La Coctelera

Categoría: Javier Ortiz

Rosebud, de Javier Ortiz en su Weblog

Rosebud

Charles Foster Kane, el ciudadano Kane de la celebérrima película de Orson Wells, dice, justo antes de morir en su ostentosa mansión de Xanadú, una palabra que se consagró como misteriosa en la historia del cine: “Rosebud”.

El misterio de la palabra se desvela después, cuando se ve que “Rosebud” (pronúnciese Rosbad) era el nombre que llevaba escrito un pequeño trineo que el magnate había usado de niño. El moribundo lo recuerda ensoñando su infancia.

Al final de la película, alguien tira el trineo al fuego de una chimenea, como parte de una operación de limpieza, tratando de deshacerse de objetos inservibles.

Hay una persona muy allegada a mí que lleva mal que evoque a lo bruto algunos episodios de mi infancia. Episodios como suelen ser muchos de los infantiles: crueles, violentos, desconsiderados. Creo que se piensa que los mitifico. No es verdad. Yo fui un crío colérico, soberbio y melancólico, con el que es muy improbable que simpatizara si me lo pusieran hoy por delante. Pero me acuerdo.

Ayer hube de tomar una decisión drástica que me retrotrajo a mi infancia. Una ruptura imprescindible, inevitable y justa, pero muy honda y muy amarga.

Me salió del alma decir: “Rosebud”.

Todos tenemos algún “Rosebud” en la memoria.

La felicidad absoluta, de Javier Ortiz eb su Weblog

La felicidad absoluta

Todo el mundo sabe que el buen trabajador, cuando no tiene más remedio que ponerse malo, lo hace en fin de semana (o en vacaciones, si se trata de una enfermedad que abarque un periodo más amplio).

Lo importante es que la empresa no se entere y no se vea afectada.

En mi caso eso es imposible, porque soy mi propia empresa, pero no me escapo de la regla: he aprovechado que en los próximos días no tengo ni televisión ni radio para pillarme un trancazo de mil pares.

En vez de arreglármelas para sacar partido del sol mediterráneo, que se está portando, y dedicarme a lo más parecido al dolce far niente que me permite la vida, voy y me pongo fatal, agarrando un gripazo, o un catarrazo, o lo que sea que tenga, que me da igual cómo se llame, porque es igual de fastidioso.

Bueno, en todo caso mañana será fin de año, esté yo griposo, mocoso o no, y quiero aprovechar la ocasión para desearos muchas felicidades.

Quizá me decida a cumplir con una tradición personal y escriba para Público una columna explicando por qué me gusta la costumbre española de desear muchas felicidades, en plural. Por qué creo en ese plural.

Precisamente porque no creo en la felicidad, en singular. En mi criterio, uno puede conseguir parcelas de felicidad, momentos estupendos, pero no instalarse en la felicidad permanente. Sobre todo porque la felicidad, si es absoluta, deja de ser feliz, al no poder contrastarse con nada distinto: el dolor, la pena, el hastío.

Decía Hegel que en la claridad absoluta no se ve nada. Yo, que soy más hegeliano, afirmo que la claridad absoluta no existe.

En todo caso, tengo tan claro que este 2007 ha sido una mierda, que me apunto a lo que sea. Feliz 2008.

Raúl y Fidel, de Javier Ortiz en su Weblog

Raúl y Fidel

Hay un sector de mis lectores más asiduos que se me enfada sistemáticamente cada vez que hago alguna alusión crítica al régimen castrista. Ayer me dieron caña (por correo electrónico, se entiende) por mi referencia a la hermandad Fidel-Raúl y a cómo se están pasando los trastos entre sí.

Varios de mis críticos me dicen que esa transferencia de poderes se ajusta a la legalidad cubana, refrendada por una enorme proporción de votos emitidos en su momento. ¿Y? No era ese aspecto el que yo puse en cuestión en mi artículo. Si de votos se trata, me sé de referendos que han logrado más del 100% de votos favorables.

Los hay que me señalan que Raúl Castro ha sido desde siempre un compañero de armas de Fidel. Con lo cual estoy de acuerdo, porque es un dato objetivo. Pero habrá que dilucidar qué clase de compañero de armas.

