La Coctelera

Categoría: Página 12

Nochevieja, un ritual del tiempo, de Leonardo Moledo en Página 12

Como todos sabemos, o si no lo sabemos explícitamente lo intuimos en el desdichado cuerpo, las fiestas rituales, aquellas que se repiten una y otra vez (como la Navidad, la Pascua cristiana o judía, o el año nuevo occidental o chino, los cumpleaños) tienen la rara virtud de disolver por unas horas la inútil búsqueda del sentido de la vida, aplacar el terror ante la muerte, suprimir el paso de tiempo que nos arrastra a no se sabe dónde, anular el pasado y el futuro en un solo instante presente y mágico, en que nos quedamos suspendidos entre uno y otro, en esa delicada costura que los ata precariamente.

Las fiestas son una contradicción porque, en suma, festejamos una tragedia. Celebramos nuestra fragilidad, alabamos y brindamos por nuestra fugacidad y por nuestra falta de seguridades en el mundo.

Representamos una tragedia, porque intentamos como en el desmayo, en la pérdida momentánea de conciencia –o quizás durante el sueño o el éxtasis–, abolir el tiempo.

La tragedia consiste en la inevitabilidad del Mal (que en este caso es la decadencia y muerte), la coexistencia ontológica del Mal con el Ser, la inexorabilidad del destino final de nuestros actos, la imposibilidad de abolir el pasado que nos constituye (con la materia del pecado), la imposibilidad de redención, porque si el pasado nos constituye, el futuro no existe y es dudosamente elegible (un acto futuro no es más que una representación mental carente de sustento).

La puesta en acto, la representación de la tragedia, su escenificación (que es lo que ocurre con la consumación y el ejercicio del rito) pretende coexistir con el Mal sin mayores daños por el expediente de la creación de una “zona sagrada” especial, el escenario, la mesa servida, el brindis, que se sitúa fuera del tiempo y el espacio y que aspira a la inmortalidad, mediante un recurso sumamente pobre (pero quizás el único): la repetición.

Y desde ya, como en la orgía o la bacanal, la puesta en acto ritual implica la abolición de los condicionantes habituales: suspensión de los odios y querellas, mensajes de prosperidad que saltan por encima de los choques de intereses, familias mortalmente enemistadas que alzan sus copas mientras una lluvia de fuegos artificiales parece unir la ciudad, el núcleo humano, en una acción única. Sin embargo, en tanto la orgía y la bacanal, el carnaval o la borrachera son intentos de sustraerse a la desgracia de un universo moral opresivo, la fiesta o el rito de Año Nuevo o de Navidad trata de sustraerse al condicionamiento ontológico que nos destina a la nada, que del ser nos transportará al no-ser en algún inevitable y poco agradable momento.

Pero ese condicionamiento ontológico y la presencia ominosa del no-ser (cuya existencia negaba Parménides, cuya detestable posibilidad introdujo la escuela de Abdera, y que trataron de saltearse los ciclos de mitos órficos mediante la creencia en la transmigración, las religiones con el intento de un ritual permanente y el racionalismo con la abolición de los dioses y la omnipotencia del conocimiento), pertenecen a una esfera específicamente humana que, mediante la memoria, recuerda un pasado no deseable ni victorioso; el motor de la tragedia, en ausencia de los temibles dioses que gobernaron el mundo con sus caprichos y querellas, es el infierno de la memoria. Porque aunque no haya dioses, ni dios único que puedan molestarnos o tranquilizarnos, sigue presente el Hado, que en las pavorosas mitologías que precedieron a las débiles religiones judeocristianas de Occidente actuaba en un sustrato previo a los mismos dioses y los condicionaba.

Y el Hado (o la Moira o la Erinia, o cualquiera de sus representaciones) era (y es, claro), tajante, como lo fue cuando decidió, junto a las murallas de Troya, y en contra del propio Zeus, que Héctor debía morir a manos de Aquiles: el futuro consiste en una única certeza, no serás.

Así, la fiesta y la Nochevieja mezclan raramente la sumisión y la resistencia: sumisión por el solo hecho de someterse a las exigencias del rito, a la costumbre de festejar, representar y compartir una artificial alegría social; resistencia, ya que por medio de la pantomima que simula la inmortalidad se puede conseguir un temporario alivio, y suspender la mortalidad que momento a momento nos roe, con el mismo paso acompasado del reloj que, en la Nochevieja, parece encaminarse a una culminación a las doce: el tiempo pasa y nos destruye, sí, pero por unos minutos y una horas podemos suprimirlos y palpar la delicada costura temporal que engarza pasado y futuro.

Porque al fin y al cabo, puesto que el presente no existe y es sólo un instante que siempre nos pasa inadvertido, todos sabemos que estamos formados por la esencia pura del pasado recuperado, desgraciadamente, una y otra vez por la memoria, pero durante el rito podemos aferrar el presente en un momento extático en que nos consideramos inmortales.

Y debido a esa dualidad, a esa leve oscilación pendular entre la sumisión y la resistencia, en el largo instante de la culminación, podemos pensar simultáneamente, con tranquilidad: “estamos aquí”, y con temor “¿estaremos todos aquí el año que viene?

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Si tiene cuatro patas y ladra, es un perro, de Luis Bruschtein en Página 12

SOBRE LA INDEPENDENCIA DE LA JUSTICIA EN EE.UU. Y EL CASO DE LAS VALIJAS

La independencia de los periodistas, de los referís de fútbol y de la Justicia, entre otras independencias que se considera indispensables en sociedades civilizadas, actúa como un valor absoluto en términos conceptuales, pero lleno de agujeros cuando trata de funcionar en la realidad. La causa presentada en Miami por el fiscal Thomas Mulvihill involucró a la presidenta Cristina Fernández en el escándalo de la valija y golpeó la relación Buenos Aires-Caracas pero al mismo tiempo dejó un fuerte olor a azufre sobre la independencia de la Justicia norteamericana.

La polémica más ruidosa que desató la acusación de Mulvihill no fueron tanto las actividades de improbables agentes chavistas sino el supuesto destino, escrupulosamente difundido, de los dólares de la valija. Como el caso se trata de espionaje y no de contrabando o lavado de dinero, el destino de la valija ni siquiera necesita ser probado judicialmente, sólo tiene un efecto escandaloso sobre el gobierno argentino. Sean condenados o absueltos los acusados, no tiene importancia porque el impacto mediático y político ya se produjo.

