa. (Por contraste, la sola sugerencia de llevar a cabo una rueda de prensa ha llevado a cientos de otros activistas políticos bajo arresto verdadero, en cárceles verdaderas.)

La postura política de la Señora Bhutto es una mera pantomima. Sus negociaciones con los militares y su impropia voluntad hasta hace pocos días para formar parte del régimen de Musharraf ha señalado de una vez por todas a las crecientes legiones de fundamentalistas a lo largo del sureste de Asia que la democracia es sólo un disfraz de la dictadura.

Se presume ampliamente que la Señora Bhutto perdió sus dos gobiernos debido a una masiva corrupción. Ella y su esposo, un hombre que llegó a ser conocido en Pakistán como "el Señor 10%", han sido acusados de robar más de 1 billón de dólares del tesoro pakistaní. Ella está apelando una condena por lavado de dinero por tribunales suizos que involucran cerca de 11 millones de dólares. (Esta condena fue anulada por los tribunales suizos a raíz de la muerte de Bhutto, aun cuando su esposo sigue vivo. Nota del Traductor.) Casos de corrupción en Inglaterra y España siguen su curso.

Es particularmente desagradable por parte de la Señora Bhutto solicitarle a Musharraf eludir a los tribunales y desestimar los muchos casos de corrupción que todavía enfrenta en Pakistán. Él estuvo de acuerdo, creando la odiosamente llamada Ordenanza de Reconciliación Nacional, con el fin de cumplirlo. Su colaboración con él fue tan obvia que la gente en las calles ahora llaman a su partido, el Partido del Pueblo de Pakistán, el Partido del Pueblo de Pervez. Puede ser que ahora ella quiera distanciarse, pero ya es demasiado tarde.

¿Por qué la Señora Bhutto y su partidarios exigen que las demandas de corrupción sean desestimadas, pero no exigen que los casos de activistas encarcelados durante el brutal régimen del dictador Zia ul-Haq (de 1977 a 1988) sean anulados? ¿Qué pasa con la santidad de la ley? Cuando su hermano Mir Murtaza Bhutto -mi padre- regresó a Pakistán en 1993, él enfrentó 99 denuncias en su contra que habían sido incoadas por el régimen militar de Zia. Todos los casos conllevaban la pena de muerte. Aun cuando su hermana despachaba como primera ministra él no le solicitó que desestimara las denuncias. Él regresó, fue arrestado en el aeropuerto y pasó los años restantes de su vida limpiando su nombre legalmente, y confiando en los tribunales de Pakistán.

Las repetidas promesas de la Señora Bhutto para acabar con el fundamentalismo y el terrorismo en Pakistán son difíciles de creer ya que, después de todo, el gobierno talibán que mandó en Afganistán fue reconocido por Pakistán bajo su último gobierno convirtiendo a Pakistán en uno de sólo tres gobiernos en el mundo que lo hicieron.

Y yo sospecho de su discurso de asegurar la paz. Mi padre fue miembro del parlamento y un vocero crítico de las políticas de su hermana. Él fue asesinado frente a nuestra casa en 1996 en un asesinato policial cuidadosamente planificado mientra ella era primera ministra. Hubo de 70 a 100 policías en la escena, todas el alumbrado público fue apagado y las calles fueron acordonadas. Seis hombres fueron asesinados junto a mi padre. Se les disparó a mansalva, sufrieron múltiples heridas de bala y dejaron que se desangraran en la calle.

Mi padre fue el hermano menor de Benazir. Hasta este día su papel en su asesinato nunca ha sido aclarado adecuadamente, aunque el tribunal convocado tras su muerte bajo el liderazgo de tres respetados jueces concluyó que el mismo no pudo haber acontecido sin la aprobación de una "muy alta" autoridad política.

Tengo razones personales para temer el peligro que trae la presencia en Pakistán de la Señora Bhutto, pero no estoy sola. Los islamistas están esperando en la puerta. Ellos han estado esperando la confirmación que las reformas por las que ha estado luchando el pueblo pakistaní hayan sido una farsa, apoyados por la Casa Blanca. Desde que Musharraf tomó el poder en 1999, ha existido un fervoroso movimiento de base popular en pro de la reforma democrática. Lo último que necesitamos es atarnos a una agenda neoconservadora a través de un títere "demorácito" como la Señora Bhutto.