Raúl Castro fue, por mucho tiempo, el más fiel representante de la burocracia prosoviética dentro del ala castrista del Partido Comunista Cubano. Un aparatchik.

Cuantos hemos estudiado la historia de la revolución cubana sabemos que el enfrentamiento entre Raúl Castro y Ernesto Guevara fue de los que hacen época. El Che se distanció radicalmente de las posiciones de Moscú, tanto en el plano político como en el ideológico, y Raúl Castro montó en cólera por ello, porque él estaba en perfecta sintonía con los jefes de la Unión Soviética. Demostró que tenía de rebelde lo que yo de madridista. Le echó en cara a Guevara haber dicho en Argelia que la URSS era una estafa sustentada en un ejército (excelente definición) y Fidel no tuvo los redaños de tomar partido en esa disputa, lo que abocó al Che al autoexilio.

Si de entrar en polémica sobre el régimen castrista se trata, me presto voluntario. Para mostrar mi distancia crítica, pero desde posiciones de izquierda. Para decir lo que opino, por ejemplo, de que, teniendo Cuba casi un 40% de población de color, el Comité Central del Partido Comunista Cubano sea de un blanco que ya quisiera para sí el mejor detergente. Argumento que cabría repetir en relación a las mujeres, que son mayoría en la isla.

He dicho muchas veces, y lo repito ahora, que el castrismo ocupa un puesto bajísimo en la lista de mis repudios. Si de juzgar los regímenes americanos se trata, seguro que está entre los que menos aversión me produce.

Pero que nadie me pida un aplauso, porque no lo daré.

Dime de qué presumes..., de Javier Ortiz en su Weblog

Dime de qué presumes...

Siempre he rechazado el afán que ponen algunos solteros profesionales en teorizar sobre el matrimonio. Los más irritantes son ciertos curas que se empeñan en cantar las virtudes de la vida matrimonial pese a admitir su falta de experiencia directa. Si no saben, ¿por qué hablan? Si no la quieren para ellos, ¿por qué se la recomiendan tan efusivamente a los demás? Dejen las peroratas para quienes, como mi amigo Gervasio Guzmán, que se ha casado ya cinco veces, tienen amplio conocimiento de la materia.

En ese sentido, quisiera expresar mi hondo reconocimiento a la sinceridad (un tanto abrupta, si se quiere) de Don Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, que sentenció: “El matrimonio es para la clase de tropa y no para el estado mayor de Cristo” (Camino, 28).

De lo que sí pueden hablar con conocimiento de causa muchos curas, en cambio, es del abuso a menores. Guardo desde mis tiempos escolares el recuerdo, incluso con nombres y apellidos, de algunos curas que eran especialistas en esas prácticas. Si la Compañía de Jesús dudara de mi palabra, no tendría ningún inconveniente en aportar no sólo los nombres de los curas en cuestión, sino también el de varios testigos directos, víctimas incluidas.

De hecho, yo dejé de confesarme a los 12 años porque me excedían las maniobras manuales que el confesor intentaba una y otra vez con mi persona. Aquel personaje tuvo una contribución impagable en mi acceso al ateísmo.

No quiero presuponer nada acerca de la biografía íntima del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez. Pero, cuando digo nada, digo nada. Según cuentan los periódicos, el señor obispo asegura que “hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan”.

Él sabrá de qué habla (*), pero lo suyo recuerda mucho a lo del juez de Cataluña que absolvió a un acosador sexual argumentando que la víctima iba con minifalda. Sólo le faltó decir: “Y uno no es de piedra”.

Estoy seguro de que don Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife, tampoco es de piedra. Pero me ha resultado significativo que hable de niños, y no de niñas. Y que le dé tantas vueltas y revueltas a la consideración de la homosexualidad.

(*) Aunque no sepa hablar: la expresión “adolescentes de 13 años que son menores” es todo un homenaje a la tautología. Si tienen 13 años, son adolescentes y son menores. Sin remedio.

Post data.– No comento nada del asesinato de la señora Bhutto, porque mi ignorancia sobre el asunto roza el absoluto. Me ha parecido interesante este artículo , que os recomiendo.

Tales para cuales, de Javier Ortiz en su Weblog

Tales para cuales

Nicolas Sarkozy es un jetas. Listo, pero jetas.