La respuesta de Cristina Fernández fue acusar al gobierno norteamericano de haber montado esta acusación para hacerla pública dos días después de su asunción. Es decir, puso en cuestión la independencia de la Justicia norteamericana en este caso. The Washington Post publicó un editorial indignado donde afirmó con arrogancia que formular semejante acusación era desconocer a las instituciones norteamericanas. Elisa Carrió, desde su liderazgo en la oposición local, afirmó también que la Justicia norteamericana es la más independiente del mundo y la comparó irónicamente con las desgracias que han sufrido los argentinos en relación con este tema, como aquellos famosos jueces de la servilleta.

The Washington Post y Carrió tienen razón en cuanto a la valoración que hacen los norteamericanos sobre esta cuestión. Y justamente por este motivo, en agosto de este año debió renunciar el procurador general de Justicia de los Estados Unidos –un equivalente del ministro de Justicia– Alberto Gonzáles, amigo personal del presidente George W. Bush. Gonzáles había generado polémicas tormentosas por su defensa de la tortura, su desprecio público por la Convención de Ginebra y por sus declaraciones subestimando la importancia del hábeas corpus como institución legal. Pero la verdadera razón que motivó su renuncia fue el escándalo que generó su manipulación de los fiscales. En Estados Unidos, los fiscales son propuestos por el presidente y aprobados por el Senado y se supone que hay un respeto por la profesionalización de la función. Por eso, la comprobación de que había despedido a ocho fiscales por razones políticas culminó con su renuncia.

La acusación surgió desde la oposición demócrata y fue confirmada por numerosos testimonios. En marzo del 2007, el fiscal auxiliar William Moschella, del Departamento de Justicia, admitió que despidieron al fiscal H. E. Cummins III, de Arkansas, para dejar ese lugar a Thimothy Griffin, ex ayudante del entonces poderoso consejero de la Casa Blanca, Karl Rove. Moschella aseguró que habían despedido a otros fiscales “para dejar entrar a nuevas personas”.

En su declaración ante la Magistratura sobre la Ley Administrativa y de Comercio, el 7 de marzo de 2007, los ex fiscales Daniel Bogden, de Nevada, y Paul Charlton, de Arizona, aseguraron que el entonces procurador general asociado, William Mercer, les dijo que “habían despedido a los fiscales para ayudar a los partidarios republicanos a mejorar sus currículas”.

Cuando declaró en el Congreso, Gonzáles explicó que los fiscales habían sido despedidos por razones de “eficiencia”. Pero la actuación de este ministro, amigo de muchos años de Bush, había sido tan grosera que no pudo evitar su renuncia y la sospecha de que la manipulación había sido mucho más extendida de lo que se había llegado a aprobar.

Como conclusión, se podrá decir que mientras Gonzáles debió renunciar en Estados Unidos cuando saltó el escándalo, aquí no renunció nadie cuando se conoció el bochorno de los jueces de la servilleta. Pero la Justicia fue manipulada en ambos casos con la misma alevosía. Sorprende la reacción indignada del Washington Post porque el diario cubrió muchas páginas con esa información. Como si los “desconocedores”, o por lo menos faltos de memoria fueran ellos.

Se podrá decir que la renuncia de Gonzáles no tiene nada que ver con el escándalo de la valija y la causa de Miami. No se puede generalizar o hacer amarillismo denuncista. Sin embargo, tiene bastante relación con el fiscal Thomas Mulvihill y su jefe Alexander Acosta, el fiscal federal de Florida del Sur.

Mulvihill, de 57 años, es el primer asistente del fiscal Acosta, o sea, el segundo en la línea jerárquica. Nacido en Chicago, de origen irlandés, trabaja desde 1992 en la oficina del fiscal federal. Ocupó cargos en la División de Narcóticos y en la División Criminal bajo las órdenes de Dexter Lethinen, esposo de la congresista republicana Ros-Lethinen, que encabeza el poderoso lobby parlamentario anticastrista. Toda la política en Miami está atravesada por la influencia de los cubano-norteamericanos, que conforman una de las comunidades más recalcitrantes, muy diferenciada y a veces en contradicción con las otras comunidades latinas de los Estados Unidos.

Para los estándares locales, Mulvihill tiene una destacada foja de servicios. La fiscalía persigue los delitos federales. Muchos de los casos en los que participó tuvieron protagonistas norteamericanos pero cuando se lo menciona ahora se recuerda su participación en la investigación y detención del general Manuel Antonio Noriega, en Panamá, un caso esencialmente político y muy funcional a la política exterior de Bush padre, ya que determinó la invasión de un país extranjero por tropas norteamericanas. Mulvihill acredita numerosas distinciones y reconocimientos del FBI, la DEA, la CIA y las demás agencias norteamericanas con las que debió colaborar en la mayoría de sus investigaciones.

Lethinen lo promovió al cargo que tiene ahora y fue durante varios años segundo del ex fiscal Marcos Jiménez, también de origen cubano- norteamericano. En el 2005, cuando se producía la manipulación de los fiscales que determinó la renuncia del procurador Gonzáles, Jiménez se retiró y trató de promover a Mulvihill en su reemplazo.

Por su trayectoria, el reemplazante de Jiménez debía ser Mulvihill, pero para sorpresa de todos, Bush designó a Alexander Acosta, un abogado cubano-norteamericano, de sólo 37 años y con poca experiencia, ya que sólo había afrontado dos litigios como interino. Acosta es un protegido del juez de la Suprema Corte, Samuel Alito, uno de los magistrados supremos más conservadores. Y él mismo es miembro de la Sociedad Federalista, un think tank ultraconservador relacionado con el gobierno de Bush, que agrupa a abogados y estudiantes de derecho.

Antes de llegar a la fiscalía de Florida del Sur, Acosta fue funcionario del Departamento de Justicia como vicefiscal (o subsecretario) para los Derechos Civiles. Paradójicamente, está acusado de haber utilizado esa función para manipular y diseñar los distritos electorales en los estados de Texas y Georgia con el fin de excluir a las minorías, en especial a los mexicano-norteamericanos y a los negros, para las elecciones presidenciales del 2004, lo que habría permitido el triunfo de Bush. Más que defender los derechos civiles, había usado ese puesto para conculcarlos. La polémica hizo bastante ruido y en ámbitos de la Justicia norteamericana se asegura que, cuando se producía la criticada politización de los fiscales, decidieron sacar a Acosta del escándalo y designarlo fiscal en La Florida en reemplazo de Jiménez. De esa manera mataban dos pájaros de un tiro porque evitaban el escándalo y al mismo tiempo ubicaban a un fiscal que había demostrado fidelidad y verticalismo en un destino muy sensible para Washington.