Apoyando a la Señora Bhutto, quien habla de democracia mientras pide que un dictador militar la lleve al poder, lo único que se logrará es la muerte del naciente movimiento democrático secular en mi país. La democracia será deslegitimada para siempre, y nuestro progreso en el establecimiento de verdaderas reformas quedará anulado. Los pakistaníes estamos claros en esto.

Fátima Bhutto es una poeta y escritora pakistani. Es hija de Mir Murtaza Bhutto, quien fue asesinado en 1996 en Karachi cuando su hermana, Benazir, era primera ministra. Este artículo fue publicado en el diario "Los Angeles Times" el 14 de noviembre de 2007. Traducido por Jesús Nery Barrios

http://www.latimes.com/news/opinion/la-oe-bhutto14nov14,0,2482408.story?coll=la-opinion-center

Um… ¿Estado de Derecho?, de Boris Gruchenko en Rebelión

Más de 500 años de cárcel para 47 personas encausadas en el denominado sumario 18/98

Um… ¿Estado de Derecho?

Boris Gruchenko
La Dinamo

El pasado 19 de diciembre la Audiencia Nacional dictaba una pena
global de más de 500 años de cárcel para 47 personas encausadas en el
denominado sumario 18/98, un
macroproceso judicial instruido a partir de cinco operaciones
policiales ordenadas por el juez Baltasar Garzón en el País Vasco entre
los años 1998 y 2000. Dicho sumario ha formado parte de la cruzada
judicial iniciada a finales de los años 90 contra lo que el juez
denominó ‘‘el entramado de ETA’’, en referencia a lo que considera
diversos ‘‘instrumentos operativos’’ de esa organización relacionados
tanto con su entramado financiero como con la ‘‘difusión de los
planteamientos de su estrategia’’.

Los principales medios de comunicación se hacían eco de la sentencia judicial (El País, El Mundo, Público), así como de las reacciones favorables a la misma tanto del gobierno como del PP.
Sin embargo, los medios no nos han hablado de las numerosas
irregularidades que el proceso ha presentado en sus 16 meses de
desarrollo, que han motivado, entre otras cosas, que una comisión internacional de juristas formada por profesionales del National Lawyers Guild y de la organización Abogados Europeos Demócratas
(AED), haya hablado abiertamente de conculcación de derechos y
libertades para catalogar el conjunto de procedimientos instruidos
contra una gran variedad de organismos populares, movimientos sociales,
organizaciones políticas, empresas y medios de comunicación del País
Vasco.

De igual modo, la gravedad del asunto ha llevado al Colegio de Abogados de Barcelona a hacer público un comunicado
horas después de conocerse el veredicto del tribunal que ha juzgado el
sumario 18/98, manifestando que “la sentencia significa la
normalización de una cultura jurídica de emergencia o excepcionalidad,
en la cual se establecen responsabilidades penales difusas y
colectivas, absolutamente incompatibles con un sistema democrático” y
que “evidencia una vez más la inexistencia de una clara división de
poderes: la acción judicial está sobrecargada de valores políticos más
que de los valores jurisdiccionales que deben regirla”, para añadir que
se trata de “uno de los ejemplos más graves de los efectos extensivos
de la aplicación del concepto de terrorismo sobre la disidencia
política”.

A lo largo del proceso, multitud de colectivos, partidos,
asociaciones, sindicatos y agentes sociales muy diversos, incluido el
propio Gobierno Vasco,
han protestado ante lo que han considerado un atropello a las
libertades, así como 15.000 personas se han autoinculpado en apoyo a
los procesados.

Particularmente graves han sido los testimonios de torturas
relatados por algunos de los acusados en las vistas orales del juicio.
Algo que concuerda con el informe que el pasado mes de noviembre hizo
público la organización Amnistía Internacional sobre nuestro país, titulado “España. Sal en la herida
y en el que la ONG manifiesta que “en España la tortura y los malos
tratos de personas detenidas a manos de agentes encargados de hacer
cumplir la ley es una práctica extendida y persistente. Junto con otras
ONG nacionales e internacionales y diversos órganos de derechos humanos
de la ONU y el Consejo de Europa, Amnistía Internacional lleva años
expresando honda preocupación por esta situación, así como por la
impunidad de que disfrutan muchos agentes de policía en relación con
estos delitos”. En este contexto, especialmente espeluznante ha
resultado el testimonio hecho público hace unos días por Gorka Lupiañez,
un presunto miembro de ETA detenido por la Guardia Civil el pasado 6 de
diciembre, día de la Constitución, en el que relata las brutales
torturas que sufrió a manos de agentes de dicho cuerpo de seguridad,
con la complicidad de médicos forenses y magistrados.