Durante la campaña de las presidenciales francesas, dedicó muchísimos esfuerzos a reprochar a la prensa rosa que metiera las narices en su vida privada.

Por entonces todo el Hexágono sabía que su mujer y él estaban a la greña, y hablaba de ello, pero el candidato reclamaba su derecho a la privacidad. Su maquinaria propagandística puso el máximo esfuerzo en subrayar el argumento: “Sarkozy, víctima. No se respeta su intimidad.”

Me dejó mosca desde el principio que entrara al trapo y hablara de esos asuntos, pretendiendo que él y su señora eran uña y carne, que ella era lo más importante para él, etc., etc. Jopé, si no quieres que se metan en tus cosas privadas, dices que están fuera del temario y que no vas a discutir sobre ellas, te callas y ya está.

Todo el tinglado que ha montado ahora a costa de su romance con una señorita que no sé ni quién es (pero guapita ella), atrayendo a la prensa para que refleje sus éxitos amorosos, es de vergüenza.

O quieres tener intimidad o quieres tener espectáculo.

Lo que quiere, evidentemente, es tener espectáculo.

Primero (aunque supongo que no principal), para desquitarse. Así deja de ser a efectos mediáticos un abandonado, y se convierte en un conquistador, con lo cual le da en los morros a su ex.

Segundo, para contribuir a sus maniobras de distracción, en las que es especialista. Lo que le importa es que los medios de comunicación no pongan el foco en los problemas sociales de Francia, que son muchos y peliagudos, y se entretengan con naderías. Que si él está en Egipto, no se sabe si para robar otro obelisco. Que si lleva gafas tal, reloj cual y pantalones color no sé qué. Que si la chica guapita que le coge de la manita va vestida con un modelo de este o del otro.

De todos modos, no es que Sarkozy o Berlusconi o cualquiera de estos políticos mediáticos tengan una técnica extraordinaria para manejar a los medios. Es que los medios les están diciendo día a día: “¡Manéjanos!”.

Un cuestionario, de Javier Ortiz en su Weblog

Un cuestionario

Un grupo de amigos canarios, el Equipo Contrapunto , me planteó hace algún tiempo un cuestionario abierto, al que respondí lo mejor que supe. Acaban de hacer público el resultado del juego de preguntas y respuestas. Lo podéis ver en su propia página web, o aquí mismo, estéticamente menos elaborado.

Copio:

"Hola, amigos:

Voy a responder sólo a veinte preguntas, (a) porque las que figuran en el cuestionario son muchas más de las que me permite mi tiempo, (b) porque hay bastantes que se refieren a temas que desbordan mi campo de conocimiento y (c) porque hay varias que, si las contestara, tendría que discutir largo y tendido su propia formulación, lo que nos llevaría muy lejos.

Procedo.

1. ¿Hasta cuándo crees que podrá el nacionalismo español instalado en los dos grandes partidos estatales disimular su fanatismo agresivo escondiéndose tras la falsa fachada del "sentido común"?

Algún siglo más, me temo.

2. ¿Consideras al actual lehendakari el líder carismático capaz de aglutinar a todas las tendencias ideológicas de la sociedad vasca para encarar la construcción del futuro de Euskadi en libertad?

No. Ni le creo capaz de especiales proezas ni creo que sea posible (ni siquiera deseable) aglutinar todas las tendencias ideológicas.

3. ¿Sobrevivirá IU tras las elecciones de Marzo? Es que tengo la impresión de que se han quedado sin espacio político (muy fagocitado por el voto útil como le pasó al CDS en su día), ni coherencia con el proyecto, al tener posiciones internas difícilmente compatibles.

En mi criterio, IU está en un proceso de declive continuo, camino de su conversión en una fuerza anodina. No me gusta que sea así, pero es lo que veo.

4. ¿Algún día la derecha española se parecerá mínimamente a la alemana o la francesa? Porque tengo la impresión de que la derecha liberal (en el sentido político, que no económico), no existe o es residual en este país.

La derecha alemana es la que prohibió que los comunistas pudieran ser funcionarios, y la que aniquiló a los activistas de la RAF en la cárcel. La francesa montó la OAS. Quizá la diferencia estribe en que hay ciertos sectores de las derechas europeas que no son incivilizados del todo. Aquí también los hay, pero no se hacen notar.