No fue un premio menor porque la fiscalía de Florida tiene una importancia estratégica para la política de Bush, en parte porque de los 19 fundamentalistas que atacaron las Torres Gemelas, 15 residían en Miami, y en parte por la política de hostigamiento a Cuba y el control del embargo comercial a la isla caribeña. Desde el comienzo estuvo a cargo del Grupo de Trabajo para el Cumplimiento de las Sanciones a Cuba, una de las medidas más arbitrarias del gobierno norteamericano que sólo tiene consenso –y mucho– entre los cubano-norteamericanos.

O sea que una de las prioridades de esa función ha sido hostigar al gobierno cubano, a sus amigos y a los amigos de sus amigos. Es posible que en Miami esta característica de la administración de justicia sea aceptada como natural por el contexto cotidiano, pero en cualquier otra parte sería cuestinada por una parcialidad que llega a tener ribetes de caza de brujas. La mayoría de los casos que han manejado Mulvihill y Acosta han tenido esa característica. Por ejemplo, uno de ellos fue el de los cinco cubanos condenados a penas draconianas a fines de los ’90, acusados de espiar a la colectividad cubano-norteamericana –no al gobierno ni a las fuerzas armadas norteamericanas– y lo mismo sucedió con una pareja de profesores norteamericanos en el 2006. Por carácter transitivo, el presidente venezolano entró en esas prioridades y ahora, por lo visto, el gobierno argentino. En ese contexto es difícil hablar de justicia independiente para nadie que sea cubano o venezolano y que no comulgue con la colonia local de cubano-norteamericanos. No existe un ámbito ni Justicia imparcial en estos temas. No resulta tan desacertado afirmar que el juicio abierto en Miami tiene para la Fiscalía un objetivo político como lo han tenido muchos de los casos anteriores. También es política la designación de los fiscales. Y en este caso, el fiscal fue designado por Bush como parte de un proceso más amplio de manipulación política de las fiscalías. Como dice el dicho: si tiene cuatro patas, ladra y mueve la cola, es un perro.

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

La paradoja andante, de Eduardo Galeano en Página 12

Cada día, leyendo los diarios, asisto a una clase de historia.

Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan.

La historia es una paradoja andante. La contradicción le mueve las piernas. Quizá por eso sus silencios dicen más que sus palabras y con frecuencia sus palabras revelan, mintiendo, la verdad.

De aquí a poco se publicará un libro mío que se llama Espejos. Es algo así como una historia universal, y perdón por el atrevimiento. “Yo puedo resistir todo, menos la tentación”, decía Oscar Wilde, y confieso que he sucumbido a la tentación de contar algunos episodios de la aventura humana en el mundo, desde el punto de vista de los que no han salido en la foto.

Por decirlo de alguna manera, se trata de hechos no muy conocidos.

Aquí resumo algunos, algunitos nomás.

- - -

Cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al Africa, no a París.

Algún tiempo después, cuando ya sus hijos se habían lanzado a los caminos del mundo, se inventó la escritura. En Irak, no en Texas.

También el álgebra se inventó en Irak. La fundó Mohamed al Jwarizmi, hace mil doscientos años, y las palabras algoritmo y guarismo derivan de su nombre.

Los nombres suelen no coincidir con lo que nombran. En el British Museum, pongamos por caso, las esculturas del Partenón se llaman “mármoles de Elgin”, pero son mármoles de Fidias. Elgin se llamaba el inglés que las vendió al museo.

Las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reinventó.

Los hindúes habían sabido antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas habían creado el calendario más exacto de todos los tiempos.

- - -

En 1493, el Vaticano regaló América a España y obsequió el Africa negra a Portugal, “para que las naciones bárbaras sean reducidas a la fe católica”. Por entonces, América tenía quince veces más habitantes que España y el Africa negra cien veces más que Portugal.

Tal como había mandado el Papa, las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy.

- - -

Tenochtitlán, el centro del imperio azteca, era de agua. Hernán Cortés demolió la ciudad, piedra por piedra, y con los escombros tapó los canales por donde navegaban doscientas mil canoas. Esta fue la primera guerra del agua en América. Ahora Tenochtitlán se llama México DF. Por donde corría el agua, corren los autos.

- - -

El monumento más alto de la Argentina se ha erigido en homenaje al general Roca, que en el siglo diecinueve exterminó a los indios de la Patagonia.

La avenida más larga del Uruguay lleva el nombre del general Rivera, que en el siglo diecinueve exterminó a los últimos indios charrúas.

- - -

John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos.

Mientras nacía el siglo dieciocho, el primero de los borbones, Felipe V, estrenó su trono firmando un contrato con su primo, el rey de Francia, para que la Compagnie de Guinée vendiera negros en América. Cada monarca llevaba un 25 por ciento de las ganancias.

Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire, Rousseau, Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad.

Dos de los Padres Fundadores de los Estados Unidos se desvanecieron en la niebla de la historia oficial. Nadie recuerda a Robert Carter ni a Gouverner Morris. La amnesia recompensó sus actos. Carter fue el único prócer de la independencia que liberó a sus esclavos. Morris, redactor de la Constitución, se opuso a la cláusula que estableció que un esclavo equivalía a las tres quintas partes de una persona.

“El nacimiento de una nación”, la primera superproducción de Hollywood, se estrenó en 1915, en la Casa Blanca. El presidente, Woodrow Wilson, la aplaudió de pie. El era el autor de los textos de la película, un himno racista de alabanza al Ku Klux Klan.

- - -

Algunas fechas:

Desde el año 1234, y durante los siete siglos siguientes, la Iglesia Católica prohibió que las mujeres cantaran en los templos. Eran impuras sus voces, por aquel asunto de Eva y el pecado original.

En el año 1783, el rey de España decretó que no eran deshonrosos los trabajos manuales, los llamados “oficios viles”, que hasta entonces implicaban la pérdida de la hidalguía.

Hasta el año 1986, fue legal el castigo de los niños en las escuelas de Inglaterra, con correas, varas y cachiporras.

- - -

En nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, la Revolución Francesa proclamó en 1793 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Entonces, la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. La guillotina le cortó la cabeza.

Medio siglo después, otro gobierno revolucionario, durante la Primera Comuna de París, proclamó el sufragio universal. Al mismo tiempo, negó el derecho de voto a las mujeres, por unanimidad menos uno: 899 votos en contra, uno a favor.

- - -

La emperatriz cristiana Teodora nunca dijo ser revolucionaria, ni cosa por el estilo. Pero hace mil quinientos años el imperio bizantino fue, gracias a ella, el primer lugar del mundo donde el aborto y el divorcio fueron derechos de las mujeres.

- - -

El general Ulises Grant, vencedor en la guerra del norte industrial contra el sur esclavista, fue luego presidente de los Estados Unidos.

En 1875, respondiendo a las presiones británicas, contestó:

–Dentro de doscientos años, cuando hayamos obtenido del proteccionismo todo lo que nos puede ofrecer, también nosotros adoptaremos la libertad de comercio.