A tenor de los datos referidos, cuando menos cabe preguntarse:
¿Vivimos realmente en un Estado de Derecho? ¿Es democrático un país en
el que 47 personas son encarceladas sin pruebas reales y tras un juicio
fraudulento? ¿Qué debemos pensar del juez instructor del sumario 18/98,
el señor Baltasar Garzón? Si simples ciudadanos como nosotros tenemos
acceso a los testimonios y los informes sobre las espeluznantes
torturas que la Policía y la Guardia Civil practican con absoluta
impunidad en nuestro país, ¿es creíble que el gobierno, la clase
política en su conjunto, los medios de comunicación y el Poder Judicial
no sepan nada al respecto?

Otro desplome de las tácticas de Bush, de Lisandro Otero en Rebelión

La muerte de Benazir

Habían tejido con cuidado el próximo paso. Condoleezza se esmeraba en complacer a quien a ratos de descuido llama "mi marido": el idiota de la familia, W Bush. Benazir Bhuto regresaría de su exilio de ocho años en Dubai y se presentaría a elecciones en las cuales tendría una mayoría parlamentaria y sería Primera Ministra de nuevo.

Pervez Musharraf seguiría de Presidente desde una posición civil, tras renunciar a todos sus cargos en el ejército. Hasta el gángster Negroponte había viajado allá para afinar la urdimbre. Benazir era una fiel seguidora de Estados Unidos y el bushismo. No en balde se formó en el exclusivo colegio femenino de Radcliffe, donde acude la élite de las familias de la gran plutocracia.

También estudió en Harvard y para no dejar ninguna grieta en su formación también se educó en Oxford, la universidad de los lores y los colonialistas del imperio británico. Estaba dispuesta, seguramente, a emprender una campaña contra los talibanes y Al Qaida, pero estos se le adelantaron. Su asesinato es reprochable, desde luego, no constituye un arma política legítima.

Hoy en día lo utilizan los Estados Unidos contra Cuba y Venezuela, entre otros países. Y también hacen uso de él los pueblos árabes agredidos. Bush, en su eterno descanso vacacional, asomó en la televisión un rostro rígido, como quien acaba de tomar un purgante, y declaró que continuaría su gran obra democrática en el Oriente Medio, lo cual significa que está dispuesto a invadir y bombardear con tal de consolidar la propiedad de las cuencas petroleras. Según el editorial de The New York Times este atentado deja en ruinas la diplomacia de Condoleezza en el Oriente Medio. No obstante, el Partido del Pueblo de Pakistán continúa siendo una fuerza apreciable y muchos se preguntan si las elecciones convocadas para el ocho de enero se mantendrán o si Musharraf las pospondrá de instaurar de nuevo la ley marcial.

Nawaz Shariff parece ser el líder oposicionista con mayores posibilidades tras la desaparición de Benazir. La principal ganancia en la eliminación de Bhuto ha sido la exclusión de su marido de las finanzas públicas. Asif Ali Zardari ha sido un delincuente de cuello blanco que ha saqueado el tesoro pakistaní en las dos ocasiones que su esposa ha ocupado cargos públicos. Le solicitó a la fábrica de Marcel Dassault un 5% de comisión por cambiar toda la flota aérea pakistaní por cazas franceses.

También ha sido muy activo en el lavado de dinero y los bancos suizos han realizado denuncias formales ente los tribunales pakistaníes. Tiene inmensos predios en Gran Bretaña y Francia. Ha traficado con lingotes de oro en Dubai. Se hizo de una jugosa comisión por la compra de ocho mil tractores a Polonia. Benazir ha compartido esta descarada malversación. Su fortuna se calcula por algunos en 740 millones de libras esterlinas. El gobierno pakistaní los acusa de haber desvalijado al tesoro público de 1500 billones de dólares pero posiblemente esta cifra sea exagerada con fines políticos. Desde las Cruzadas hasta el derrocamiento del Shah Reza Palevi, desde la Hégira hasta la guerra por Kuwait, el mundo del Islam, convulso y grávido, ha determinado importantes alteraciones de la historia.