5. Cada día que pasa tengo la impresión de que en España tenemos cierta hipocresía en el tema del racismo (como en otras cosas), pero, ¿cree que en España nadie se atreve a poner el dedo en la llaga diciéndolo claramente el racismo larvado en la sociedad más allá de que un prenda racista sea grabado en vídeo in fraganti?

Hombre, lo de "el dedo en la llaga" me ha llegado al alma.

Sí hay quienes se atreven. El problema es que no hay demasiada gente que quiera oírles.

6. ¿Cree usted que en España, sin haber superado el machismo, estamos pasando al hembrismo en ciertos sectores supuestamente feministas? ¿No cree qué hay colectivos supuestamente feministas cuyo victimismo se empieza a parecer al de la AVT con el terrorismo?

No, no lo creo. Siempre hay gente dispuesta a vivir a costa de la burocracia de alguna organización solidaria, pero no me parece que los dos asuntos que usted menciona sean comparables.

7. ¿Cómo ve las nuevas vías hacia el desarrollo, el progreso socio-económico y energético que se han abierto en América Latina?

No creo que puedan juzgarse todas con el mismo rasero. No son homologables. Lo de Brasil está resultando claramente un fiasco (que no me ha sorprendido: dije desde el principio que no me fiaba ni un pelo de Lula). Otros procesos están aún en el alero.
8. Con casi mil beatos entre dos Papas, una iglesia que no asume su autosostenimiento, los cachorros del franquismo sueltos y una ley de memoria histórica que llega a 32 años de la muerte de Franco. ¿Es de recibo que Felipe González en ABC haya declarado tanto su criticismo con ella como el deber de no olvidar?

Felipe González puede decir lo que le dé la gana. Asistí de cerca a sus 13 años de Gobierno. Para mí, no pasa de ser otro charlatán más de la política.

9. Vivimos en un electoralismo desatado desde bastante antes del 27-M. ¿Qué certezas le van quedando al ciudadano?

No lo sé. Supongo que dependerá de qué ciudadano se trate. Yo tengo algunas certezas. Pocas, pero sólidas.

10. A muy grandes rasgos ¿Navarra es al País Vasco lo que el País Valenciano es a Cataluña? Si fuese así, ¿La desunión del divide y vencerás sería el mecanismo modélico de la unidad de España?

Lo de Navarra es otra historia. Navarra aloja buena parte del área lingüística y cultural del País Vasco, y la gente navarra lo sabe. Otra cosa son los asuntos político-administrativos.

En Navarra no hay nadie que pretenda que su euskera es una lengua diferente, como pretende la derecha valenciana con respecto al catalán.

11. Mohamed VI y su Reino de Marruecos son considerados un modelo virtuoso por el bipartidismo imperante en España. Qué le parece esto y… ¿vislumbra el Sahara independiente en algún momento?

Mohamed VI y su Reino son el ojito derecho de los USA en la zona y la clase dominante española se aviene a ello, de mejor o peor grado (según cómo vayan las pesquerías y los negocios de Repsol, más o menos).

Por lo antedicho, me parece que la RASD no va a alcanzar su necesario reconocimiento internacional ni a corto ni a medio plazo.

12. Las ultraderechas no tienen reparos en organizar desfiles, homenajes y concentraciones a lo largo del Estado. ¿Qué ha sucedido y/o dejado de suceder para haber llegado a este punto?

Vivimos el resultado, en buena medida lógico, del modo en el que España encaró la Transición del fascismo al régimen parlamentario, al final de los 70: sin liquidar cuentas con el pasado, sin establecer un consenso de principios basado en las normas democráticas de teórica aceptación universal, admitiendo sumisos que los albaceas testamentarios de la dictadura ejercieran de mandamases del nuevo régimen...

Tengo publicado un ensayo al respecto, cuyo título es suficientemente expresivo: «Aquellos polvos, estos lodos».

13. ¿Qué opina de la actual ola de censura? (el Jueves, caricaturas el oso Mitrofan y el Rey, canciones y cantantes etc.) y que si… ¿Cree que se puede recrudecer?