Así pues, en el año 2075, la nación más proteccionista del mundo adoptará la libertad de comercio.

- - -

Lootie, “Botincito”, fue el primer perro pequinés que llegó a Europa.

Viajó a Londres en 1860. Los ingleses lo bautizaron así porque era parte del botín arrancado a China, al cabo de las dos largas guerras del opio.

Victoria, la reina narcotraficante, había impuesto el opio a cañonazos. China fue convertida en una nación de drogadictos, en nombre de la libertad, la libertad de comercio.

En nombre de la libertad, la libertad de comercio, Paraguay fue aniquilado en 1870. Al cabo de una guerra de cinco años, este país, el único país de las Américas que no debía un centavo a nadie, inauguró su deuda externa. A sus ruinas humeantes llegó, desde Londres, el primer préstamo. Fue destinado a pagar una enorme indemnización a Brasil, Argentina y Uruguay. El país asesinado pagó a los países asesinos, por el trabajo que se habían tomado asesinándolo.

- - -

Haití también pagó una enorme indemnización. Desde que en 1804 conquistó su independencia, la nueva nación arrasada tuvo que pagar a Francia una fortuna, durante un siglo y medio, para expiar el pecado de su libertad.

- - -

Las grandes empresas tienen derechos humanos en los Estados Unidos. En 1886, la Suprema Corte de Justicia extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas, y así sigue siendo.

Pocos años después, en defensa de los derechos humanos de sus empresas, los Estados Unidos invadieron diez países, en diversos mares del mundo.

Entonces Mark Twain, dirigente de la Liga Antiimperialista, propuso una nueva bandera, con calaveritas en lugar de estrellas, y otro escritor, Ambrose Bierce, comprobó:

–La guerra es el camino que Dios ha elegido para enseñarnos geografía.

- - -

Los campos de concentración nacieron en Africa. Los ingleses iniciaron el experimento, y los alemanes lo desarrollaron. Después Hermann Göring aplicó, en Alemania, el modelo que su papá había ensayado, en 1904, en Namibia. Los maestros de Joseph Mengele habían estudiado, en el campo de concentración de Namibia, la anatomía de las razas inferiores. Los cobayos eran todos negros.

- - -

En 1936, el Comité Olímpico Internacional no toleraba insolencias. En las Olimpíadas de 1936, organizadas por Hitler, la selección de fútbol de Perú derrotó 4 a 2 a la selección de Austria, el país natal del Führer. El Comité Olímpico anuló el partido.

- - -

A Hitler no le faltaron amigos. La Rockefeller Foundation financió investigaciones raciales y racistas de la medicina nazi. La Coca-Cola inventó la Fanta, en plena guerra, para el mercado alemán. La IBM hizo posible la identificación y clasificación de los judíos, y ésa fue la primera hazaña en gran escala del sistema de tarjetas perforadas.

- - -

En 1953, estalló la protesta obrera en la Alemania comunista.

Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: ¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?

- - -

Operaciones de marketing. La opinión pública es el target. Las guerras se venden mintiendo, como se venden los autos.

En 1964, los Estados Unidos invadieron Vietnam, porque Vietnam había atacado dos buques de los Estados Unidos en el golfo de Tonkin. Cuando ya la guerra había destripado a una multitud de vietnamitas, el ministro de Defensa, Robert McNamara, reconoció que el ataque de Tonkin no había existido.

Cuarenta años después, la historia se repitió en Irak.

- - -

Miles de años antes de que la invasión norteamericana llevara la civilización a Irak, en esa tierra bárbara había nacido el primer poema de amor de la historia universal. En lengua sumeria, escrito en el barro, el poema narró el encuentro de una diosa y un pastor. Inanna, la diosa, amó esa noche como si fuera mortal. Dumuzi, el pastor, fue inmortal mientras duró esa noche.

- - -

Paradojas andantes, paradojas estimulantes:

El Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más hermosas esculturas de la era colonial americana.

El libro de viajes de Marco Polo, aventura de la libertad, fue escrito en la cárcel de Génova.

Don Quijote de La Mancha, otra aventura de la libertad, nació en la cárcel de Sevilla.

Fueron nietos de esclavos los negros que generaron el jazz, la más libre de las músicas.

Uno de los mejores guitarristas de jazz, el gitano Django Reinhardt, tenía no más que dos dedos en su mano izquierda.

No tenía manos Grimod de la Reynière, el gran maestro de la cocina francesa. Con garfios escribía, cocinaba y comía.

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Fin de año, de Juan Gelman en Página 12

Otra pesadilla. Soñó que invadían EE.UU. y que un tanque con iraquíes arriba pasaba frente a su casa. El soldado ametralló su puerta y, de paso, a algunos perros que andaban por ahí. El no moría, pero escuchaba gritos humanos y perrunos que finalmente lo despertaron. Peter Sloter se levantó con el olor agrio de siempre. Se preguntó cómo pude soñar eso. Trató de olvidar. Era 31 de diciembre y lo esperaban varias cosas: cumplir el último día de trabajo del año, comprarse una corbata, soportar la fastidiosa cena de familia con un padre y una madre con vocación de pergamino antiguo. El frío de la calle le recordó el calor de Bagdad.

El jefe, lo de siempre. “Vamos, viejo Pete, ya te soltaron, alegría, hoy es fin de año”. Alegría, sí, mucha alegría. ¿Quién le sacaría al almanaque ese 21 de junio en que una bomba casera en la ruta les dio vuelta el tanque que patrullaba el distrito de Adhamiya y causó la muerte de cinco camaradas de la compañía Charlie 1-26? Llevaba más de un año combatiendo en Irak y era la más aguerrida, la más condecorada. Qué idea ésa. Extraer un día del tiempo como si fuera una muela y que dejara de doler. Habían colocado la bomba frente a un vecindario y tan cerca de un puesto policial iraquí que alguno sin duda vio quién la enterraba. Nadie abrió la boca. ¿Y éstos nos iban a recibir con flores?

La comida, como siempre. “El sargento no tiene apetito”, “¿A cuántos mataste?”, “Te habrás violado a más de una”, “¿Es verdad que la tienen horizontal?”. Etc. Un Pete callado se decía que la estupidez humana es larga como la eternidad. Larga como esa guerra estúpida. Cuando se enteraron del desastre, los de la compañía lloraban, se arrodillaban en la arena, pateaban las paredes del sótano del palacio de un hijo de Saddam Hussein donde estaban alojados. Una furia asesina les nubló la mirada. Vamos a ocupar toda la ciudad, decían, vamos a matar a todo el mundo, ¿de qué vale combatir por gente que no nos quiere aquí? Ya no estamos peleando por Irak, decían. ¿Cuándo terminará esta guerra? Esto no tiene sentido.