La nueva fuerza que implica el islamismo está determinada por el azar geográfico que ubicó las más vastas reservas petroleras del planeta debajo de las tierras ocupadas por los seguidores de Mahoma. Existen treinta y nueve países en el mundo con más de un cincuenta por ciento de su población musulmana. Más de cincuenta países integran la Confederación Islámica. La actual crisis del mundo árabe ha sido precipitada por la acción combinada de Estados Unidos e Israel que han impuesto mutilación de territorios, guerras locales, desmembramiento de estados y una economía permanente de guerra.

Actualmente Pakistán está desestabilizado y grandes muchedumbres manifiestan su protesta con protestas y destrozos, vandalismo y alaridos de dolor. La posibilidad de una guerra civil está abierta. Lo más grave de esta situación es que Pakistán posee armamento nuclear y un descontrol en el dominio de este poderoso agente destructor pudiera conducir su posesión a elementos extremistas que lo utilicen sin prudencia y con ánimos vengativos. También Israel, el estado títere de Estados Unidos, pudiera intervenir en caso de un desconcierto para imponer el orden de los cementerios que tanto complace a Bush.

Intensa niebla en Lisboa, de Carlos Taibo en Rebelión

La República

Leo lo que algunos de nuestros periódicos han decidido reseñar en relación con la firma, en Lisboa, de un nuevo tratado de la Unión Europea que, mal que bien, viene a sustituir al que naufragó en 2005. En todas partes encuentro lo mismo: el designio de dar cuenta, por un lado, del relieve de lo ocurrido y la vocación, por el otro, de explicar cuáles son las novedades precisas que el texto recién aprobado acarrea. Como quiera que todo ello se despliega, eso sí, con escasa convicción, parece legítimo argumentar que, por detrás, lo que se aprecia son dos hechos: en lo que respecta a la primera dimensión, la del boato, cierta conciencia de que la ceremonia lisboeta algo tiene de farsa, y, en lo que atañe a la segunda, la de los contenidos concretos, una innegable dificultad a la hora de acercar al ciudadano una realidad compleja y, llegado el caso, confusa.

Si hay un dato que permite retratar las miserias del momento, ése es, sin ningún género de dudas, la curiosa prudencia oficial a la hora de afirmar lo que, lejos de los micrófonos, enuncian con claridad nuestros dirigentes políticos: el texto al cabo aprobado es muy similar al que buena parte de los ciudadanos franceses y holandeses decidieron rechazar en la primavera de 2005. Es preferible ocultar esa circunstancia para, claro, no levantar la liebre del descontento ante semejante engaño. Aunque, en realidad, el mensaje oficial tiene también otra cara: la derivada del propósito de esconder que el tratado de Lisboa —merced ante todo a las cautelas impuestas por países como el Reino Unido y Polonia— es aún peor que el que —dicen— ocupó nuestra atención casi tres años atrás.

En esa estela conviene, bien es cierto, agregar un dato más que nos emplaza ante lo que cabe suponer que es un problema severo: si en 2005 la mayoría de los ciudadanos de los Estados miembros de la UE demostraron un palmario desconocimiento del contenido del tratado constitucional, hoy ese desconocimiento alcanza dimensiones paroxísmicas. A nadie parece preocupar esto, sin embargo, en grado alguno. Hay quien aducirá, claro, que lo que se barrunta por detrás es una conciencia clara en lo que hace a un hecho concreto: cuando, y ante todo en Francia y Holanda, muchos ciudadanos se tomaron la molestia de leer el tratado constitcucional, llegaron a la legítima conclusión de que en modo alguno colmaba sus aspiraciones. Nada mejor, hoy, que esquivar el riesgo de que algo similar pueda repetirse.

Lo anterior se completa con un hecho tan conocido como, curiosamente, marginado en la mayoría de las consideraciones: los gobernantes de los Estados miembros de la Unión —la única excepción parece llamada a ser, por ley, la de Irlanda— declaran orgullosos que no corresponde organizar referendos para demostrar de forma fehaciente el apoyo popular al texto aprobado en Lisboa. No hay que ir muy lejos para explicar semejante opción: lo que despunta en la mayoría de los casos es, una vez más, el temor a que la ciudadanía eche atrás lo que políticos y tecnócratas han fraguado en sus conciliábulos.