Creo que, aparte de represores, son imbéciles. A El Jueves le han hecho una campaña de publicidad realmente impagable. Ahora, El Corte Inglés ha decidido retirar de sus librerías un libro que hemos publicado en la colección editorial de la que soy director (Foca Ediciones, del grupo Akal). El libro se llama «Zaplana, el brazo incorrupto del PP» y es obra del periodista Alfredo Grimaldos. Nos privarán de vender en El Corte Inglés, pero ayudarán mucho a nuestras ventas en la FNAC y otras muchas librerías. Insisto: no sólo son fachas; también torpes.

14. ¿Cuál es a su entender, la mejor vía política para el conflicto vasco?

No sabiendo si hay alguna buena, me cuesta decidir cuál podría ser la mejor. Siempre he sostenido que la mejor vía debería ser la del diálogo, pero reconozco que dos no dialogan si ninguno de los dos quiere.

15. ¿Cree que hay actualmente una alternativa política que pudiera generar los cambios necesarios para desbloquear el conflicto vasco?

Por paradójico que resulte, quizá lo que ofrezca mejores perspectivas sea el hartazgo de la gran mayoría de la sociedad vasca, que empieza a pasar olímpicamente de tirios y de troyanos. Quiere vivir su vida y dedicarse a sus cosas, y que le dejen en paz los salvadores de todas las patrias, propias o ajenas.

16. ¿Cómo es posible que la izquierda busque la igualdad entre los ciudadanos y justifique la desigualdad entre los territorios?

Apelaré a mi ascendencia gallega para responderle con otra pregunta: ¿cómo es posible que crea usted que existe “la izquierda” en tanto que ente unificado y coherente?

17. ¿No cree que es de psicoanalista esa izquierda plagada de hijos de dirigentes franquistas pidiendo cuentas a la derecha del franquismo?

Lo que me parece de diván es que todavía quede gente que quiera culpar a los hijos de las fechorías políticas de sus padres. Me recuerda al pasaje evangélico en el que la multitud judía clama a Pilatos: “¡Caiga la sangre del Nazareno sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”

Por mi parte, eximo a mi descendencia de toda responsabilidad sobre las tonterías que escribo. Creo en la responsabilidad individual.

18. ¿Cómo se justifica la intervención del ejecutivo en el poder judicial?

No se justifica; se explica. «Montesquieu ha muerto», que sentenció Alfonso Guerra. Se explica por obvias razones de interés.

También sobre esto he escrito largo y tendido en mi ensayo «El poder de la Prensa y la Prensa en el Poder» (Debate, 2002). Me remito a lo allí dicho.

19. ¿Dónde cree que debería estar la línea roja frente al nacionalismo?

¿Frente a qué nacionalismo? ¿El de los EEUU? ¿El español? ¿El francés? ¿El albano-kosovar? ¿El turco? ¿El marroquí? ¿El de Timor? ¿El irlandés? ¿El catalán? ¿O sólo es nacionalismo aquello que la Cope define como nacionalismo?

A mí, de crío, me enseñaron a distinguir entre el nacionalismo de la nación que se impone y el nacionalismo de la nación que se rebela contra la imposición. Pero hay más posibles subdivisiones.

20. ¿Cómo ve la salud democrática de nuestro país en lo referente al concepto que tienen los ciudadanos de los valores a defender? es decir, ¿tenemos claro lo que es democracia? ¿hemos avanzado realmente o hemos retrocedido?, porque tras la dictadura la gente parecía tener muy claro que violentar la legalidad no era el camino y los principios democráticos -tal vez por deseados- parecían más claros en la gente y sin embargo hoy cala en más gente el mensaje de "mano dura".

Se mitifica cómo era la sociedad española en el momento de la Transición. Hay estudios sociológicos que demuestran que aquélla era una sociedad mucho más temerosa de la libertad que la actual. Y eso que la actual lo es, y mucho.

No hemos ido a menos. La verdad es que nunca hemos sido gran cosa."

Un huevo, de Javier Ortiz en su Weblog

Un huevo

Estoy en Santander, adonde hemos venido a pasar estas tan entrañables fiestas, si se me permite el sarcasmo.