Eligió una corbata amarilla, con un desgano que ni la linda vendedora disipó. La cena, como siempre. Papá, mamá, qué extraños parecían, serán en realidad mis padres, cuándo te vas a casar, hijo, ya estás grande, gracias a Dios que volviste con vida, no nos hables de allá, es terrible, debiste pasarla muy mal. Por la mente de Pete jamás había cruzado ni la sombra del deseo de tocar el tema con ellos. Civiles iraquíes muertos en las calles cuando la Compañía Charlie entró en Adhamiya, muchos con los brazos rotos, un chico con 10 o 15 disparos en el cuerpo, sangre por todos lados. ¿Ni siquiera una muchacha que te guste? Recordó una, vista al pasar en Bagdad, sentada contra un coche con la cabeza erguida, fue bella y la muerte no había tocado su rostro.

No encontró un taxi cuando salió de la casa paterna. Caminó. Dijimos no cuando al día siguiente del desastre nos ordenaron patrullar la misma zona. Eran las 2 de la mañana y fumábamos, sentados en ronda, luego de intentar, sin suerte alguna, echar al menos un sueñito. Uno dijo estoy harto, voy a incendiar todo, yo me quedo. Los demás, igual. Estábamos furiosos y con ganas de hacer una matanza que podría llevarnos a la cárcel, aunque en realidad pocas veces castigan eso. Pero la desobediencia, sí. Lo llamaron un motín y esperábamos lo peor. También nos negamos a ver al comandante. Pete cruzó la calle esquivando una camioneta negra que se le echaba encima. Envió saludos un tanto ásperos a la madre del conductor.

Sí que entiendo a David Rice, lo condecoraron tres veces y se pegó un tiro cuando regresó a casa, qué pecado ni pecado, no era un cobarde, no quiso qué, tenía mujer, hijos. Pete chocó contra un trío de borrachos que gritaban feliz Año Nuevo, uno intentó robarle la cartera, torpe, torpe, y ese sargento primero de la compañía Alpha, cómo se llamaba, Jeffrey McKinney, fue con sus hombres a Adhamiya después, allí dijo “no aguanto más”, tiró una ráfaga contra una pared, se llevó la M4 a la garganta y se voló la cabeza, no aguantaba más, no aguanto más, sáquenme estos recuerdos como si fueran una muela.

Pete entró a un bar milagrosamente abierto, hombres solos ahí, había leído en una revista de medicina que el 14 por ciento de los soldados y el 28 por ciento de los marines volvían de Irak con trastornos mentales, psicosis de guerra, ansiedad, depresión, pesadillas cada noche, se volvieron drogadictos, seguro que son muchos más, mataron niños, mujeres, viejos, los matamos por las dudas, no eran combatientes, una epidemia de locura, eso, una epidemia. Y vos, Pete, ¿qué harás?

La realidad que motivó esta narración puede verse en www.militarytimes.com/forum/forumdisplay.php?f=178 (21-12-07).

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Multilateralidad, de J. M. Pasquini Durán en Página 12

Desde que asumió el mandato, cada vez que tuvo oportunidad la Presidenta insistió en la necesidad de reconstruir el multilateralismo porque considera que “un mundo unilateral es un mundo más inseguro, más injusto”. No pasó mucho tiempo para que las circunstancias pusieran a prueba sus palabras, unidas a otro concepto esencial: el temor al terrorismo global no justifica la violación global de los derechos humanos. La operación de rescate de rehenes por medios pacíficos de prisioneros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) es un acto de multilateralidad política que involucra a gobiernos de diferente origen y trayectoria ideológica, desde el francés conservador Nicolas Sarkozy al socialista venezolano Hugo Chávez, sin que esas diferencias hayan impedido la coalición de esfuerzos para lograr un propósito de derecho humanitario. El Poder Ejecutivo argentino se comprometió de modo tan decidido con semejante intención que a la hora de comisionar delegados para integrar un comité de garantes que asistirá a la recuperación de tres rehenes, nombró a Néstor Kirchner y al canciller Jorge Taiana, el más alto nivel posible, que comparten la tarea con comisionados de Cuba, Brasil, Ecuador y Bolivia, además del embajador de Francia en Bogotá y del mismo presidente Chávez, interlocutor válido para las FARC.

La gestión tenía ambiciones mayores en sus tramos iniciales, porque se hablaba de un intercambio de prisioneros entre las FARC y el gobierno de Alvaro Uribe que pondría fin a la categoría de rehenes en las que se encuentran centenares de personas en ambos bandos, algunos desde hace años, entre ellas la franco-colombiana Ingrid Betancourt, ex candidata presidencial, que hoy en día es el pivote central del esfuerzo multilateral. Cuando los contactos de Chávez con el comandante guerrillero Marulanda, el legendario “Tiro Fijo”, habían abierto expectativas esperanzadas, de pronto el presidente colombiano canceló la autorización que había concedido, invocando un supuesto exceso de intromisión del venezolano. Los expertos regionales prefieren pensar que el corte fue inducido bajo presión de la Casa Blanca, que subsidia a Colombia con millones de dólares para combatir el “narcoterrorismo” y considera a Uribe un aliado incondicional de sus políticas unilaterales, que aplica sin considerar lo que en la jerga guerrera se llaman “daños colaterales”, es decir el asesinato de civiles o la destrucción de blancos sin valor militar, y también la pérdida de derechos civiles para los norteamericanos y la instalación de centros clandestinos de detención en diversos lugares del mundo.

En franco contraste, mientras en la región continuaban las gestiones multilaterales pacíficas para reabrir las negociaciones y la guerrilla ofrecía tres liberaciones como una ofrenda a la buena voluntad de Chávez, el régimen de Pakistán, otro partidario de la unilateralidad de Washington, ingresaba el jueves en un vórtice de caos y terror, en la peor crisis de sus sesenta años de existencia, debido al asesinato de la líder opositora y ex premier Benazir Bhutto, de 54 años, quien recibió varios disparos de un hombre-bomba que luego se inmoló provocando otras decenas de muertes. Podría decirse que ni el más poderoso aparato de seguridad en Occidente pudo impedir el atentado a las Torres Gemelas, pero existen ciertas atmósferas políticas que facilitan la proliferación de las infecciones terroristas. La dictadura del general Pervez Musharraf contabilizó durante este año que termina un total de casi 800 muertos por atentados suicidas. En uno de sus últimos textos, Bhutto, líder indiscutida del Partido Popular, dos veces destituida de la jefatura de gobierno, presa y exiliada durante una década, bajo el título “Los asesinos no ganarán”, afirmó: “Los extremistas prosperan en una dictadura. Saben que la moderación y la democracia marcarán su fin. No retrocederán ante nada para destruirla”. Profética.