Las cosas así, la conclusión, triste, parece que está servida: por desgracia no nos equivocábamos quienes, al calor de las disputas que cobraron cuerpo en 2005, anunciamos que el tratado constitucional, o algo muy similar, saldría adelante razonablemente incólume pese a su rechazo en Francia y en Holanda (a lo que habría que sumar, por cierto, el hecho de que algunos países que tenían prevista la celebración de referendos decidieron, astutamente, cancelarlos). Quiere uno creer que el ejercicio al que asistimos en estas horas, de ostentosa fragilidad democrática, es pan para hoy y hambre para mañana. Porque, ¿durante cuánto tiempo conseguirá mantenerse enhiesto, en estas condiciones, el barco de la Unión Europea? Por lo que a ahora respecta, y entre el nevoeiro lisboeta, no me resisto a rescatar, una vez más, aquel trecho de una vieja canción de La Polla Records que da en el clavo de lo que tenemos entre manos: "Políticos locos guían a las masas, que les dan sus ojos para no ver lo que pasa".

El asesinato de Benazir Bhutto en Pakistán, de Alan Woods en Rebelión

El Militante

La dirigente del Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) acababa de dirigirse a un mitin de seguidores del PPP en la ciudad de Rawalpindi cuando se produjo el atentado. Las primeras noticias hablaban de al menos 100 muertos en el atentado, pero las últimas noticias sitúan la cifra en 15.

Este ataque mortal contra el PPP se produce en medio de una campaña electoral donde, después de años de dictadura militar, las masas luchaban por conseguir un cambio. Existía una oleada de apoyo al PPP, parecía seguro que ganaría las elecciones a la asamblea nacional y provincial que se van a celebrar el 8 de enero de 2008.

La campaña estaba cobrando fuerza, el ala marxista del PPP estaba consiguiendo un apoyo entusiasta gracias a su mensaje socialista revolucionario en zonas tan alejadas como Karachi y las regiones tribales de Waziristán, en la frontera norte. Estas elecciones habrían reflejado un gran giro a la izquierda en Pakistán. Esta perspectiva estaba provocando alarma en la camarilla dominante, eso es lo que está detrás de la atrocidad de hoy.

Es un crimen contra los trabajadores y campesinos de Pakistán, una provocación sangrienta que pretende que no se celebren unas elecciones que seguramente ganaría el PPP, este atentado es una excusa para nuevas restricciones y posiblemente la reintroducción del estado de excepción y la dictadura. Es un acto contrarrevolucionario que debe ser condenado sin ningún tipo de reservas.

¿Quién es el responsable? La identidad de los asesinos aún no se conoce. Pero cuando he preguntado a los compañeros de Karachi la respuesta fue inmediata: "fueron los mulás". Las oscuras fuerzas de la contrarrevolución en países como Pakistán habitualmente van vestidas con el atuendo del fundamentalismo islámico. Incluso circulan rumores sobre que Benazir fue disparada en una mezquita, aunque los medios de comunicación insisten en que el asesinato fue el resultado de un atentado suicida.

Cualesquiera que hayan sido los detalles técnicos del asesinato, quienquiera que sea el agente directo de este acto criminal, los hilos de la conspiración sin duda llegan muy arriba. Los llamados fundamentalistas islámicos y los jihadis sólo son los títeres y asesinos a sueldo de las fuerzas reaccionarias que están atrincheradas en la clase dominante y aparato del estado pakistaníes, financiadas espléndidamente por los Servicios de Inteligencia Pakistaníes (ISI), señores de la droga con vínculos con los talibán y el régimen saudí, siempre ansioso de apoyar y financiar cualquier actividad contrarrevolucionaria en el mundo.

La guerra en Afganistán está teniendo unos efectos catastróficos en Pakistán. La clase dominante pakistaní tenía ambiciones de dominar el país después de la expulsión de los rusos. El ejército pakistaní y el ISI llevan décadas entrometiéndose allí. Ellos son una mezcla de talibanes y señores de la droga (que es lo mismo). Han conseguido enormes fortunas del tráfico de drogas que está envenenando Pakistán y desestabilizando su economía, sociedad y política.

El asesinato de Benazir Bhutto es sólo otra expresión de la absoluta podredumbre, degeneración y corrupción que está carcomiendo los órganos vitales de Pakistán. La miseria de las masas, la pobreza, las injusticias, claman solución. Los terratenientes y los capitalistas no tienen esa solución. Los trabajadores y campesinos miraban al PPP en busca de una salida.

Algunos en la "izquierda" dirán: pero el programa de Benazir no podría haber proporcionado la solución. Los marxistas del PPP luchan por el programa del socialismo, por el programa original del PPP. Pero las masas sólo pueden aprender a través de la experiencia qué programa y política son los correctos.