Ayer tenía cierto interés en ver el partido de fútbol Barça-Madrid y, como quiera que en la casa de soltera de mi mujer no hay Canal Plus –en realidad apenas se recibe ninguna señal de televisión–, opté por bajar a la calle por si había por los alrededores alguna cafetería con un televisor que me permitiera ver el presunto espectáculo. Había bastantes, aunque todas concurridísimas.

Hacía tiempo que no pasaba por una experiencia tan dura. No voy a describirla en detalle –tampoco quisiera ponerme a hacer sociología barata–, pero puedo jurar y juro que lo que vi y oí al público del local en el que al final logré un hueco no mejoró en nada mi aprecio ideológico por la población que frecuenta el centro de Santander.

Sus estruendosas manifestaciones sobre lo que habría que hacer con todos los catalanes, repetidas cada dos por tres, me hicieron entender por qué la ciudad conserva todavía una estatua ecuestre de Franco plantada junto al Ayuntamiento.

Pero lo que me llamó más la atención no tuvo nada de específicamente santanderino, ni siquiera de específicamente facha. Fue algo que dijo una jovencita, muy mona y muy fumadora, que tenía a mi costado y que se manifestó madridista hasta la saciedad (cosa innecesaria, porque allí todo el mundo era manifiestamente madridista, excepto yo, que me abstuve de expresar mis preferencias, más que nada por prudencia).

Dijo: “El juego no importa. Lo que importa es el resultado”.

Fue una revelación. “Vi la luz”, que dirían el de Tarso y Hank Williams (*). “¡Ésta es la esencia del mal!”, exclamé para mí.

Que haya gente que sea capaz de aguantar un sopor de mil pelotas tan sólo para que un club de fútbol, que no sólo no le da un euro sino que se lo quita y que le aburre hasta lo indecible, mejore su posición en una tabla de clasificación, explica a la perfección por qué ese deporte es cada vez más propicio al hastío.

Lo vi tan claro que opté por pagar mi cerveza con aceitunas y salir a escape.

Cuando llegué a casa y me puse a freír una tortilla, me enteré de cómo había acabado el partido.

Aproveché lo de la tortilla para que me importara un huevo.

(*) Por cierto (y como curiosidad): el genial Hank Williams compuso I Saw The Light más o menos el día en que yo mismo también vi la luz (o sea, en el que mi madre me dio a luz), en 1948.

Las ganas de creer, de Javier Otiz en su Weblog

Las ganas de creer

Anoche me quedé dormido con la radio encendida, como siempre, pero olvidé presionar el botoncito de sleep, ése que sirve para que el aparato se apague al cabo de un tiempo.

Avanzada la madrugada, me he despertado justo a tiempo de oír a un radiopredicador contar la historia del portal de Belén, María y José, los pastorcillos, la estrella, los Reyes Magos y todo lo demás.

Por supuesto que ya me la sabía, pero hacía mucho que no se la oía contar a alguien que la pormenorizara con fe y con entusiasmo.

No es mi deseo ofender a nadie en sus creencias, pero la verdad es que se trata de un relato particularmente disparatado.

Teniendo en cuenta la duración de la Historia, en la que 20 siglos no es nada, la decisión de Dios de presentarse en la Tierra precisamente en Palestina y precisamente en aquel tiempo no revela una cordura demasiado divina. Si lo que quería era dar un mensaje a la raza humana, le habría salido más a cuenta esperarse a nuestros días: lo habría podido transmitir por la CNN y su difusión urbi et orbi habría estado garantizada.

De todos modos, una vez tomada la decisión de bajarse de los cielos para intervenir en nuestros asuntos, ¿por qué hacerlo sólo una vez? Nada le impediría hacerlo cada tantos años, para tenernos firmes. Un Cristo cada década, dedicado a multiplicar los panes y los peces y a fabricar vino en las bodas, resucitando muertos por aquí y por allá, aseguraría nuestra fe hasta el límite de lo imposible.

Es como lo de su madre, empeñada en aparecerse a pastorcillos europeos cada tanto, pero siempre hace mucho y siempre en rincones rarísimos.

De verdad: hace falta tener ganas de creer para creerse todo eso.

Lo cual nos remite al asunto fundamental: las ganas de creer.