Aunque la unilateralidad organiza un mundo “más inseguro, más injusto”, eso no quiere decir que no tenga seguidores y, por supuesto, beneficiarios. En Colombia hay de todo, desde hace décadas, sin que ninguna fracción consiga detener el constante sangrado ni recupere el sentido de la vida que para muchos, demasiados, carece de valor. El multimillonario negocio de la producción y comercialización de cocaína esterilizó todas las políticas oficiales de represión y el combate político está empatado entre las tropas regulares y los rebeldes. Están en ese punto en que la disputa es por la posesión y el control de territorios: la misma existencia de rehenes, pese a los altos costos de todo tipo, es una demostración del patrimonio territorial de las FARC, inexpugnable para los represores oficiales y los paramilitares. Es obvio que ningún gobierno puede aceptar de buen grado o por voluntad propia la secesión de la integridad geopolítica de la nación a su cargo, pero en esta época de globalidades malas, también las hay buenas. Una de ellas es el peso específico del derecho humanitario y de los derechos humanos en general. Esta razón fue determinante para que la acción multilateral pudiera perforar los blindajes de gobierno y guerrilla, en nombre de la vida.

El operativo que procura recuperar a dos prisioneras y al hijo de una de ellas, nacido en cautiverio, no debería ofrecer riesgos más allá de los razonables cuando dos bandos enemigos se tocan en un punto sin desenfundar porque en el medio hay terceros de buena voluntad. Sería ingenuo, sin embargo, pensar que es un trámite sólo incómodo, porque en la ley de la selva, tanto en sus dimensiones reales como figuradas, los imprevistos son innumerables y sean sicarios, como los que matan a nombre de los narcos, mercenarios que sirven de paramilitares a las oligarquías locales, o fanáticos como el asesino de Bhutto o los secuestradores en Somalia de dos enfermeras, una española y otra argentina, Pilar Bauzá, sin enumerar las fracciones militares y políticas de la derecha, dentro y fuera de Colombia, no son pocos los que se oponen al éxito multilateral de paz. Tampoco en la guerrilla las conductas son unánimes, ya que mientras un comandante mostraba determinación para explorar nuevas vías de participación política, otro del mismo rango jerárquico ponía condiciones inaceptables para continuar negociando, como exigir la previa renuncia de Uribe y todo su gabinete.

En cualquier caso el trámite tiene fecha y hora límites: mañana domingo, a las 19 horas, porque ésa fue la condición impuesta por el gobierno colombiano. Funcionarios de la Cruz Roja están en el comando central del operativo y también son muchos, no sólo los enemigos, los que esperan un final feliz, acorde con los tiempos que se viven en Sudamérica, complejos, contradictorios, revueltos y esperanzados. Sería un fin de año memorable, apropiado para subrayar las aperturas hacia los cambios que se viven en esta zona del mundo. De ser así, es posible que esta grieta abra paso al torrente de vida que hoy está encerrado en cárceles y con guardianes diferentes, pero con idéntica privación de la libertad. Recuperar el valor de la vida quizá sea la misión más alta y perdurable de esta época de repúblicas democráticas.

En Argentina, como en el resto de Sudamérica y en otras zonas del mundo, hay una espera inquieta por esos resultados. Es inevitable, por supuesto, que en cada lugar se sumen los problemas específicos. Aquí, la extraña historia de la valija de los 800 mil dólares que viajó de Caracas a Buenos Aires en un charter aéreo alquilado por funcionarios argentinos, cargada de preguntas sin respuestas, dispara la imaginación de oficialistas y opositores. Desde el Gobierno surgen versiones sobre conjuras organizadas por la inteligencia norteamericana, hay opositores que quieren colgarse del tema, como Patricia Bullrich de la Coalición Cívica que está en Miami compitiendo con los cronistas, para golpear sobre un gobierno que es a la vez igual y diferente al que lo precedió. Todos saben que si hay algo que perturba a los argentinos son las evidencias o las sospechas firmes de corrupción, en especial cuando hay impunidad de los responsables.

No hay que olvidar en estos días especiales, como son los finales de año, que uno de cada cuatro argentinos tienen la preocupación esencial de conseguir alimentos para mañana, porque el crecimiento macroeconómico del país no los rescató de la pobreza ni de las extremas necesidades. Otros se preocupan con razón por los aumentos a mansalva del impuesto porteño al Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL), pese que el consumo sigue aumentando en los shoppings y el turismo mueve a millones de personas hacia todos los horizontes nacionales. Son diferentes caras de una realidad cotidiana que se combina con los actos de la historia que, por el momento, son puro presente. Es tan variada que resulta inabarcable lo que, al mismo tiempo, aumenta la inquieta fascinación por lo que vendrá, siempre más interesante que lo que ya fue.

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Lo latinoamericano, de Sandra Russo en Página 12

Alguna vez escribí una contratapa que se llamaba “El pulóver peruano”. La verdad, sé que “el pulóver peruano” fue uno de los primeros emblemas que trajo por aquí la posmodernidad, o eso que nos ingresó no sólo a otro mundo material, sino también a otro mundo mental. En ese mundo, no se incluye. Se pertenece, se accede, se aspira. La contraparte es que se sufre, se padece, se disuelve. “El pulóver peruano” fue una metáfora surgida entre quienes pertenecen, acceden y aspiran. Nosotros pertenecemos, accedemos y aspiramos. Son otros los otros.

El solo hecho de poder leer y comprender lo que se lee es un síntoma de pertenecer. Amigos, la posmodernidad trajo consigo esta paradoja: la alfabetización, la verdadera alfabetización, que implica no sólo lectura y escritura sino básicamente la comprensión de un texto, es la principal herramienta con la que se corta en dos la sociedad. El desalfabetizado queda afuera, no entiende, no simboliza, no hace dobles lecturas. La posmodernidad implica la desalfabetización de la mayor parte del planeta, y la neurosis aguda del resto.

“El pulóver peruano”, decía al principio, fue una contratapa cuyo contenido sinceramente no recuerdo y después de todo poco importa. Pero sé que esa expresión, “tener un pulóver peruano guardado en el ropero”, significa que uno ha creído en cosas en las que ya no cree. Guardarlo en el ropero significa además que esas cosas en las que uno ha creído lo avergüenzan.

No sé si fue una trampa. Quizá estemos condenados a los péndulos, quizá no hemos encontrado nada todavía que nos eleve al estado de una mística social y política. El cinismo y el escepticismo son dos variables de personalidades afines a la posmodernidad.