Las elecciones de enero habrían dado a las masas la oportunidad de por lo menos avanzar un paso en la dirección correcta, de infligir una derrota decisiva a las fuerzas de la reacción y la dictadura. Después habrían tenido la posibilidad aprender de programas y políticas, no en la teoría sino en la práctica.

Ahora parece lo más probable es que les nieguen esta oportunidad. El objetivo de esta provocación criminal es bastante claro: suspender las elecciones. Aún no se ha visto la respuesta de las autoridades pakistaníes, pero sería impensable que se puedan celebrar ya las elecciones el 8 de enero. Las pospondrán durante algún tiempo.

¿Qué efecto tendrá este acontecimiento sobre las masas? Acabo de hablar por teléfono con los compañeros de The Struggle en Karachi, donde están luchando contra las bandas reaccionarias del MQM en una feroz campaña electoral. Me dijeron que hay un sentimiento general de conmoción entre las masas. "La gente está llorando y las mujeres gimen en sus casas. Ahora mismo las puedo escuchar", me dijo el compañero.

Pero el lamento se convertirá en rabia. "Ha habido tumultos en las calles de Karachi y en otras ciudades. La gente está bloqueando las carreteras y quemando neumáticos". Esa es la advertencia a la clase dominante de que la paciencia de las masas se agota. El movimiento de las masas no puede ser detenido con el asesinato de uno de sus líderes, ni con mil.

Las masas siempre se apegan a sus organizaciones tradicionales de masas. El PPP se desarrolló al calor del movimiento revolucionario de 1968-1969, cuando los trabajadores y campesinos casi toman el poder.

El dictador Zia asesinato al padre de Benazir. Eso no impidió la resurrección del PPP en los años ochenta. Las fuerzas del terrorismo de estado asesinaron al hermano de Benazir, Murtazar. Después exiliaron a Benazir e instalaron una nueva dictadura. Eso no impidió que el PPP resucitara de nuevo cuando 2-3 millones de personas salieron a las calles para darle la bienvenida.

Las masas se recuperarán de la conmoción y dolor momentáneos. Con el tiempo estas emociones serán sustituidas por la rabia y el deseo de venganza. Lo que hace falta no es la venganza individual, sino la colectiva. Lo que hace falta es preparar a las masas para una nueva ofensiva revolucionaria que acaba de raíz con los problemas de Pakistán.

La camarilla dominante puede retrasar la fecha de las elecciones, pero tarde o temprano tendrán que convocarlas. Los reaccionarios calculan que la eliminación de Benazir debilitará al PPP. ¡Es un serio error de cálculo! El PPP no puede ser reducido a un solo individuo. Si eso fuera así, entonces habría desparecido después de la muerte de Zulfiqar Alí Bhutto.

El PPP no es un individuo. Es la expresión organizada de la voluntad de las masas para cambiar la sociedad. Esos tres millones que salieron a las calles para celebrar el regreso de Benazir. Son los decenas de millones más que se preparaban para votar por un cambio en las elecciones de enero. Estos millones ahora están de luto, pero el luto no durará para siempre. Encontrarán formas efectivas de lucha para conseguir que se escuche su voz.

Las masas deben protestar por el asesinato de la dirigente del PPP con un movimiento nacional de protesta: mítines de masas, huelgas, manifestaciones de protesta, culminando con una huelga general. Deben elevar la bandera de la democracia. ¡Contra la dictadura! ¡No al estado de excepción! ¡Inmediata convocatoria de nuevas elecciones!

La dirección del PPP no debe capitular ante las presiones que pretenden retrasar las elecciones. ¡Celebración de elecciones nacionales y provinciales! ¡La voz del pueblo debe ser escuchada! Sobre todo, el PPP debe regresar a su programa y principios originales.

En el programa fundacional del PPP está inscrito el objetivo de la transformación socialista de la sociedad. Éste incluye la nacionalización de la tierra, los bancos y las industrias bajo el control de los trabajadores, la sustitución del ejército permanente por una milicia de obreros y campesinos. Estas ideas son tan correctas y relevantes hoy que cuando fueron escritas.

No hay nada más fácil que arrebatar la vida de un hombre o una mujer. Los humanos somos criaturas frágiles y fáciles de matar. ¡Pero no se puede asesinar una idea cuando ha llegado su momento!

http://www.elmilitante.org/content/view/4363/87/