Sin embargo, la historia fluye a nuestro alrededor de manera enigmática. Y de pronto América latina, aquella de las venas abiertas que también pasaron de moda, como la estética psicobolche, se despierta.

Y de pronto uno comprende que en las últimas décadas fuimos, los sujetos instruidos y bienpensantes de los países periféricos, captadores encapsulados de la realidad. Hicimos una lectura del mundo, del que se ve desde aquí, como si la cápsula nos incluyera a franceses y argentinos, a norteamericanos y chilenos, a británicos y colombianos. Como si a nuestro alrededor no deambularan, en las calles y en los subterráneos, en los bares y en nuestra propio servicio doméstico, aquellos que viven un dolor extenso y transgeneracional, la ciega crueldad posmoderna.

Y sin embargo, decía, América latina ofrece escenas como la de la creación del Banco del Sur, en las que se expresa y se concreta uno de los sueños que tenían los que tenían un pulóver peruano. El hermano latinoamericano, con el que tanto hemos jodido cuando la visita de la prepaga la hacía un médico ecuatoriano, es otro hermano latinoamericano. La propia realidad, sin que la fuercen, está reinvistiendo al hermano latinoamericano. Ahora no es la cultura la que pide, la que reclama, la que insta. Es la política.

Y entonces la política misma se reinviste. Esa práctica que los mismos políticos no cuidan de su extraordinario desprestigio, se vuelve otra cosa con los presidentes de Chile, Bolivia, Venezuela, Uruguay, Ecuador, Paraguay, Brasil, Argentina. Ya no es una pancarta. Es una realidad compleja, con procesos nacionales muy distintos, pero así y todo lo que brilla es la idea de unir fuerzas, que todos somos un tanque y pareciera que nunca nos hemos dado cuenta. La costura de estos nuevos lazos geopolíticos que incluye empatía ideológica e intereses económicos comunes, se hizo despacio y a medida que fue asomándose una nueva generación de líderes.

No digo que nos pongamos a escuchar Quilapayún. Pero los poros se abren para tantas posibilidades, es tan fácil por este camino recuperar un deseo. Si había una manera de desviar de la región el pensamiento hegemónico que mata de hambre a los pobres, era ésta. Con socios, como todo el mundo. Pero con socios diferentes a los de una corporación. Socios en convicciones.

Quizá pronto estemos en condiciones no de volver a ponernos el pulóver peruano, pero sí alguna camiseta.

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Llora Pakistán la muerte de Bhutto, de Peter Popham y Saeed en Página 12

FUE ASESINADA POR UN ATACANTE QUE SE INMOLO CON UNA BOMBA

La muerte de la principal líder opositora y favorita para las elecciones del 8 de enero desató una profunda crisis en un país clave en la guerra contra el terrorismo. Nadie se adjudicó el atentado, pero sospechan del gobierno y de la red de Al Qaida.

Desde Rawalpindi

Benazir Bhutto, dos veces primera ministra de Pakistán y la candidata favorita para ganar un tercer período en la próxima elección, fue asesinada en Rawalpindi, por disparos primero y luego por esquirlas de una bomba que mató a otras diecinueve personas. Con ella murió la frágil esperanza de que Pakistán pueda salir de las garras del ejército y de las jihadistas y vuelva a ser una democracia funcionando. Acababa de hablar en un acto electoral y estaba saludando a sus partidarios desde su automóvil cuando recibió un disparo en el cuello antes de que el terrorista suicida hiciese detonar su carga.

El portavoz del Partido Popular Pakistaní (PPP), Farhadullah Babar, dijo que el atacante disparó primero varias veces contra el Range Rover de Bhutto antes de inmolarse con una bomba que portaba cuando la caravana de la dirigente abandonaba el mitin en la ciudad de Rawalpindi, 30 kilómetros al sur de Islamabad. Según los testigos, se oyó un disparo antes de la explosión y luego el pánico: una multitud tratando de huir entre miembros mutilados, pedazos de carne y charcos de sangre. “Hubo una explosión enorme y luego vi partes de cuerpos volando”, explicó Mirza Fahin, profesor de un colegio local. “Cuando el polvo desapareció, vi cuerpos mutilados bañados en sangre. Nunca vi nada tan horrible, trozos de personas, carne, en medio de la calle”, añadió. Gravemente herida, la dirigente opositora fue inmediatamente trasladada a un hospital, donde falleció poco después. Se ignora si la causa del deceso fue el disparo o la bomba.

“Fue martirizada”, anunció Rehman Malik, un funcionario del partido, en la puerta del hospital, mientras los partidarios gritaban su dolor, se golpeaban el pecho y destrozaban ventanas y les tiraban piedras a los autos. Los asesinatos políticos no son nuevos para Pakistán, una vena roja de violencia corre a través de su breve historia. Sin embargo, hay una cruel simetría entre la muerte de Bhutto que ocurre en la misma ciudad donde su padre fue ejecutado hace tres décadas.

En 1979, el dictador militar era el general Zia ul Haq, que mandó colgar el padre de Benazir –el ex primer ministro Zulfikar Ali Bhutto– en la cárcel del distrito de Rawalpindi. Ella sólo tenía 26 años en ese momento y le llegó la noticia de su muerte a través de su abogado. Heredó su partido, su postura popular y su destino. Zulfikar Ali Bhutto tenía defectos y cometía errores, pero como su hija, disfrutaba de un enorme apoyo popular; como primer ministro logró la paz con India, mejoró los vínculos con China y le dio a Pakistán una posición y legitimidad en el mundo. Cuando, bajo las órdenes del general Zia, fue sentenciado a muerte, los líderes del mundo enviaron pedidos de clemencia, pero sin ningún resultado. El general Zia era despiadado porque la política paquistaní nunca dejó mucho espacio para la tolerancia y el perdón. La misma lógica ahora ha condenado a la hija de Zulfikar a una muerte terrible.

Mientras los incendios se propagaban en Pakistán anoche, aumentaban los temores de que este enorme país de 167 millones de habitantes, la única nación musulmana con la bomba nuclear, pudiera comenzar a dividirse. Como primera ministra dos veces antes, Bhutto no había descollado y fue destituida por su sucesor, Nawaz Sharif, acusada de corrupción. Pero nadie podía cuestionarle su coraje o sus credenciales democráticas. Como su padre, tenía en sus manos las frágiles esperanzas de Pakistán. Como él fue asesinada.

“No es un día triste”, dijo Nawaz Sharif, su principal rival por el poder en las próximas elecciones, “es el más oscuro y lúgubre día en la historia de este país”. Culpó al gobierno por una “falla seria en la seguridad”. “Es el acto de aquellos que quieren que Pakistán se desintegre”, dijo Frazana Raja, un alto funcionario del Partido Popular Paquistaní, el partido fundado por el padre de Bhutto, “porque era un símbolo de unidad. Han terminado con la familia Bhutto”. El presidente Musharraf también condenó el atentado y declaró tres días de duelo nacional.

Cuatro personas murieron en los disturbios que siguieron al atentado en ciudades como Lahore, Peshawar (noroeste), Karachi (sur) y Multan (centro). El Ministerio de Interior anunció que las fuerzas de seguridad, policiales y paramilitares fueron puestas en “alerta roja”. Sus restos fueron trasladados anoche desde el hospital de Rawalpindi hacia una base aérea militar para ser llevados a su ciudad natal de Larkana, donde serán sepultados mañana.

Peter Popham y Saeed. De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhere.

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Siete preguntas para entender lo que pasó, de Santiago O’Donnell en Página 12

¿Qué importancia tiene Pakistán en el mundo hoy?

Mucha. Pakistán es el principal aliado de Estados Unidos en su guerra contra los talibán que apoyan y protegen a la red terrorista Al Qaida, responsable por los atentados contra las Torres Gemelas. Es un aliado histórico de Estados Unidos desde que Washington apoyó su desarrollo de un arsenal atómico en los años ’70 cuando gobernaba el papá de Benazir Bhutto, Zulfiqar Ali Bhutto, para equilibrar el poderío nuclear de la vecina India. Esa alianza se reforzó a partir del 9/11, cuando Estados unidos eligió a Pakistán como su plataforma de lanzamiento contra los campamentos talibán en Afganistán. Según el Center for International and Strategic Studies (CSIS), desde el 9-11 a esta parte, Pakistán recibió al menos 10 mil millones de dólares de asistencia directa de Estados Unidos.

¿Qué pasó en los últimos dos meses?

El presidente militar Pervez Musharraf se mandó un autogolpe, metió preso a medio mundo, cerró los canales de televisión y barrió con la Corte Suprema. La resistencia civil recayó en manos del gremio de los abogados, que salieron a la calle para resistir con pedradas los bastones y gases de la policía antimotines. En medio de las presiones Musharraf aceptó despojarse de su uniforme y permitir que vuelvan al país Bhutto y Nawaz Sharif, y levantó el estado de sitio de cara a las elecciones del 8 de enero.

¿Cómo empezó la crisis que terminó con el asesinato de Bhutto?

Dos años antes del 9/11, Musharraf había llegado al poder por vía de un golpe militar. No había sido un golpe sangriento. Casi no tuvo resistencia. Los dos gobiernos civiles que lo habían precedido habían sido un desastre. Primero vino el de Benazir Bhutto, la niña mimada de Occidente, que había retornado al país llena de gloria tras un largo exilio en Londres. Su papá, que también había sido presidente, fue derrocado y decapitado por otro dictador, el general Zia. El gobierno de Bhutto no tardó en hacerse fama de corrupto y muy pronto escaló al tercer puesto del ranking de Transparencia Internacional. El marido de Bhutto era universalmente conocido en Pakistán como el “Señor diez por ciento”. Bhutto fue echada a patadas del gobierno y luego enjuiciada en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Pakistán. El gobierno del sucesor de Bhutto, Nawaz Sharif, se caracterizó por perseguir a periodistas y llevar al país a la ruina económica. Musharraf tumbó a Sharif en 1999 con la promesa de forjar una “democracia verdadera” y después del 9/11 se puso al frente de la lucha antiterrorista. Pero los talibán resultaron ser un hueso duro de roer. Musharraf parecía cumplir con los pedidos de captura de terroristas extranjeros, pero no hacía mucho para perseguir a los fundamentalistas paquistaníes. Musharraf y el ejército mantenían muy buenas relaciones con los mulás de las tribus del noroeste, forjadas durante la invasión soviética de Afganistán en los ’80. Esos mulás no veían con buenos ojos la guerra contra el talibán. Y los mismos jihadistas que el gobierno supuestamente perseguía en el norte eran los que en el sur contenían el avance indio en la frontera caliente de Cachemira. Y así se llegó a una situación absurda: Musharraf protegía a los jihadistas porque los necesitaba en Cachemira para liberar al ejército para la lucha contra el terrorismo, o sea contra esos mismos jihadistas, pero en el norte. La situación en la frontera afgana se volvió insostenible y los movimientos islámicos pasaron a ocupar, por primera vez, un lugar importante en la política paquistaní.

¿Cómo se produce la vuelta de Bhutto?

Cuanto peor le iba a Musharraf en la guerra, más insistía Estados Unidos con las “reformas democráticas” en Pakistán. En el 2006 Musharraf fue reelegido por voto de la asamblea en una elección boicoteada por casi toda la oposición. En esa misma elección los religiosos casi triplicaron sus votos y dos aliados de los islamistas se alzaron con gobernaciones en el norte del país. Cuando la debilidad del general se hizo evidente, Washington pergeñó una alianza con Bhutto, la líder del partido prooccidental. El general aceptó a regañadientes, porque perjudicaba su delicada alianza con los mulás. Perdonó a Bhutto, la invitó a volver al país y garantizó su participación en las elecciones. Pero sus aliados religiosos dentro del gobierno y los servicios de inteligencia quisieron sabotear la nueva alianza y recibieron a Bhutto con un coche bomba que dejó un tendal de muertos y avinagró su segundo regreso. Entonces Bhutto rompió con Musharraf.

¿Quién mató a Bhutto?

Todavía no queda claro porque Bhutto tenía enemigos pesados: por un lado los aliados religiosos de Musharraf y por el otro los aliados de Al Qaida. Bhutto era la clara favorita para ganar las próximas elecciones y desplazar al general: sus aliados le apuntan a Musharraf y lo mismo hace Sharif, el otro opositor. Pero Musharraf asegura que fueron agentes de Al Qaida.

¿Qué va a pasar?

Queda claro que en este clima no puede haber elecciones limpias y que Estados Unidos y Musharraf querrán postergarlas hasta que se aclare el panorama. Sharif ya dijo que no va a participar y pide la destitución del general. Washington no parece tener muchas opciones. Tendrá que apuntalar a su dictador, dejar de molestarlo con las “reformas democráticas”. Como pasa en Palestina, como pasa en los países clave, prefiere apoyar a un aliado sin legitimidad antes que a un líder hostil elegido por la mayoría. Claro que esta solución cortoplacista no resolverá el problema de fondo: cómo frenar con un dictador títere el furioso avance del islamismo y el antinorteamericanismo en un país que parece caerse a pedazos por culpa de una guerra importada para vengar el derrumbe de las Torres Gemelas.

© 2000-2007 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados